Opinión: OPIN-04 Cartas a la Dirección

Desde Helvecia


Señores directores: Me dirijo a quien corresponda, a los señores dueños de una empresa de colectivos que viaja a Paraná, a los inspectores de transportes públicos de pasajeros... Me siento en la obligación de dirigirme a ustedes para pedirles, suplicarles o exigirles que resuelvan de una vez por todas no sólo las condiciones de los coches (calefacción, aire acondicionado, asientos reclinables, etc.), sino también la capacidad de pasajeros estipulada por ley que deben viajar en un colectivo de larga distancia, ya que en mi caso en particular me veo en la necesidad de viajar desde Helvecia hasta Santa Fe por razones de estudio (y además económicas, no puedo hacerlo por otro medio).

Mi queja no se debe sólo a que no me gusta viajar dos horas parada y sin aire (para respirar), cederle el asiento a una persona mayor, a una madre o embarazada. Mi queja se basa en que esta empresa recorre distancias extensas llevando 80 pasajeros por coche, siendo que cuentan con una capacidad para 50. De este modo viajan 30 personas de pie, a quienes el seguro no cubre en el supuesto caso de un accidente.

¿Qué están esperando? ¿Que un colectivo vuelque en la fatal ruta N° 1 y que tengamos que lamentar pérdidas humanas? Clarisa Farioli. DNI: 30.265.554. Helvecia.

La casa


Señores directores: Hoy, como todos los días, me conecté a esta maravilla que es internet para leer El Litoral, y así estar comunicada con mi querida ciudad de Santa Fe, de la que me fui hace 25 años. Pero no fue un día más, hoy me encontré con una noticia que me hizo tambalear el alma: demolieron la casa de mi abuela, la casa donde me crié, la casa donde viví hasta que las vueltas me trajeron a Formosa, siguiendo a mi esposo. ¿Y saben una cosa?: hace un mes falleció el último tío que quedaba. Parece que el destino quiso esperar a que él se fuera, para que la casa los siguiera a todos. Si bien para la ciudad quizás no era de interés, puedo asegurarles que para los que quedamos de la familia sí. Tantos recuerdos, tantos días pasados allí. También puedo decirles que la casa tenía alrededor de 150 años, según lo que recuerdo de las cosas que contaba mi abuela, que murió en el año 1989, a los 97 años, y que había nacido en ella. Bueno, sólo esto quería compartir con ustedes. Desde ya les agradezco esta oportunidad. María de los Milagros Villarreal de De Petre. Formosa.