Por el placer de volar

Lic. en Psicología Alejandra Rodríguez Caillaud y comandante (R) Roberto Rubio, integrantes de Alas & Raíces.. 

El avión ha sido una de las grandes revoluciones tecnológicas del siglo XX y el cambio que produjo la aeronavegación es tan importante que nos parece imposible imaginar el mundo sin contar con sus ventajas. Sin embargo, millones de personas padecen serias dificultades a la hora de volar. Una institución llamada Alas & Raíces ofrece la posibilidad de burlar ese miedo.

Está comprobado que una de cada tres personas que suben a un avión tienen miedo a volar. Sin embargo, existen muchas otras que ni siquiera llegan a un aeropuerto porque el temor les impide enfrentar esa situación, lo que es mucho peor.

En una encuesta realizada por la Lic. Graciela R�mer, junto con la Universidad Di Tella y el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Buenos Aires, se evaluó a los usuarios de líneas aéreas y se verificó que -aproximadamente- un 62% de los entrevistados manifestaron experimentar algún temor o malestar durante el vuelo.

Sin embargo, surgió un segundo grupo de personas que está constituido por el segmento de los miedosos asumidos (23%), entre quienes se incrementa la frecuencia de temores y dificultades y, consecuentemente, entre quienes la utilización de recursos para evadir la situación es mucho más frecuente (un 22% consume algún medicamento).

El tercer grupo es el de los miedosos no asumidos: representan el 14% de los usuarios de líneas aéreas y forman un mercado potencial de segundo nivel, en la medida que comparten algunas de las características de los miedosos asumidos.

Precisamente, para contrarrestar este tipo de temor, próximamente comenzará a trabajar en nuestra ciudad Alas & Raíces, una institución dedicada a tratar los síntomas que el avión produce en muchas personas y a brindar la posibilidad de superar gradualmente los trastornos, transformando el vuelo en una experiencia agradable y digna de disfrutar.

Causas genéticas

El comandante (R) Roberto Rubio, socio gerente de Alas & Raíces, y la Lic. en Psicología Alejandra Rodríguez Caillaud, quien estará a cargo de la filial Santa Fe, explicaron a Salud las características de este miedo y cómo se puede evitar ese temor al sufrimiento y, muchas veces, a la muerte.

Rubio es instructor de vuelo y fue jefe del Centro de Instrucción de Vuelo de Aerolíneas Argentinas. Basado en su experiencia como comandante de aviones, planteó que "la fuente de producción del medio puede ser una cuestión genética, un estrés postraumático (se da en alguien que vivió algo muy malo durante un vuelo, como si fuera el último día de su vida), o por una asociación con otros miedos (por ejemplo, el claustrofóbico o el que tiene miedo social, que en el avión también lo es y lo padece como en la tierra).

En este sentido, Rodríguez Caillaud, también muy emparentada con los aviones porque es hija de un comandante, explicó que "el miedo a volar -que ocurre en personas de todas las edades, incluso los niños- parecería ser la cabeza de todo esto pero existe detrás una cantidad grande de problemas. Desde el punto de vista psicológico, lo que vemos es que el miedo a volar se adquiere en forma genética: padres miedosos significan hijos miedosos. Hay familias de miedosos, del miedo en general, pero que se lleva al avión".

Y para graficar, contaron una anécdota: "Existen padres que explicaron -por ejemplo- dónde dejaban la plata si les pasaban algo en el vuelo pero cuando salen todos los días a trabajar no hacen lo mismo, cuando evidentemente hay muchos más accidentes en la calle que en un avión".

La información: para no perder el control

La psicóloga mencionó a la información racional como una de las claves para bajar la ansiedad de los pasajeros y que ayudará a calmarlos cuando sientan miedo a volar. "Como las fobias son irracionales, es fundamental toda la información racional que se les da con respecto al avión o las famosas turbulencias, que es lo que más se relaciona con el vuelo y es cuando se piensa que se va a partir un ala o se va a caer el avión", sostuvo.

