"Hace cien años nosotros estábamos dando libertad a los que llegaban"
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"Me he ocupado de los primeros principios, valga la redundancia, me gustan los comienzos, los momentos fundacionales, porque son los momentos heroicos en que se va fundando algo, y el siglo XVI y XVII son los inicios de nuestra nacionalidad, la sociedad hispano criolla formada por españoles, indígenas, negros africanos, y ahí empezó todo", cuenta Lucía Gálvez, en diálogo con El Litoral. La historiadora estuvo en Santa Fe con motivo de cumplirse los 60 años del Museo Histórico Provincial, y habló de su nuevo libro, en el que, como cuenta en esta entrevista, cambia el foco de sus preocupaciones habituales y avanza unos doscientos años.
"Esa época apasionante es un poco nuestra Edad Media, de luchas, de conquistas. Por eso mi primer libro es Mujeres de la conquista, porque son tiempos bastante silenciados por nuestra historia oficial, por un absurdo: porque después de la Independencia hubo como una especie de rechazo por todo lo hispánico y esto incluyó también ese pasado, y luego también porque el progreso era Europa y lo indígena criollo no interesaba tanto. Pero tenemos que revisar eso".
Con Historias de inmigración. Testimonios de pasión, amor y arraigo en tierra argentina, 1850-1950 (Editorial Norma, Buenos Aires, 2003) la investigadora está centrada en otro comienzo. "A fines del siglo XIX empieza otra Argentina, distinta por el aporte cultural de tantas naciones. Es otro comienzo en el que también hay gestas heroicas y ya no son de ese tipo de heroicidad de ir luchando contra los indígenas o ir descubriendo nuevas tierras, pero sí de la heroicidad de gente que se viene sin conocer el idioma, sin saber adonde va a llegar, empezando por lo más bajo, en colonias o directamente solos, chicos que vienen y después mandan traer su familia. Hay historias increíbles. Cada una de ellas es una epopeya".
De hecho la metodología elegida es la de recuperar los pequeños relatos familiares para llegar a los de cada comunidad: "El libro contiene treinta y dos historias de vida hechas a través de entrevistas, que tratan de ser representativas. Tiene la gran riqueza en los detalles de lo que se llama micro historia".
"Lo mío no es novela hasta ahora -agrega-, tal vez mi undécimo libro sea una novela, pero éste no, porque la historia ya de por sí es tan rica, y tan novelesca que no hacía falta".
"Puede haber dos etapas definidas de la inmigración, la primera hasta 1890, en la que el gobierno la fomenta, vienen muchos colonos a poblar, incluso se les paga el pasaje. Y después, a pesar de que en el momento de la revolución del '90 muchos no pueden salir adelante tan fácilmente, ya la Argentina tenía la fama de las praderas del mundo, y no sólo eso, sino que había puestos en las ciudades, a los que además se volcaron después de que las tierras comenzaran a encarecerse. Entonces viene mucha gente por su cuenta. Esa clase de inmigración, espontánea y calificada, llega hasta 1914, muchos vienen como industriales, arquitectos, ingenieros. Después con la guerra cambia la cosa, vuelve la gente que viene huyendo", explicó.
Cabe aclarar que no fue sencillo, algunos venían de los pueblitos entre montañas a las pampas o al conventillo y esto también les tiene que haber costado mucho, pero sabían que trabajando iban a salir adelante y lo hicieron.
"En la época de Rosas los primeros que llegan son albañiles contratados, y en el '52, después de Caseros hay una especie de fiebre edilicia y empiezan a llegar ingenieros, como Carlos Enrique Pellegrini, el padre de Carlos Pellegrini, como artesanos, piamonteses especialistas en construcción y construyen Buenos Aires".
"Las motivaciones para la inmigración no son sólo económicas, también lo son religiosas, todos los que llamábamos rusos en realidad eran judíos de Rusia del imperio soviético y de allí se desatan pogroms, en 1902, y se persigue a los judíos en todas las ciudades, muchos vinieron a buscar tierras para ser libres, poder trabajar y estudiar. Y las encontraron aquí".
Lucía asegura que proporcionalmente la Argentina es el país que tiene mayor oleada inmigratoria: en 1914 más de la mitad de los habitantes eran extranjeros, aunque no todos se quedaron. De seis millones que habrán venido, más de tres millones se establecieron.
También los galeses son un ejemplo de comunidades que buscan libertad: "En 1865 llega un barco, el Mimosa, lleno de galeses que se instalan en Chubut, primero hablan con Rawson ministro de Mitre y se les encomienda poblar la Patagonia".
Se juntan dos necesidades, la de trabajo que había en la Argentina y la de esta gente de poder progresar y mantener su cultura.
"Los alemanes del Volga vinieron huyendo de las persecuciones porque se les obligaba a hablar en ruso, y los sirios y los libaneses del imperio Otomano".
Durante cien años, Argentina significó la tierra de las oportunidades sobre todo para la Europa central y mediterránea. Las minorías perseguidas, y el temor a la guerra, la pobreza y el hambre.
"Hasta hace menos de cien años nosotros estábamos dando libertad, alimentos, posibilidades y educación. La generación del '80 tenía bien claro y nítido que la educación era uno de los pilares, los otros dos eran la Constitución y la inmigración", concluye.
Una típica familia que vino y triunfó: los Sadosky. Él era zapatero, de la zona de Ucrania. Vinieron con una de las hijas, todos los demás nacieron acá. Los padres eran analfabetos. Los hijos son todos profesionales, y uno de ellos, el destacado científico matemático Manuel Sadosky.