A 67 años del asesinato de Federico García Lorca, la discusión sobre una posible exhumación de sus restos está causando polémica en España: los familiares del maestro y de los dos banderilleros anarquistas asesinados junto con el poeta reclaman que la fosa sea abierta, para cerrar una historia trágica, recuperar los restos de sus seres queridos y ofrecerles un entierro digno.
El 19 de agosto de 1936, un mes después de comenzada la Guerra Civil española, cuatro hombres eran fusilados por los fascistas y arrojados a una fosa común en el Barranco de Víznar, en el sur del país.
Los verdugos se ensañaron especialmente con una de sus víctimas, a la que escupieron y gritaron "rojo maricón": era García Lorca, el más grande de los poetas españoles, autor de obras de tan inalcanzable belleza como el "Romancero Gitano" o "Poeta en Nueva York".
Hoy, 67 años después de aquel crimen, la discusión sobre una posible exhumación de los restos de Lorca está causando polémica en España, ya que los familiares del poeta reclaman que la fosa sea abierta.
Los herederos de Lorca se oponen: por una parte temen que, unas vez desenterrados los restos, el solar pueda ser utilizado para construir viviendas.
"Sería faltar el respeto a un lugar sagrado", dice Laura García Lorca, la sobrina del dramaturgo.
Pero su miedo también es otro: "La historia se compone también de lugares que no deben desvirtuarse, que deben permanecer desnudos de todo ornamento encubridor. Desvirtuar el lugar de la memoria pública exhumando los cadáveres puede llevar a que por ahí se abra una puerta al olvido definitivo", señalaron seis sobrinos del autor de "La casa de Bernarda Alba" en una carta.
Otros no piensan igual: "¿Dónde lo mataron exactamente? ¿Lo torturaron? Un dato sobre su muerte es mejor que cien libros", sostiene el renombrado hispanista Ian Gibson, biógrafo del poeta.
En sus palabras, la exhumación serviría además para sacar a Lorca "de ese indigno lugar y recuperar la memoria de su asesinato. Lorca pertenece a la humanidad, no a su familia. Es un emblema, dio su vida por España, es un mártir", afirma Gibson.
Para eliminar la preocupación de los familiares de Lorca en el sentido de que tras una exhumación podría ser levantada allí una urbanización, el gobierno andaluz decidió declarar el paraje y todos los sitios lorquianos Bienes de Interés Cultural, con lo que ese riesgo ha desaparecido. (Télam-SNI).