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El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, opinó hoy que "cuando hay un corrupto" en el gobierno, "hay que separarlo y no dejarlo que toque un segundo más algo del erario público", en referencia a la remoción del ex jefe de la Policía Federal, Roberto Giacomino, por la contratación irregular de servicios.
El funcionario explicó así la actitud del presidente Néstor Kirchner, quien despidió ayer a Giacomino luego de que el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, le informara que el ex titular de la fuerza habría contratado a empresas de computación que pertenecerían a familiares suyos por casi dos millones de pesos.
Según narró Fernández en un reportaje cedido a radio Mitre, el presidente "se enteró antenoche y resolvió la destitución del funcionario en la convicción de que todos esperen que ésta será la conducta del gobierno cuando se detecte un delito".
En esta línea, advirtió que la misma suerte correrán "aquellos que actúen de la misma forma" porque se acabaron "los días donde el gobierno terminaba siendo cómplice de los sinvergüenzas y mandándolos a la Justicia para que resuelva".
El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Gustavo Béliz, admitió hoy que "va a haber más cambios" en la cúpula de la Policía Federal y dijo que se tomará "siete días" para designar al reemplazante del desplazado jefe de la fuerza, Roberto Giacomino, acusado de corrupción.
Agregó que "lo vamos a analizar con mucha calma y mientras tanto, queda a cargo (de la fuerza) la línea de sucesión natural, con el actual subjefe de policía, comisario Ricardo Prados".
El ministro confirmó que junto a Giacomino también serán destituidos por estar involucrados en las irregularidades de compras para el hospital Churruca, "el superintendente de Bienestar de la Federal, Raúl Pigretti, y otros comisarios generales, quienes también tienen a su cargo varios casos de contrataciones".