Política: POLI-08 Altamira defendió el rol del movimiento piquetero
El presidente del Partido Obrero dijo que la "revolución popular" de los desocupados "no tiene antecedentes internacionales". Cuestionó a la gestión de Néstor Kirchner: sólo se cambió el esquema de negocios.


El presidente del Partido Obrero, Jorge Altamira, instó a "reafirmar el propósito de organizar el movimiento trabajador, a pesar de la extrema fragilidad que hoy padece el sector".

El objetivo es "reconquistar los sindicatos que hoy están en manos de la democracia, y así, fortalecer a la clase obrera", para generar "una alternativa a la política actual, cuyos representantes están sumidos en la pobredumbre y corrupción conocidas por todos".

El dirigente nacional estuvo en Santa Fe y presidió una jornada de debate a propósito de un nuevo aniversario de la "rebelión popular" ocurrida el 19 y 20 de diciembre de 2001.

En diálogo con El Litoral, Altamira habló sobre los hechos ocurridos particularmente en Santa Fe y sobre el comportamiento del Poder Judicial.

"Carlos Reutemann hizo lo mismo que el resto de los gobernantes: no investigó. Por qué no investigan, porque se revelaría que la represión de aquel momento era un interés general de toda la clase gobernante. Ellos querían que cayera (Fernando) De la Rúa para que asumiera un gobierno devaluador. Ésa es la historia del capitalismo en el mundo entero: cuando la víctima es el trabajador o el oprimido termina en un NN".

MOVIMIENTOS PIQUETEROS


Altamira consideró que los movimientos piqueteros constituyen una "expresión genuina, un fenómeno extraordinario, que supera cualquier antecedente internacional". "Lo único comparable con la organización de desocupados que se está dando en la Argentina es lo que sucedió en Inglaterra en los años 30. Pero a esta altura, estimo que nuestra experiencia es superior a la de los ingleses".

Desde su punto de vista, el movimiento piquetero pretende "evitar la desintegración de la clase obrera" y apunta a convertirse en "un nuevo elemento político".

Con respecto a las irregularidades desatadas en la organización, dijo que parte de la conducción del movimiento "nunca entendió que la entidad era un factor de reorganización de la clase obrera. En cambio, lo tomaron como un valor de presión política en el sentido más elemental de la palabra".

Altamira admitió que el movimiento "se politizó" y se constituyó en "parte y herramienta de la maquinaria gubernamental".

Entre quienes tergiversaron este rol, el dirigente citó a Luis DïElía por "usar los planes para servir al aparato del Estado".

NEGOCIOS DIFERENTES


Altamira también opinó sobre la gestión de Néstor Kirchner y consideró que "ha generado expectativas en grandes sectores económicos que ya no tenían viabilidad con el esquema de la convertibilidad".

"Ahora, importar es más caro. Kirchner ha armado un nuevo tejido de negocios pero no ha favorecido a los trabajadores. Este gobierno es capitalista y por lo tanto, su política es capitalista".

A su entender, el gobierno no puede jactarse de una supuesta "recuperación económica, si ello no significa mejoras para el trabajador".

"Para mí, es indiferente que el país produzca un millón de bulones o diez. Yo quiero saber si ese crecimiento significa empleados con mejores sueldos o más puestos de trabajo".

Según dijo, los índices de la producción industrial indican, más bien, un empeoramiento de la situación porque la perversidad se ha acentuado".

"Ahora, para sustentar la recuperación quieren que los trabajadores desocupados entren a trabajar con Planes Trabajar, no con los sueldos que establecen los convenios de trabajo. Esto confirma que el gobierno de Kirchner es, en realidad, un nuevo esquema de negocios con características diferentes a los de la época de Carlos Menem y De la Rúa, pero que en nada beneficia al pueblo trabajador".