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Los 100 años de una "vieja laburadora"
Así le gusta definirse a Mariana Titón de Trioni, quien desde su casa de Monte Vera relató a Nosotros su vida. Hija de inmigrantes italianos, se prepara para festejar mañana su cumpleaños N° 100 rodeada de su gran familia.


Ayer, 6 de junio, Mariana cumplió 100 años de vida, pero el gran festejo es mañana. Nació en la Argentina, aunque sus padres, Juan Bautista Titón y Catalina Mochutti, llegaron a finales del siglo XIX desde Udine, Italia.

El matrimonio se había casado hacía poco tiempo y los asustaba la posibilidad de que Juan Bautista sea convocado para realizar el servicio militar, que por aquellos años tenía una duración de seis años. Esto los impulsó a embarcarse rumbo a la Argentina junto a su pequeña hija de seis meses de edad.

Lamentablemente, la pequeña no pudo resistir el largo viaje -que duró un mes- y falleció. Catalina siempre contaba con tristeza que "se la tiraron al mar".

Aquí nacieron siete hijos más: Alfredo, Rosa, Ernesto, Delicia, Juana, Lucía y Mariana, la homenajeada.

Sentada en su sillón junto a la ventana soleada, esperaba ansiosa desde temprano la llegada del equipo periodístico de la Revista Nosotros. Cuando hace frío no se levanta de su cama hasta las 10 de la mañana, pero ese día estaba preparada desde las 8.

"Es muy coqueta", aseguran sus familiares y Laura, una de las jóvenes que la cuida y acompaña. Pero ella prefiere definirse como "una vieja laburadora. Y quiero que en eso hagan hincapié", señala.

Arduo trabajo


Cuando se instalaron en Monte Vera sólo había tres casas. Su esposo, Francisco Trioni, fue carnicero y ella su fiel colaboradora. "He hecho tareas de hombre y de mujer. Antes de casarme, cuando era joven, ayudaba a mi papá en las quintas. Después he despachado carne, limpiado tripas, hacía chorizos para vender, carneábamos chanchos, y nunca dejé de hacer los trabajos de la casa. He trabajado por demás toda mi vida", cuenta orgullosa.

"La vida que yo pasé y lo que he trabajado no quisiera que ninguno de mis hijos la pase". Pero con su esfuerzo logró comprar un gran terreno y construir su casa y la de sus hijos en Monte Vera. "Lo logré con mi sudor y mi espalda, limpiando las tripas de la carnicería, porque el patrón de mi marido me daba monedas por hacerlo y yo las guardaba en un alcancía. Cuando lo abrí me alcanzó para comprar todo el lote". Además hacía colchones para todo el pueblo.

Se conocieron en un baile en la localidad de Recreo y se visitaban pocas veces en el mes porque su trabajo de carnicero se lo impedía. "Antes los carniceros no tenían sierras y máquinas como ahora, todo lo hacían con su esfuerzo, rompían la carne con su espalda y salían a despacharla en un carro, con tormentas y frío".

Se casaron el 30 de octubre de 1920 y tuvieron cinco hijos. Los tres primeros, Domingo -que aún vive y tiene 82 años-, Alejandro y Ernesto llegaron sólo con 11 meses de diferencia. Esto la obligo a hacerle una severa advertencia a Francisco: "Si me toca así otra vez, me mato". Los nacimientos de las hijas mujeres -Guadalupe (73) y Norma (66)- ocurrieron con una diferencia de seis años.

De nietos, bisnietos y tataranietos


Su descendencia fue prolífera. La acompañan 12 nietos, 28 bisnietos y 12 tataranietos, más uno que viene en camino.

Quienes no la conocen nunca adivinan los años que cargan sus espaldas. Su cuerpo resistente tampoco se lo recuerda muy seguido: se viste sola, come de todo, disfruta de la compañía de los suyos. "Estoy fuerte de tanto trabajar, y lo puedo decir con orgullo", asegura.

En verano se levanta temprano, a las 7 aproximadamente. Pero en invierno huye del frío y prefiere esperar en su cama que el sol caliente el ambiente. "Si no tomo frío y no se me va más en todo el día, tengo frío en las piernas. Debe ser la sangre que está vieja y ya necesita recambio", bromea Mariana y se ríe de su ocurrencia. Le gusta tomar mate y hace todo sola, casi no necesita ayuda para nada.

Los que la conocen la definen como una señora "muy dada, que no tiene problemas con nadie y tiene buen humor".

"Yo no tengo contrarios, acá son todos queridos, mis hijos, mis nietos, bisnietos, tataranietos y hasta mis vecinos, que vienen a saludarme de vez en cuando", cuenta con orgullo.

Grandes festejos


Ayer Mariana recibió los saludos de todo el pueblo por sus 100 años de vida. Pero el gran festejo será mañana en un salón de Monte Vera, cuando los más de 100 familiares que llegan de distintas localidades del país se reúnan para cantarle el Feliz Cumpleaños.

"Nadie quiere dejar de venir", cuenta su hija, Norma, una de las organizadoras del evento. Y no es para menos. Son pocos los que tienen el privilegio de soplar 100 velitas rodeados por el amor de toda la familia.

Lía Masjoan