Titulares de Tapa: TAPA-08 George W. Bush se defiende de los ataques demócratas
El avance de John Kerry en las elecciones primarias de varios estados puso en guardia a la Casa Blanca. Para contrarrestarlo, el presidente se puso en campaña.


El presidente estadounidense George W. Bush apela a todos los recursos ante sus adversarios demócratas que lo atacan sin cesar por su gestión económica y su política en Irak, en un intento por debilitarlo en la perspectiva de la elección presidencial de noviembre próximo.

El domingo Bush será recibido en uno de los programas periodísticos más reputados: "Meet the Press", en el que será interrogado durante una hora por uno de los periodistas estadounidenses considerado como de los más incisivos, Tim Russert.

No es la primera vez desde que asumió sus funciones en enero de 2001 que concede una entrevista a uno de los grandes nombres de la televisión nacional.

Pero el programa, grabado hoy en el Salón Oval de la Casa Blanca, será difundido mañana, al día siguiente de las primarias y caucus demócratas en los Estados de Michigan y Washington y el mismo día de la de Maine.

Ello le permitirá ocupar las ondas en momentos en que la atención de los medios es acaparado por John Kerry, el candidato demócrata que actualmente está en mejor posición para ganar la investidura de su partido y enfrentar al mandatario saliente el 2 de noviembre.

Kerry, de 60 años y senador de Massachusetts desde hace 20, triunfó en siete de las nueve primarias y caucus disputados, gozando de una cómoda ventaja sobre su inmediato rival, John Edwards, 50 años, senador de Carolina del Norte desde 1998.

Kerry se presenta como el candidato de la clase media, contra un presidente republicano al que acusa de favorecer a los más ricos. Varios sondeos recientes lo dan incluso como ganador frente a Bush.

Para neutralizar esa imagen, Bush multiplica las reuniones-debate en las escuelas, fábricas y oficinas de todo el país, defendiendo sus iniciativas para dinamizar la economía y mejorar la educación. La reciente reducción del desempleo a 5,6 % en enero, dada a conocer el viernes fue particularmente bien recibida en la Casa Blanca.

Sin embargo la guerra continúa acosando al presidente, ante la ausencia de armas de destrucción masiva (ADM) en Irak, cuya supuesta presencia fue uno de los principales argumentos de Estados Unidos y Gran Bretaña usados para fundamentarla.

El viernes Bush cedió ante las presiones y nombró una comisión investigadora bipartidaria con el objetivo de explicar porqué los servicios de inteligencia estadounidenses se equivocaron en relación a las ADM iraquíes.

Sin embargo la comisión no presentará su informe hasta meses después de la elección presidencial, en marzo de 2005, dando a la Casa Blanca la posibilidad de escudarse en ello para apagar la polémica.

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