Para esta tarde o mañana, el juez de Instrucción Eduardo Giovannini esperaba tomarle declaración indagatoria a Esteban Eduardo Condado, el plomero de Santo Tomé que reconoció ante la policía haber asesinado al menos a dos prostitutas en inmediaciones de la ruta 11.
El caso sigue provocando sorpresa, incluso entre los investigadores que aseguran no recordar una situación parecida en esta zona del país.
Al ser detenido por la policía, Condado reconoció entre otras cosas que venía manteniendo relaciones sexuales desde hacía tiempo con prostitutas de la zona. Por ese motivo, la Justicia investiga en estos momentos otros casos de chicas desaparecidas que presenten un perfil similar a las que fueran asesinadas, ya que no se descarta que el detenido hubiera matado antes.
Por ahora habrá que esperar si el plomero ratifica ante el juez lo que dijo a la policía. Este será un factor determinante en el curso del caso, que requerirá de la participación activa de especialistas en psiquiatría.
Condado reconoció haber asesinado a Cecilia Correa, una joven de 23 años, y a María Florencia Avalos, prostituta de apenas 19 años que también ejercía en la zona.
En ambos casos, las chicas aparecieron enterradas en fosos cuadrados, de aproximadamente un metro de lado y poco más de 50 centímetros de profundidad. De esta manera, los cuerpos se encontraban en cuclillas. Sobre la tumba de Avalos, Condado había clavado una percha con forma de cruz, y hasta se ocupó de dejar flores de plástico.
Aproximadamente a una distancia de 100 a 150 metros de las tumbas, aparecieron otros fosos similares, aunque vacíos. Fuentes judiciales revelaron que Condado reconoció haber preparado estos pozos en distintos lugares de la zona, ya que no sabía exactamente dónde mantendría relaciones sexuales con las prostitutas. "Es como si hubiera querido tener los pozos cerca", dijo una fuente que sigue el caso.
De todos modos, ante la policía Condado no aseguró haberlos construido pensando en matar a más personas, sino simplemente por una cuestión de practicidad en el momento de enterrar a sus víctimas.
Frente a la policía, el detenido expresó haber matado a las prostitutas por despecho, ya que él era "muy bueno con ellas", pero no siempre aceptaban mantener relaciones sexuales cuando no tenía dinero para pagarles. Otro de los motivos por los que se encontraba "dolido", fue que con frecuencia veía desde su automóvil cómo ellas mantenían relaciones con otras personas, ya que ejercían al aire libre.
Otro de los factores que llamó la atención de los investigadores es que Condado se mostró dolido por las muertes de las chicas, aunque en ningún momento pareció reprocharse a sí mismo lo ocurrido.
Este plomero que aparentemente llevaba una vida normal, con esposa e hijos, fue detenido por la policía a partir de la descripción de un testigo y de las prostitutas que ejercen sobre la ruta 11. En la tarea trabajó la División Homicidios que, incluso, investigó en un primer momento a otros sospechosos.