Washington. - El presidente estadounidense, George W. Bush, ha cedido a las presiones y permitirá que su consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, revele qué sabía el gobierno norteamericano sobre la amenaza terrorista antes de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
La comparecencia de Rice tendrá la forma de un testimonio público y bajo juramento y no en privado como había pretendido previamente la Casa Blanca.
Fuentes del gobierno estadounidense, que pidieron no ser identificadas, dijeron que Rice podría presentarse ante la comisión a finales de esta semana o comienzos de la próxima.
La Casa Blanca también accedió a que Bush y el vicepresidente, Dick Cheney, respondan, después de Rice y en privado, a preguntas de los diez miembros de la comisión, informaron fuentes oficiales.
El anuncio fue hecho ayer por el propio Bush en lo que algunos expertos calificaron como un esfuerzo del presidente por neutralizar las críticas a su política contra el terrorismo formuladas por su rival en las elecciones del 2 de noviembre, el senador John Kerry.
"He ordenado este nivel de cooperación porque lo considero necesario para tener un cuadro completo de los meses y años que precedieron al asesinato de nuestros compatriotas", dijo Bush. Unas 3.000 personas murieron cuando dos aviones de pasajeros fueron estrellados contra las Torres Gemelas de Nueva York. Un tercer avión fue lanzado contra el Pentágono y un cuarto cayó en una zona rural del vecino Estado de Pensylvannia.
"Nuestro país nunca olvidará la pérdida o las lecciones del 11-S y no debemos asumir nunca que el peligro ha pasado", agregó en declaraciones formuladas en la Casa Blanca.
Bush señaló que había accedido "para que el registro histórico público sea completo y preciso" y porque "las circunstancias de este caso son únicas".
La decisión se produjo después de que la comisión insistiera en el testimonio de Rice y luego de que el ex consejero contra el terrorismo, Richard Clarke, afirmase la semana pasada que el gobierno desestimó la amenaza de Al Qaeda antes del 11-S y después centró la atención en Irak.
Esa afirmación puso en tela de juicio la imagen de líder fuerte en la lucha contra el terrorismo y la seguridad nacional que Bush ha tratado de presentar en su campaña por la reelección.
Fuentes republicanas indicaron que el cambio de curso ayudará en las perspectivas de Bush al eliminar lo que pudo haber sido una controversia negativa.
Según la última encuesta, la medida no habría sido necesaria por cuanto la mayoría de los estadounidenses está de acuerdo con la forma en que Bush se ha enfrentado a la amenaza terrorista.
El sondeo realizado para el diario USA Today indica que un 58% de los estadounidenses considera que Bush ha dirigido bien la tarea contra el terrorismo. A comienzos de marzo el apoyo para Bush era sólo de 53%.
El ex gobernador de Nueva Jersey, y presidente republicano de la comisión, Thomas Kean, dijo que el testimonio de Rice, o el posterior de Bush y Cheney, no violará los principios del privilegio o la separación de los poderes del Estado. "Reconocemos el hecho de que éste es un acontecimiento extraordinario. Eso no marca ningún precedente", señaló.
Slade Gorton, ex senador republicano, indicó que está satisfecho por la decisión, pero añadió que "la Casa Blanca estaría en mucho mejor situación si hubiera aceptado mucho antes".
"En última instancia, todo se resume en que lograremos las respuestas a las preguntas que nos hemos planteado para preparar el mejor informe posible" sobre la situación previa al 11-S en el gobierno, dijo Kean.
La comisión independiente proyecta presentar un informe en julio, en uno de los momentos más importantes de la campaña electoral de EE.UU. (EFE)