Gastón Gori, la pluma incesante
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El sábado 4 de enero de este año, Gastón Gori recibió en su casa a Nicolás Loyarte y Normando Gil. El resultado de ese trabajo puede consultarse, en su versión completa, en el portal El Litoral.com. Y podrá verse en un programa especial, este sábado a las 22 y el domingo a las 23, por Cable y Diario.
"Gastón iluminó con simpleza aspectos sorprendentes de su vida: sus afectos y predilecciones, su lectura crítica de la realidad, y los anhelos para los que, él afirma, serán sus próximos tres años de vida", comentan los autores del trabajo.
"La conversación fue por momentos íntima, espontánea, mágica. Preciso y lento como su tortuga, Gastón recorrió su obra y habló de sus autores de cabecera. Subió la escalera angosta y oscura hacia una puerta vidriada para mostrar su desordenada biblioteca; el escritorio, testigo de su desconcierto, su tristeza y sus ansias de luz cuando escribió La Forestal en noches de Vigilia Retenida (sus borradores inéditos), y su primera máquina de escribir que azarosamente recuperó hace poco", definen en la introducción de la entrevista.
Cuando es sano olvidar
"Yo no pienso escribir otro libro más. Tengo motivos para hacerlo y tengo cosas concebidas, pero no lo voy a escribir", asegura Gastón en la nota.
"El hecho de que me haya disminuido la vista, por ejemplo: yo te miro a vos, y te veo dentro de un rato y no te reconozco. Además de la pérdida de la vista tengo un infarto cerebral crónico. Quiere decir que hubo muerte de neuronas (...) Es un inconveniente muy grande, porque también me hace perder la memoria visual. Y perder aunque sea una parte de la memoria es perder ya una parte del pensamiento".
"El momento más lindo de mi vida... El de amor lo vamos a dejar de lado, eso no lo toquemos... A lo mejor te digo: el momento más lindo de mi vida fue cuando conocí a fulana de tal... y yo ya estaba casado, ése fue un momento lindo, eh? Pero, �cuál momento lindo yo tuve? Tuve muchos momentos lindos, pero casi siempre fue estando solo y en el campo, o con algún amigo del campo. Y he tenido un gran amigo que era (Nicanor) Baunganrder, pero le decían Bongar. Y mi libro Nicanor y las aguas furiosas es mi relación con esa amistad; que ahora quiero que se reedite ese libro. Ahí he pasado muchos momentos lindos, muchos".
"�Y el peor momento? El peor momento... Yo no te podría decir. El peor momento mío... Te podría decir que no me hizo ninguna gracia cuando la biopsia que me hicieron me dio positivo, pero no fue el peor momento. Cuál fue el peor momento de mi vida, no sé, no sé. No tengo un peor momento. Como dice el poema de César Vallejo, el peor momento de mi vida no ha llegado (...) El olvido siempre está lleno de memoria, es consciente, pero hay que saber olvidar. Es sano olvidar".