En este sentido, advirtió que muchas personas dicen no entender cómo hacen o enfrentan múltiples situaciones pero -por ejemplo- le tienen miedo al avión. Explicó que esto está aparejado con que puedan tener ansiedad social o vergüenza, pero el problema es que, en realidad, tienen miedo a lo desconocido, a lo que uno no puede controlar. "Estamos habituados a viajar en otros medios de transporte como auto, colectivo o tren, pero tomamos un avión con menor frecuencia -argumentó Rodríguez Callaud. Cuando lo hacemos sentimos ruidos, vemos la cara de la azafata y nos preocupamos, percibimos determinadas señales que nos hacen pensar que algo puede andar mal en el avión y, sin embargo, puede no estar pasando nada".

Al respecto, informó que en los cursos que ofrece la institución enseñan a ceder el control y saber a quién se debe hacerlo: "Pretendemos que las personas tengan recursos para poder -por sí solos- ejercer el control pero de otra manera: haciendo ejercicios de relajación, de visualización, de pensamiento. Se trata de empezar a ver al avión de otra forma, no como ese lugar donde se van a meter y estar muchas horas sufriendo, sino como un lugar con el que me voy a amigar y tratar de entender algunas cuestiones para estar más tranquilo y poder mejorar la calidad del vuelo".

Exigencia laboral o familiar

El temor a volar surge -en muchos casos- a partir de que ciertas personas acceden a una mejor posición en su trabajo, donde se les exigen dos cosas: volar y saber otros idiomas. Al respecto, los integrantes de Alas & Raíces explicaron que "este miedo no tiene nada que ver con la racionalidad que se tiene en la vida. Algunos tienen vergüenza por sentir este miedo. Incluso, muchas empresas no tienen incorporadas el miedo en sus integrantes y no verían bien -o el empleado supone que no se vería bien- si alguien les dice que tiene ese temor".

"En esto de viajar por trabajo, hay algo muy importante: si un empresario miedoso debe volar por la mañana, trabajar todo el día y al otro día volver, se `empastilla', como decimos nosotros, y no va a rendir en el trabajo y va a estar pensando que tiene que volar para volver. Por este motivo, baja muchísimo el rendimiento de esa persona si tiene miedo a volar", explicaron.

Otra situación nueva que están viendo en la institución es la que plantean algunas personas después del año 2001, con el ataque desde aviones a las Torres Gemelas: son muchos los padres que tienen a sus hijos viviendo en el exterior y empiezan a nacer nietos a los que quieren conocer. "Algunos no tenían pensado volar en su vida pero estos hechos familiares hacen que tengan que viajar. Nos estamos acomodando a una nueva realidad que es mucho más sencilla de lo que uno supone", aseguraron.

Sorpresas en vuelo

Por último, desmitificaron aquella creencia de que las mujeres son las que más temen a los vuelos en avión, al advertir: "primero se decía que era así por una cuestión machista de que los hombres no lo manifestaban abiertamente, pero después se admitió que esto ocurre a personas de ambos sexos".

En tanto, explicaron que "las estadísticas que se manejan están hechas en el aeropuerto, con la gente que ya tiene el boleto en la mano, y va con el rosario y la pastillita para poder dormir. De ellos, uno de cada tres padece este temor y sube al avión mal, pero lo hace, mientras que otros suben y bajan y no hacen el vuelo".

Y agregaron: "De la gente que está en un avión, se considera que el 64% en algún momento del vuelo puede llegar a tener algún problema. Son las sorpresas que uno se puede llevar y lo ideal es que la persona vaya con la menor cantidad de sorpresas posibles. Por ejemplo: cuando uno llega a un peaje en una ruta, se le advierte que en cierto kilómetro se están haciendo trabajos y que debe ir con cuidado. Lo que pretendemos nosotros es que la gente que sube a un avión sepa qué le puede llegar a pasar. Por eso, cuando hacemos el seguimiento de los vuelos, en una etapa posterior al curso, le damos toda la situación meteorológica".

