Internacionales: INTE-01

Buscan pruebas contra sospechoso arrestado por asesinato de Lindh

AFP. PESQUISAS. En este bar fue detenido el presunto autor de la muerte de la ministra sueca de Relaciones Exteriores, del que era habitué.
La policía sueca no lo puede mantener preso por más de tres días. Según la prensa, el detenido estaría vinculado con grupos neonazis. Aparentemente era conocido de la princesa Magdalena. Fuentes oficiales aseguran que no hay un móvil político detrás del ataque.


Estocolmo. - La policía sueca trataba hoy de confirmar lo más rápidamente posible, sobre todo gracias a pruebas de ADN, sus presunciones contra el principal sospechoso del asesinato de la canciller Anna Lindh, arrestado la víspera.

Los investigadores esperan que las pruebas genéticas permitan establecer rápidamente que el sospechoso número uno es el asesino de Anna Lindh, apuñalada el 10 de setiembre en un gran almacén de Estocolmo, cuando hacía compras sin guardaespaldas.

El asesino de Lindh dejó en el lugar rastros de sangre, un cuchillo -el arma del crimen-, una gorra de béisbol y una camisa.

La policía sueca no puede mantener a un sospechoso en detención provisoria por más de tres días. Aunque se necesita una semana para que los exámenes de ADN sean considerados pruebas válidas a nivel jurídico, las pruebas preliminares pueden ser efectuadas en 24 horas.

"El tiempo es fundamental", reconoció hoy la portavoz policial, Stina Wessling, agregando que el sospechoso no sería interrogado antes de que le adjudicasen un abogado.

Este individuo, un sueco de 35 años, fue arrestado ayer sin oponer resistencia en un bar cercano al estadio principal de Estocolmo, donde se llevaba a cabo un derby entre dos equipos de Estocolmo.

La familia de la ministra desaparecida asistía al partido, según la prensa sueca.

"Por el momento no estamos totalmente seguros" de que el hombre arrestado sea el asesino de la ministra, señaló hoy Lars Groenskog, portavoz de la policía criminal de Estocolmo.

Grabado por una cámara


El jefe de la policía criminal de Estocolmo, Leif Jennekvist, reconoció implícitamente que se trataba del individuo que fue grabado por una cámara de vigilancia del comercio donde Anna Lindh fue agredida. Sus servicios difundieron las fotos el domingo.

Según el diario Expressen, fue su padre quien lo denunció a la policía.

Al preguntársele si había un motivo político, el jefe de la policía criminal de Estocolmo se mostró mucho menos categórico que los medios de comunicación suecos. "No hay nada que lo indique", dijo.

"Es aislado. No hay un vínculo, no hay un grupo que nos dispongamos a arrestar", respondió cuando se le preguntó si el crimen fue un acto aislado o concertado.

De acuerdo con la prensa, el sospechoso está vinculado con los medios neonazis y a los hooligans. Se trata de un hombre descripto simultáneamente como seductor y violento.

Está vinculado con los "militantes neonazis más notorios de Suecia", según una fuente policial citada por la prensa, y fue condenado en casi 50 oportunidades, fundamentalmente por agresión, porte de armas prohibidas -en este caso un cuchillo-, amenazas a funcionarios y diversas estafas, pero nunca a penas prolongadas.

Aparentemente se trata de un hombre que carece de domicilio conocido, y viaja a menudo entre Suecia y Suiza, donde es tratado por consumo de cocaína, según elementos de su última condena.

Es un hombre sicológicamente inestable y sin empleo, de acuerdo con las mismas fuentes. Pero un examen psiquiátrico realizado en 2002 llegó a la conclusión de que no sufre problemas mentales graves.

Doble vida


Algunos medios suecos señalan hoy también que el sospechoso llevaba una doble vida en la que, por una parte, era delincuente y adicto a la droga y, por otra, frecuentaba ambientes de la alta sociedad y era conocido de la princesa Magdalena.

Según un matutino sueco, el detenido se movía en los círculos de la alta sociedad de Estocolmo y frecuentaba los mismos locales de ocio a los que acude la clase acomodada de la capital.

En aquellos círculos llegó a conocer a la princesa Magdalena, con quien se encontraba de vez en cuando.

"La princesa Magdalena y él se conocían. No se llamaban el uno al otro, pero cuando se encontraban en un bar se saludaban y tomaban una copa juntos", afirma una fuente que el diario no identifica pero sitúa muy próxima a la Casa Real sueca.

La misma persona señala que al detenido le gustaba sentarse en las terrazas a beber champán y brindar con los peatones, y dice que "aunque a veces parecía loco" nunca pensó que fuera capaz de asesinar a alguien. (AFP-EFE)