Abner Arditti, Aby para los afectos, terminó 6° grado en la escuela Bialik el año pasado. La maestra del Área de Hebreo, Shoshana Leikim de Fridman, incentivó a los alumnos a investigar la historia de sus ancestros y los trabajos fueron enviados a Israel para participar de un concurso e integrar un banco de datos que reúne información de todos los judíos del mundo. Abner transmitió el desafío a sus padres -Marcela Acker y Daniel Arditti-, quienes de inmediato se pusieron manos a la obra para ayudarlo a recopilar la información.
A medida que avanzaban con la investigación se abría ante sus ojos asombrados un abanico de datos. Nunca imaginaron llegar tan lejos.
"Empezamos buscando distintas fuentes de información, usamos mucho Internet lo que nos permitió contactarnos con parientes lejanos y con gente que tiene el mismo apellido. Mandamos cartas y mails solicitando información y afortunadamente encontramos un montón de gente distribuida por todo el mundo que nos aportó datos. Habíamos preparado un mail en distintos idiomas, en inglés, francés, alemán y portugués y tuvimos la sorpresa de que empezaron a ayudarnos", contaron entusiasmados.
Gracias a un contacto que establecieron con un genealogista que contactaron a través de la página de Internet Sefardi.com pudieron acceder a ramificaciones de la familia hasta el año 1.200, a raíz de que conocieron deformaciones del apellido.
"El genealogista nos dijo que el papá de mi abuela materna había sido un importante rabino en los años 1800 y esto nos llevó a encontrar la rama genealógica hasta 1200", dijo Daniel, para quien fue "muy interesante todo lo que hicimos, nos entusiasmamos cada vez más, nos encantó trabajar y es inagotable".
Tanto era el entusiasmo que "llegaba la fecha de entrega del trabajo en la escuela y no queríamos entregarlo porque nos seguía llegando información y teníamos que seguir investigando. Siempre queda más por saber. Todavía ahora seguimos investigando e incorporando anexos al trabajo", contó Aby.
Abner dividió su trabajo teniendo en cuenta por un lado la rama paterna y, por el otro, la rama materna.
Por parte de su padre, sus bisabuelos eran Salomón y Regina Arditti, y David y Rosa Alaluf, ambos matrimonios emigraron desde la localidad de Izmir en Turquía y en Argentina se radicaron en la provincia de Entre Ríos, los primeros en Gualeguaychú, y los segundos en Concepción del Uruguay.
Vinieron "buscando la América, mejores opciones de vida porque allá vivían mal", dijo Aby.
En su trabajo Abner menciona que "apenas instalados en Argentina, los Arditti recibieron una carta que les informaba el mal estado de salud de mi tatarabuelo Efraín, por lo que viajaron de regreso a Izmir en 1923 (con la bebé Mery). Cuando llegaron a Turquía, el papá ya había fallecido. Volvieron a América, y se instalaron en la ciudad de Gualaguaychú. Luego nacieron Efraín (mi abuelo), Rosa y Elías Arditti. La familia vivió allí hasta principios de la década del 50, cuando se casó Mery quien fue a vivir a la ciudad de Santa Fe y toda la familia se mudó para allí. Salomón trabajaba de vendedor ambulante. Vendía billetes de lotería, y también apostaba a su suerte: ganó "El Gordo de Navidad", premio mayor de la Lotería Nacional. Amaba la música, en particular la turca y tocaba la UT, instrumento de cuerdas traído de Turquía, al punto que se dio el gusto de tener una gran cantidad de discos con canciones típicas judías y turcas, que aún hoy conservamos, y hasta de grabar algunos temas cantados por él mismo".
Daniel conoció a tres de sus abuelos. Recuerda que su abuela materna Rosa "vivía en Buenos Aires y como mi papá tenía heladería venía de visita tres meses en el invierno cuando el trabajo aflojaba. Me acuerdo que le gustaba el juego, era peronista acérrima, al punto de que cuando murió Evita fue a rendirle homenaje en su tumba y en la cola que era larguísima se hizo la desmayada para llegar primero. Era una mujer muy dura, porque quedó viuda muy joven y tuvo que sobrellevar el peso de la familia, con 4 hijos, sola. Era una mujer muy mala, una vez no me quería dejar entrar a mi casa no me acuerdo por qué y rompí un vidrio lastimando mi mano. Ella me tiró sal en la herida. Era mala, una bruja", contó entre risas Daniel.
