En fecha cercana fue inaugurada una exposición de obras de reciente data de los autores Juan Carlos Rodríguez F. y Sergio Fasola. Ambos comparten los espacios del Museo Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas aunque en salas separadas, de modo tal que los trabajos firmados por Rodríguez ocupan la sala denominada "Susana B. de Barthes", en tanto que los de autoría de Fasola se exhiben en el salón de ingreso y el subsiguiente del precitado museo.
Las "Imágenes alteradas", tal como rotula Sergio Fasola a su colección manifiestan dos caminos expresivos contrapuestos en su resolución final. No obstante ello, el suyo es un registro que persigue la acentuación del perfil expresivo por sobre la claridad conceptual del enunciado visual manifiesto. El hilo conductor de su muestra, subdividida en dos secciones evidentes en su manifestación última, gira en torno de la densidad sensual de la imagen, tanto femenina como masculina, destacando connotaciones de sexualidad evidente o ambigua en cada uno de los trabajos en exposición, algunos de ellos de manifiesta provocación visual. La obra de Fasola registra un perfil de la condición humana y su cámara -su ojo- escruta y señala aquellos aspectos que resultan perturbadores para la mirada del visitante a la muestra. Las distorsiones, traslaciones y superposiciones de sus retratados no pretenden señalar la condición sociopolítica de los mismos. Tampoco se trata de fotografías de registro documental y/o social. En todos los casos el autor parte del registro fotográfico para elaborar otra obra no convencional, intervenida en sus procesos y su resolución final. En cada una de ellas el autor explora y busca la mirada cómplice, remarcando elementos propios del "manierismo" plástico. La luz modula las imágenes, en las cuales despunta, ocasionalmente, el humor ácido, o la alteración de los rostros en procura de obtener un reforzamiento del carácter de sus modelos, eventualmente distorsionados hasta devenir en el terreno de lo irreal o lo monstruoso.
El "preciosismo" de una sección de la muestra se opone a la otra sección en la cual el elemento definitorio es el compulsivo esgrafiado y el raspado que, agrediendo a los retratados busca modificar la expresión final del trabajo. Las imágenes se ocultan y se muestran a un mismo tiempo. Desaparece en este caso el criterio de fotografía como imagen de repetición múltiple, deviniendo pieza única, en un intento por parangonarse con el dibujo o la pintura, en su acepción tradicional. Curiosamente en esta vuelta y contravuelta en búsqueda de un sentido personalizado a cada uno de estos trabajos esgrafiados, el autor se cuida de no herir o bloquear la mirada de sus retratados. Su ojo es el ojo de sus modelos y es el ojo interior que lo impele a explorar las posibilidades de la imagen como vínculo. Su andadura creativa transita, al estar por lo expuesto, por tanteos en uno u otro camino buscando un perfil que singularice su decir plástico.
Por su parte Juan Carlos Rodríguez F. titula a su colección "Montajes". Efectivamente sus trabajos son montajes en tanto escenificaciones sobre el plano de los conflictos para consigo y para el acontecer del trágico Santa Fe de la inundación, hecho al cual vuelve recurrentemente, como "leit-motiv" de su exposición. El agua es la protagonista subyacente. La colección en exhibición nos muestra tres vertientes expresivas de posible aproximación a su lectura. El collage mixturado con enmarañados dibujos de trazos lineales y sombras; el fotomontaje como exploración de sí mismo, recurriendo al plano plástico como espejo proyectivo de su persona-personaje; y finalmente el encolado-collage de imágenes contrapuestas u ocluidas en busca del sentido y/o justificación de cada instancia de lo vivido recientemente.
A ello se agregan ocasionalmente fotos desvaídas por la acción destructora del agua, con la persistencia del blanco como alucinada claridad del vacío, de la nada del después.
La mayoría de sus trabajos presentan, como elemento incorporado, a la manera de objeto fetiche un círculo (de metal) con su centro vacío; clara connotación proyectiva de Juan Carlos Rodríguez F. En esta instancia de tensa búsqueda expresivo-creativa: una mirada desangelada de sí mismo y de su entorno.
En ningún caso los expositores intentan halagar al ocasional visitante, antes bien, el propósito es provocar un desajuste entre preconcepto y obra a la vista, de manera de provocar la formulación de preguntas y respuestas. En tanto se genere este conflicto, para los expositores será la reafirmación o la modificación de los presupuestos actitudinales. Toda obra expuesta cobra vida en tanto devenga puente entre autor y espectador.
Domingo Sahda