Deportes: DEPO-04 El descenso más triste, por Darío Pignata
Unión se fue a la "B" después de haber perdido cinco partidos en forma consecutiva. El árbitro Angel Sánchez lo suspendió para preservar a los jugadores de Unión. Faltaban 11 minutos y perdía 3-1 con Chicago.


Se acabó el sufrimiento. Que duele igual o más que las cuatro veces anteriores en la historia rojiblanca. Una cosa debe quedar en claro, porque muchos mercenarios de turno pretenden con su mensaje cambiar la esencia de este juego devenido en negocio llamado fútbol: a nadie le duele más un descenso que al corazón del socio o al sentimiento del hincha. Que con eso no jodan. Porque la pasión no se compra ni se vende. Gracias a Dios.

Si bien estadísticamente quedará registrado como la primera pérdida de categoría en condición de local, el de ayer fue -sin dudas- el descenso más triste de toda la historia rojiblanca. Porque este descenso se veía venir y nadie hizo nada para evitarlo (N. de R.: cualquier parecido con algo de la realidad es pura casualidad).

Siempre quedó la sensación de un equipo que estaba descendido antes en la cancha que en la temerosa tabla de los promedios. Parecía que los resultados ajenos y el fixture le tiraban una soga a un Unión que nunca se dio cuenta. Porque perdió cinco partidos en forma seguida, con el agravante de caer derrotado con Arsenal, Talleres, Central y Chicago, todos competidores directos en la zona peligrosa.

Unión se fue al descenso desde todo punto de vista a la hora del análisis estadístico. Se fue por los promedios, pero si éstos no hubieran existido se iba al descenso igual: con 40 puntos en 37 partidos es el peor equipo de la temporada 2002-2003 junto con Huracán. Lo mismo que la pasada 2001-2002 cuando también terminó penúltimo con 39 puntos en los 38 partidos y se salvó con la Promoción.

El fútbol profesional de Unión colapsó desde el mismo momento que los actuales dirigentes echaron a Nery Alberto Pumpido, en junio del 2001. Fue hace exactamente dos años, cuando el que por ahora sigue siendo mejor técnico de Sudamérica (le quedan dos días, hasta que Bianchi o Leao lo sucedan el miércoles) dejó a Unión con 1.315 de promedio y la friolera de 8 equipos debajo en la tabla del descenso: Los Andes, Almagro, Belgrano, Argentinos Juniors, Racing, Estudiantes de La Plata, Lanús y Chacarita Juniors.

En el fútbol pareciera ser que lo único absoluto son las estadísticas. Todo lo otro pasa a ser relativo. Y, a veces, los números se acercan mucho a algo parecido a la siempre mencionada objetividad periodística:

  • Desde que se fue Pumpido, Unión -que con Nery había terminado duodécimo con 46 unidades- fue siempre uno de los dos peores (antes con Talleres y ahora con Huracán) equipos de la Argentina.
  • A partir de allí, se fue rifando el buzo de entrenador de manera sistemática: Leonardo Carol Madelón, Carlos Timoteo Griguol, Franck Darío Kudeka, Néstor Oscar Craviotto y Juan José López. Conclusión matemática 1: pasaron cinco técnicos en dos años. Es decir, un técnico cada 19 partidos. Conclusión matemática 2: se fue cambiando de entrenador, en proporción, cada vez que terminaba un torneo "corto" de 19 fechas.
  • La misma inestabilidad de poner y sacar técnicos como uno cambia de calzoncillos se dio con los supuestos "refuerzos". Sólo hay que analizar números en los últimos dos años:1) En la temporada 2001-2002, la de 39 puntos, desfilaron 11 (once) refuerzos: Leo Fernández, Braña, Cárdenas, Adrián González, Emanuel Ruiz, Rubén Capria, Gustavo Reggi, Favio Fernández y los retornos de Perezlindo, Valli y Raggio. 2) En la actual temporada 2002-2003, llegaron 10 (diez) en total: Humoller, Ríos, Priotti, Islas, Piero Alva, Roberto Silva, Leo Torres, Fernando Navas, Cristian Giménez y Luciano Leguizamón. Conclusión matemática: casi siempre vinieron 10 jugadores por año. Conclusión futbolística: casi nunca "reforzaron" nada ni marcaron diferencias con los jugadores del club.Allí están, claramente, las explicaciones puntuales del descenso de Unión. Nunca se acertó con el entrenador en la era post Pumpido (nobleza obliga: el menos responsable fue Kudelka) y el único jugador de los últimos diez que vinieron para esta temporada que marcó diferencias fue el chaqueño Cristian Giménez, cuya dignidad deportiva para irse al descenso en Unión -después de haber ganado todo en Boca- fue reconocida por el hincha.Fue tan triste y amargo este descenso de Unión que de golpe Angel Sánchez paró el partido y todos los jugadores desaparecieron del campo de golpe. Una muestra de lo resignado que siempre estuvo este equipo en todos los frentes (futbolístico, físico, táctico, estratégico, anímico) fue el final de ayer: faltaban 11 minutos más la adición y ningún jugador le imploró a Sánchez seguir el partido para intentar la hazaña.Unión se fue al descenso por muerte natural. Ni siquiera se dio aquello de la mejoría antes de la muerte. Es el descenso más triste porque se fue a la "B" sin poder pelearla, aún con todas las posibilidades que le dieron sus mediocres competidores y el mismo fixture hasta ayer.El broche final, mientras tatengues viejos, grandes y chicos lloraban el descenso, en la propia cancha o donde estaban escuchando la radio, lo puso el técnico Jota Jota López: "La tragedia de las inundaciones nos perjudicó porque desvió nuestra mente".En la tribuna, con la rojiblanca puesta con orgullo lloraba un pibito de 14 años de Villa del Parque, al lado de su abuelo que lo vio ascender a Unión en el "66 y de su padre que lo disfrutó subcampeón del Nacional "79. Ellos perdieron todo con la inundación, menos el sentimiento tatengue que viene desde la cuna y como rezaba esa bandera no cambiará por una letra. Y a pesar del dolor y la tristeza, no le echaron la culpa al Salado por este quinto descenso.Con la reacción del final, el hincha de Unión -a diferencia de Jota Jota- dejó en claro con sus cánticos que encontró a los responsables de jugar en la "B" mucho más cerca de la tierra que del agua.
  • Darío Pignata