Los Arditti se caracterizaron por una gran solidaridad familiar, buscaban estar cerca de los afectos y mantener un contacto permanente dentro de las posibilidades tecnológicas de la época. "Por eso, el desarraigo fue muy duro para ellos", coincidieron.
Herman Acker y Lina Rosales se llamaban los abuelos maternos de Aby. Sus bisabuelos eran Abraham Acker y Mindele. Vinieron desde Austria escapando del antisemitismo.
Herman vivía con su familia en Austria. Tenían dos verdulerías. "Cuando empezó el antisemitismo tuvieron que esconderse y no podían salir a la calle. Cerraron los negocios y entregaron la llave. Primero se escondieron en su casa pero luego una familia amiga que no era judía los ayudó y los escondió en un sótano de su casa", relató Abner.
"Cuando tenían que ir a comprar comida salían mi "zeide" (abuelo) -que tenía 17 años- junto a su padre. Hasta que un día los descubrieron. Se escondieron en un edificio pero los militares de la SS los vieron y los atraparon. Los metieron en un camión para llevarlos a un campo de concentración pero por suerte pudieron escapar, saltando los dos, aunque cada uno por su cuenta. Así se salvaron. Permanecieron allí hasta que llegaron los permisos para emigrar a Argentina. También habían tramitado el permiso para Palestina, hoy Israel".
Durante el viaje en barco a Argentina, Herman tenía mucho miedo, al punto de que cuando se acercaban policías para hacer los controles aduaneros habituales, se escondía detrás de su madre porque los confundía con los policías nazis de la SS.
Marcela, la mamá de Abner, aportó más datos de su padre que llegó con su familia en el año 1939. "En Austria estaban muy bien económicamente pero perdieron todo. Cuando llegaron acá fue muy fuerte el contraste, por ejemplo los trenes, se querían morir, allá vivían con todas las comodidades y acá tuvieron que amontonarse todos en una pieza y ni siquiera tenían agua caliente".
Abner grabó para siempre en su memoria la entrevista que mantuvo con su abuelo y las historias que le contó. Pero más recuerda el viaje que tuvo la posibilidad de hacer el año pasado a la tierra natal de su abuelo, con motivo de su cumpleaños N° 80.
Juntos recorrieron lugares claves en la infancia de Herman: la casa donde vivía, la escuela donde estudiaba, los campos de concentración, el lugar donde estaban las dos verdulerías.
"Fue una mezcla de sensaciones. A lo largo del viaje lo noté contento y triste a la vez. Allá me iba contando cosas que iba recordando", dijo Aby. A Austria también fue su abuela.
Para Daniel, su suegro siempre fue "una persona muy reservada, nunca contó anécdotas fuertes de las cosas que le pasaron. Recién después del viaje empezó a contar las cosas más terribles que le ocurrieron".
Antes de finalizar el relato, Marcela no quiso dejar pasar la oportunidad de rendirle un pequeño homenaje a su abuelo Abrahamm: "Era una persona excepcional, siempre nos inculcó las tradiciones judías y la religión, pero nos dio libertad. Quizás por todo lo que sufrió, ha quedado tan shoqueado, que siempre ponía ante todo la libertad".
Tan ardua y minuciosa fue la investigación, que la familia Arditti logró conocer sus ancestros hasta el año 1200. Allí encontraron datos concretos de Abraham Hazam Di Gerona, antepasado de la bisabuela materna de Aby, Regina Reina Hodara (cuyo apellido materno era Hazam y descendía de una importante familia de rabinos de Turquía. También conocieron que el primer antepasado de Aby con su mismo apellido (aunque deformado) es Abraham Ardit, luego Pere Pedro Ardit, quien aparece como bautizado en Barcelona en 1382, seguramente para escapar de las persecuciones a judíos previas a la Inquisición española.
A continuación, transcribimos un extracto del reportaje que Aby realizó a su abuelo materno Herman, donde cuenta cómo escaparon de los nazis.
Lía Masjoan