Sucesos: SUCE-02 Precisan cómo murió "Pocho" Lepratti


Rosario (C).- La reconstrucción de los últimos minutos de vida del militante social Claudio Lepratti, asesinado durante las jornadas trágicas de diciembre de 2001, refrendó con fuerza postulados que ya se conocían: que recibió en estado de indefensión una perdigonada de Itaka disparada por un policía que abrió fuego cuando la víctima, que estaba en la terraza de la escuela en la que trabajaba como portero, le exigió con vehemencia que no tiraran hacia ese lugar porque allí había chicos.

La muerte de "Pocho" Lepratti, que tenía 38 años, se constituyó en símbolo de la violencia policial que prevaleció en el control de los desmanes que sacudieron la ciudad en los dos últimos días de la gestión de Fernando de la Rúa. En Rosario hubo un total de siete muertos. Todos perecieron atravesados por balas compatibles con las de uso policial. Pero en un solo caso, justamente el que se reconstruyó ayer, la Justicia ubicó a uno de los responsables.

El agente Esteban Velázquez, que tiene procesamiento confirmado por haber disparado contra "Pocho", participó de la medida que se realizó ayer desde las 16 frente a la escuela 756, ubicada en Caña de Ambar y España, en barrio Las Flores. Un área que, según la Dirección de Asuntos Internos de la policía provincial, estaba fuera de la zona de saqueos. La acción fue presidida por el juez de Instrucción Ernesto Genesio. Estaban también los patrocinantes de la familia Lepratti y los abogados de Velásquez. Se actuó en un perímetro cerrado y custodiado por unos 40 efectivos de Gendarmería Nacional.

Un cordón muy nutrido de vecinos, militantes de organismos defensores de derechos humanos y amigos de Lepratti asistieron a la reconstrucción. También estaba Orlando Lepratti, el padre de "Pocho", quien viajó desde Concepción del Uruguay, donde reside.

Tres de los testigos fundamentales del caso ratificaron sin contradecirse que el agente Velázquez le disparó de frente y sin que mediara peligro alguno a un indefenso Lepratti. Aquel día, 19 de diciembre de 2001, la patrulla 2270 -que ayer fue llevada al lugar- ingresó por una colectora y pasó frente a la escuela. El docente Diego Portesio, la portera Claudia Cappelano y su hermana, la ayudante de cocina Graciela Cappelano, se ubicaron en el techo de la escuela, donde ese día estaban con Lepratti.

En la foja 52 del expediente, Graciela Cappelano contó que Lepratti insultó a los policías que avanzaban en la patrulla. "Dejen de tirar manga de hijos de puta. Acá hay chicos, nosotros estamos trabajando". Inmediatamente, según la testigo, el vehículo frenó y bajó un policía todo vestido de negro que respondió el insulto. "Inmediatamente le tiró un disparo directamente a Claudio. Yo me tiré de cabeza con mi hermana al suelo. Claudio gritaba: `me dieron y no es con una bala de goma'. Entonces mi hermana se va agachadita hasta donde estaba Claudio, gritando que no tiren más y diciendo: "Graciela, lo hirieron. Trae trapos, cualquier cosa, llamá la ambulancia".

Ayer este relato fue repasado en el lugar. Un gendarme representó la actuación del agente Velázquez, que tiene 26 años, saliendo del vehículo, tomando la Itaka y apuntando contra la escuela. Al turno de declarar, la versión del policía chocó contra los testigos: dijo que disparó sin hacer puntería luego de recibir un ladrillazo contra el móvil.

La cuestión del ataque a la patrulla, que tiene dos perforaciones de bala, es motivo de un escándalo. Ocurre que el juez de Instrucción Osvaldo Barbero determinó el presunto falseamiento del acta de la subcomisaría 20 donde se le atribuye a Lepratti y sus compañeros haber baleado y apedreado el auto policial. Una pericia balística y planimétrica de Gendarmería probó que los balazos que atravesaron el móvil nunca pudieron proceder del techo de la escuela. Lo que sugiere que se intentó fabricar una prueba de resistencia a la autoridad para justificar la acción policial. Esto es motivo de una nueva causa.

Cuando se iba, Velázquez fue insultado por numerosos vecinos, que le gritaron "asesino".