Por último, comentaron que perciben "un alto porcentaje de personas (entre 40 y 50%) en donde el avión no tiene absolutamente nada que ver con el miedo al vuelo. Toman conciencia de manera inmediata que su problema es otra cosa. Por ejemplo, tuvimos una chica que vino a hacer el curso porque iba a irse de luna de miel en avión y tenía miedo, pero en realidad su temor era a casarse, a enfrentar todo lo nuevo. Sin embargo, el problema estaba depositado en el avión".

Con raíces en la aviación

Alas & Raíces comenzó su actividad en marzo de 1995 y fue la institución pionera en el país. Está formada por ex pilotos de Aerolíneas Argentinas, que siguen ligados al avión con esta iniciativa, y la parte psicológica está formada por familiares de comandantes (como Alejandra Rodríguez Caillaud, hija de uno), Liliana Aróstegui (psicóloga de Buenos Aires, hermana de un comandante de Aerolíneas), Cristina Piccardo (sicopedagoga, ex auxiliar y comisario de abordo), entre otros.

La institución -en cuyo equipo interdisciplinario hay "mucho olor a nafta de aviación", según bromearon- está dedicada a tratar los síntomas que presentan muchas personas al volar en avión y brinda la oportunidad de superar gradualmente esos trastornos a través de diferentes cursos "para alcanzar el placer por volar", como explicaron.

La capacitación específica para el miedo a volar apunta a que las personas gradualmente puedan tener una mejor calidad de vuelo. "En el curso -que no es para prohibir sino para permitir, para poder volar- todo el tiempo se va hablando y estimulando sobre el tema. Se le explica cómo está formado el avión, qué ruidos tiene, distintas cosas que pueden ir pasando para que la persona vaya teniendo menos ansiedad y vaya conociendo más al avión", aseguraron.

Pero aclararon que previamente se hace una entrevista diagnóstica para que la persona cuente qué le pasa, si voló antes o nunca viajó en avión, cómo se sintió, qué experimenta cuando está viajando. Sobre la base de estos datos se va adaptando el curso a lo que la persona requiere.

Agregaron que "lo notable es cómo empiezan a ayudarse y apoyarse unos con otros: se cuentan cómo consiguieron volar y cómo les fue. En el trabajo en grupo, la gente minimiza el problema y puede sentir que no está solo en esto". Luego del curso se consensúa con la persona para hacer un vuelo, que no es obligatorio, sino que depende de cada caso y de los costos.

Los síntomas

Las personas que sienten temor a volar pueden ser reconocidas porque presentan los siguientes síntomas:

  • Sudoración.
  • Palpitaciones o dolores en el pecho que se confunden o se consideran como un ataque cardíaco.
  • Temblores.
  • Falta de aliento que se siente como ahogo.
  • Imposibilidad de respirar o sentirse sofocado.
  • Dolores abdominales.
  • Mareos o escalofríos.
  • Miedo a volverse loco, perder el control o morirse.Estos síntomas se pueden manifestar en distintos momentos: al decidir un viaje en avión, al sacar un pasaje, al momento de abordar o esperando en el aeropuerto, como síntoma de ansiedad anticipatoria.También puede ocurrir posteriormente, durante el viaje, a la espera de hechos que raramente suceden pero que la persona que sufre esta fobia está convencida de que sucederán.La magnitud del síntoma tene que ver con cada uno y va desde una simple incomodidad hasta la evitación (fobia) o terminar en un ataque de pánico.
  • Fuente: Miedo a volar: abordaje cognitivo, Lic. Liliana Arostegui y Cmte. (R) Roberto Rubio, en el libro "Las psicoterapias como camino", Ediciones Ricardo Vergara. Buenos Aires, mayo de 2004

    Contacto

    El próximo curso para perder el miedo al avión se dictará el 15 y 16 de octubre en nuestra ciudad. Pero previamente, Alas & Raíces tiene previsto realizar charlas gratuitas de difusión sobre el tema en el shopping Estación Recoleta.

    Quienes deseen obtener información sobre la institución o sus actividades podrán comunicarse al teléfono (0342) 459-0722; por e-mail: [email protected] y [email protected]; o en Internet: www.alasyraices.com.ar.

    Mariana Rivera