En los tres amistosos de la pretemporada, Francisco Maturana apenas si se dejó ver antes o al final de cada tiempo. No se paró para dar indicaciones y se dedicó a observar, aunque cuentan que en cada entretiempo retumbaron las paredes del vestuario con sus gritos e indicaciones para corregir defectos.
Sabe que los ojos del país futbolístico se posarán sobre él. Es que el cartel que trae viene bien iluminado, más allá de que su último paso tuvo olor a fracaso en la selección colombiana. Y Maturana, este odontólogo que logró gloria y predicamento en Colombia en los años "90, sintió que la seducción del fútbol argentino calaba fuerte en él. Seguramente, esta fue la razón principal que lo motivó a venir a Santa Fe a golpear las puertas de un Colón que se las abrió, con el fin de encontrar a alguien que interprete el gusto futbolero del hincha sabalero.
-Hace algunos días, Gorosito, el técnico de San Lorenzo, colocó a Colón en la grilla de candidatos e inclusive tuvo palabras de elogio respecto de su estilo de juego. �Lo halaga o le crea presión?
-Para mí fue un acto de generosidad de parte de Gorosito. Yo soy muy cauto a la hora de recibir los elogios y tengo los pies sobre la tierra. Si no obraría así, me estaría equivocando. Para soñar tengo que saber desde dónde parto. Y mi punto de partida es el octavo puesto que Colón tuvo en el torneo anterior. Esa es la base que pretenderé mejorar. No es una presión que me pongan de candidato, porque soy muy exigente conmigo mismo y me creo mis propias presiones.
-�Es posible que sus propias presiones estén por encima de las propias expectativas de la gente?
-Lo que pasa es que yo no sé vivir sin presiones y me sirven de estímulo. Cada día me levanto queriendo ser mejor y eso me lleva a vivir en un estado de constante inconformismo. Yo no puedo cortarle con palabras las ilusiones a la gente, porque tiene la libertad de planteárselas. Voy a trabajar para conseguir lo mejor, pero será la competición la que me marcará lo que merezco y de lo que soy capaz de conseguir.
-Uno adivina que la intención de Maturana es que el equipo toque mucho, triangule y defienda la pelota. �Le dijeron que el paladar del hincha de Colón es exigente?
-Sería muy aventurado y hasta iluso de mi parte que en un mes el equipo esté preparado. Recién nos estamos conociendo. El equipo está bosquejado, pero todavía faltan cosas. Mi misión es hacer todo lo posible para que los jugadores se luzcan. Pero, por ahora, el equipo sólo es un esbozo.
-�Qué le falta?
-Agresividad para recuperar la pelota, mayor explosión y también contundencia. Esto es producto del momento de la preparación en la que estamos. Pero debo conseguir rápidamente que los defectos disminuyan.
-�Tiene un caudillo?, �es necesario?, �debe aparecer alguien con poder adentro de la cancha?
-Son 20 días o poco más de trabajo, es muy poco todavía para que eso se demuestre. Además, existe la timidez propia que se produce por la llegada de un técnico nuevo y el afán de hacer las cosas lo mejor posible. Falta que el equipo se suelte. Los líderes salen solos, no se imponen. En momentos determinantes de la competencia van a aparecer naturalmente.
-Le pregunto por un caso en particular: �qué le va a dar Marcos González al equipo?
-Yo no juego, simplemente oriento. Soy prudente y dejo que la gente se forme su propio concepto. La gente debe comparar este equipo con el anterior. Y a partir de allí dirán qué fue lo que aportaron Bedoya, González o Ledesma. O también Alloco o Gavatorta, que en el anterior equipo no jugaban. Yo hoy no puedo explicarle a la gente qué es lo que va a agregar o quitar tal o cual jugador.
-Giovanny Hernández ha mejorado físicamente y se superó en su respuesta futbolística. �Está dado el entorno para que pueda lucir?
-El tiene todas las condiciones para ser la manija y el jugador desequilibrante que todos esperan. Todos me dicen que lo ven mejor. Yo quisiera que pueda dar todo lo que está en condiciones de brindar. Y esa es mi misión.
-En un fútbol polarizado y con el éxito reducido a los equipos grandes, �a qué le teme?
-Yo no vivo de temores, analizo la realidad y trato de cambiarla. Vos decís que el éxito es de los grandes. �Quiénes son?, Boca, River, Racing, Independiente, San Lorenzo. �De dónde son?, de Buenos Aires. Entonces, acá entran a jugar otros factores.
-�Cuáles, por ejemplo?
-Un partido se puede perder en un viaje, en una concentración, en un hotel; un partido se puede perder por falta de logística. Los equipos del interior deben darse cuenta de que juegan en inferioridad física, porque deben estar constantemente viajando. El día en que los clubes del interior manejen desde el punto de vista médico, fisiológico y desde la logística este tema, para evitar que el jugador se presente en inferioridad, seguramente las distancias se achicarán.
-�Podrá cambiarlo y reducir esas diferencias?
-No lo sé, el fútbol es el día a día y los resultados van generando angustias en forma permanente. Yo siento que tengo el respaldo de la gente y de los jugadores, pero soy consciente de que todavía hay que echar a andar la maquinaria. Mi objetivo es ser feliz adentro de una cancha y deseo que los resultados me permitan alcanzar ese nivel.
-�Se ha perdido ese estado de felicidad que genera un deporte tan maravilloso como el fútbol por esa urgencia que generan los resultados?
-Yo dirigí en Perú, en Arabia, en España, en Costa Rica, en Ecuador y en Colombia. Y la conclusión a la que llegué es que el hincha de fútbol no tiene nacionalidad. Lo mismo que pasa acá ocurre en cualquier lado. Los técnicos ya estamos mayorcitos y sabemos cuáles son las cartas de juego. El que no acepte esto debe tomar sus maletas y dedicarse a otra cosa.
-�Lo acepta así, tan crudamente?
-Por supuesto. Alguien me decía, con mucha razón, que al técnico de fútbol que no le gustara convivir con la presión de los resultados, debería dedicarse a ser director de orquesta, donde hay silencio absoluto mientras trabaja y siempre se lo aplaude al final de la obra.
-Menotti, por ejemplo, es un hombre que intentó cambiar en cierta forma y con su prédica. �Cree que fracasó en el intento?
-Tanto Menotti como yo y como muchos, disfrutamos del juego, del progreso de un jugador o de una práctica que salió fantástica aun sabiendo que no hay nadie mirándola en la tribuna. Y también disfrutamos si nos encerramos en un video y vemos cosas importantes para mejorar a nuestro equipo. Pero también sabemos que a la hora de jugar el partido, tenemos 90 minutos en los cuales nuestra intención de ser feliz en ese tiempo gracias a un deporte tan maravilloso, choca con la angustia que genera el logro del resultado. Eso es fútbol puro, su esencia. Y ni yo ni nadie renegamos de ello.