Estas letras pertenecientes al poeta Mario Vecchioli, sintetizan las emociones de Gladys Hurí Ivonne Erbetta, la atleta santafesina nacida en Santo Tomé, que llegó a representar a nuestro país en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, y que recorre, con Nosotros, algunos pasajes de su vida.
-¿Cuál es el recuerdo más grato de su infancia?
-Son tantos... Pero recuerdo mucho los juegos de chicos, con mis cuatro hermanos mayores. Andaba a caballo, en bicicleta, me subía a los árboles, siempre con mis hermanos. Tuve una infancia muy feliz en las afueras de Santo Tomé.
-¿Cómo se inició su carrera deportiva?
-Cuando tenía 14 años era socia de un club llamado El Tientuco, de Santo Tomé. Allí jugaba al tenis y al básquet, inclusive integré seleccionados de ese deporte y competíamos contra equipos de Esperanza, Rafaela y otras ciudades, hasta que hubo un torneo de atletismo para libres en Santo Tomé y me animé a participar.
-¿Entonces?
-Entonces tuve la suerte de hacer buenas marcas, algo que observó Luis Montecchiari, quien era dirigente de Velocidad y Resistencia de Santa Fe. Al terminar el torneo, Montecchiari habló conmigo y con el presidente de El Tientuco, le pidió permiso a mis padres, y a la semana siguiente estaba representando a Velocidad en el Provincial que se disputó en Rosario y en el que batí el récord provincial de salto en alto con 1,37 metros.
-Así que se puede decir que don Luis influyó en su carrera...
-Así fue. Recuerdo que luego de batir el récord, Luis gritaba: "íYo, Cristóbal Colón!", sintiéndose -razonablemente- como mi descubridor.
-¿En qué año fue?
-En el '49.
-¿Cuál cree que fue su mayor virtud?
-Siempre me sentí una privilegiada físicamente. Desde la primera competencia conseguí muy buenas marcas, las cuales con mucho esfuerzo fui superando. Eso me valió representar a mi país en muchos torneos internacionales, inclusive en los Juegos Olímpicos. Eso en cuanto al deporte, pero si me tengo que referir a mí, como persona, también tiene que ver con los logros deportivos, y te puedo asegurar que, aunque fueron muchos, nunca se me subieron los humos a la cabeza.
-Ya que los mencionó, ¿qué sintió al representar a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952?
-Lo más grandioso que me pasó como deportista y como persona. Yo competí en Sudamericanos, Panamericanos y Mundiales, inclusive logrando récords en varios de ellos, pero haber ido a Finlandia, a esos Juegos, fue el premio máximo de mi carrera deportiva, aún sin haber obtenido una medalla. Y el haber conocido otras culturas, otras costumbres, también fue algo que me enriqueció personalmente.
-¿Cómo hacía económicamente para participar en tantos torneos internacionales?
-En mi caso, como el de todos los que viajábamos para competir en torneos internacionales, tuve la suerte de recibir ayuda proveniente del gobierno nacional. No nos olvidemos que en esos años nuestro presidente era Juan Domingo Perón, alguien que siempre estuvo a favor de la difusión del deporte.
-¿Es cierto que estuvo designada para integrar también el equipo olímpico para los Juegos de 1956, los que se hicieron en Melbourne?
-Sí, fui elegida por el Comité Olímpico Argentino gracias a las marcas que logré a principios de 1956, en el Sudamericano que se disputó en Santiago de Chile, pero rechacé la designación.
-¿Por qué Gladys, se puede saber?
-Porque antes del viaje me casé con José Mordini, quien también era atleta, y resolví priorizar mi vida personal. Muchos me decían: "íCómo te vas a perder ese viaje!", pero mi temor era no alcanzar las marcas conseguidas anteriormente, aunque con las obtenidas en los Juegos hubiese podido estar entre las tres primeras en salto en largo.
-¿Se arrepintió alguna vez de esa decisión?
-No, de ninguna manera. Siempre sostuve que el deporte a mí nunca me quitó algo, todo lo contrario.
-¿Qué fue lo que le dio, además de medallas y copas?
-En primer lugar, gracias al deporte conocí a quien fue mi esposo y compañero hasta hace un año... Además, me posibilitó conocer mucha gente con la cual mantenemos una gran amistad. Por ejemplo, Juan Carlos Rivera y su esposa, Zulema Bonaparte, que fue una gran atleta, son un claro ejemplo. Nos conocemos desde hace 54 años.
-¿Cuál fue el momento que más recuerda de su trayectoria?
-El que tengo presente es el vivido en el último Sudamericano en Chile, donde tuve el honor de ser la capitana del equipo femenino de atletismo. Batí el récord sudamericano de salto en largo, segunda fue Ada Brenner y tercera Olga Bianchi. Eramos tres santafesinas en el podio y una única bandera, la de Argentina, cantando el himno y dando la vuelta olímpica las tres juntas. Fue una emoción que jamás olvidaré.
-¿Y lo mejor que le pasó en su vida?
-Sin dudas, haberme casado con José y formar una gran familia, hoy constituida por mis tres hijos, sus respectivas esposas y seis hermosos nietos. Ellos son los que me alientan y me acompañan a seguir viviendo con muchas ganas. Lástima que Pepe ya no esté al lado mío...
El segundo nombre de Gladys Erbetta es Hurí, lo cual no deja de llamar la atención. La consultamos sobre el origen del nombre y Gladys contó: "Según mi madre, Hurí era el nombre que le daban a cada una de las mujeres del profeta Mahoma". El diccionario, por su parte, dice que Hurí representa a una mujer de belleza extraordinaria, algo que se acerca mucho más a lo que es Gladys...
Entre sus muchas frases, hay una que nos quedó grabada. Se trata más de un consejo que, viniendo de una extraordinaria deportista como Gladys, merece ser escuchado: "A los jóvenes atletas les recomiendo que escuchen a sus entrenadores; el atletismo requiere mucho sacrificio y trabajo, pero no se imaginan cómo se paga todo ese esfuerzo cuando se quiebra una marca o se bate un récord".