BUENOS AIRES (Enviado Especial).- Nada de lo que presagiaba Silguero ocurrió. Todo se desarrolló en un clima de tranquilidad y normalidad. Inclusive, hasta el estado del campo de juego no fue el que Silguero suponía. El había hablado de un lodazal. Sin embargo, la cancha (que evidentemente no es de las mejores de la categoría) no fue un condicionante, salvo por sus dimensiones reducidas que obligan a estar más atentos y que, posiblemente, acabe por deslucir el aspecto técnico en función de que no resulta fácil jugar por abajo, algo que El Porvenir intentó -y consiguió- en los 30 minutos finales del partido.
Mucho antes del comienzo del partido, Morquio -uno de los apuntados por Silguero como "patotero"- se paseaba tranquilo por el campo de juego para ver su estado. Cuando El Litoral lo abordó para preguntarle si había escuchado o leído las declaraciones del técnico rival, dijo que sí, que se la habían comentado, pero que no iba a opinar.
De todos modos, dejó una frase contundente: "No puedo opinar de Silguero porque no lo conozco, no sé quién es y nunca le hice nada. ¿Qué tengo que hacer?, ¿reaccionar?, ¿para qué?, terminaría dándole la razón", y se fue hacia la concentración, que está ubicada debajo de la tribuna oficial del estadio.
Luego del partido, Silguero habló. Increíblemente, el técnico rojiblanco quiso "embarrar" la cancha y pretendió minimizar o hacer entender a la opinión pública que fue malinterpretado, sin darse cuenta de que uno de los valores escenciales es el de reconocer lo que se dice y admitir, en todo caso, que se cometió un error. Silguero no tomó ninguno de los atajos. Ni el de ratificar lo que dijo (inadmisible por donde se lo mire), ni tampoco el de aceptar un posible error.
-¿Qué opinión le deja el partido?
-Que El Porvenir lo ganó merecidamente y que la expulsión nos condicionó porque perdimos a un jugador que es importante para nosotros. Hicimos el esfuerzo para empatar, pero luego perdimos las marcas en el medio, sobre todo por el lado de Couceiro y Taborda, y ahí sí nos dominaron y nos ganaron.
-¿Es justificable lo que hizo Trotta?
-Lo venían agarrando de la camiseta y él se quiso soltar y le pegó en la cara. Es como yo lo predecía, sabía que iban a provocarnos de alguna manera. Lamentablemente, no lo pudimos controlar.
-¿Encuentra relación con lo que le ocurrió a Trotta con sus declaraciones antes del partido?
-Teníamos que estar atentos para que no nos sacaran del partido. Y lo consiguieron, sobre todo en esa jugada puntual de la expulsión.
-¿No cree que esa polémica con Pascutti, Morquio y Merelas terminó condicionando a sus propios jugadores?
-Yo no discutí con nadie ni polemicé con nadie, ni tampoco acusé a Merelas. Inclusive, dije que Merelas es uno de los mejores dirigentes. No me quejé de nada, simplemente informé cómo El Porvenir ganó los partidos.
-Pero usted dijo que en El Porvenir eran todos patoteros, matones y que tenían ayuda de los árbitros... Hasta de guerra habló...
-No dije nada malo, a mí me gusta analizar las cosas y simplemente les señalé a mis jugadores que no se dejaran provocar por ellos.
-Entonces, continúa justificando lo que dijo y cree que tiene razón y que pasó lo que había anticipado...
-Yo quise graficar de qué manera El Porvenir defiende sus intereses. Lo hacen agresivamente y lograron su objetivo de sacarnos del partido.
-¿Por qué dice que elogió a Merelas?
-Porque a Merelas le hicieron escuchar una parte de lo que dije, y no cuando lo consideré como un buen dirigente.
-¿En qué quedamos, entonces?
-Lo único que dije fueron cuatro o cinco cosas que pasaron aquí, y hasta dí ejemplos y nombres. Admito que es muy bueno lo que hizo Merelas en El Porvenir y está a la vista. Simplemente que no comparto algunas actitudes que provocan hechos negativos para los visitantes en esta cancha.
A propósito de estas declaraciones de Silguero, varios dirigentes de Unión se encargaron de hablar con Enrique Merelas. Uno de ellos fue Augusto Borlle, que seguramente tendrá, al igual que Citroni, un contacto fluido con el dirigente en AFA. Según pudo averiguar El Litoral, los directivos tatengues consiguieron calmar al presidente de El Porvenir (hombre de dilatada trayectoria en el club y en el ente rector del fútbol argentino) y reconstituyeron la relación que, según lo había expresado el propio Merelas, había quedado severamente dañada luego de que escuchó las declaraciones formuladas por el técnico tatengue.
Cancha: El Porvenir.
Arbitro: Saúl Laverni.
El Porvenir: Dubra; Walter Díaz, Morquio, Marra y Zunino; Taborda, Vismara y Couceiro; Bustos, Benítez y Guillermo. A.S.: Fontana. Estuvo en el banco: Santo. D.T.: Alberto Pascutti.
Unión: Tauber; Donnet, Trotta, Mosset y Desvaux; Sartor, Battión, Bolzán y García; Pereyra y Bazán Vera. A.S.: Trípodi. Estuvieron en el banco: Mazzoni y Torres. D.T.: Daniel Silguero.
Gol en el primer tiempo: a los 30 m Morquio (EP) de penal.
Goles en el segundo tiempo: a los 3 m Bolzán (U), a los 23 m Couceiro (EP) y a los 31 m Bustos (EP).
Cambios: en el segundo tiempo, al comenzar, Vera (U) por García; a los 26 m Peirotti (U) por Bolzán; a los 35 m Tosi (EP) por Bustos; a los 40 m Natalicchio (EP) por Vismara y a los 42 m Mellado (EP) por Guillermo.
Incidencias: en el primer tiempo, a los 29 m fue expulsado Trotta (U) por golpear con su brazo a Bustos.
Amonestado en Unión: Sartor.
TAUBER (7).- La figura de Unión y responsable de que la cuenta se haya cerrado en tres a favor de El Porvenir. Le tapó dos a Benítez y un cabezazo a Morquio increíbles.
DONNET (5).- Había redondeado un buen primer tiempo, pero sus problemas comenzaron en el segundo. Le falta recuperar aquella trascendencia que adquirían sus proyecciones ofensivas, porque es un jugador de buena técnica e inteligente para aportar sorpresa en ataque.
TROTTA (2).- Desdibujó el buen partido que estaba jugando él y el resto de sus compañeros con una actitud inexplicable. Le aplicó un golpe artero a Bustos que vio el línea. El partido cambió a partir de su expulsión y el penal que Morquio transformó en gol.
MOSSET (5).- Otro que fue de mayor a menor. Estuvo sólido al principio, pero empezó a tener problemas cuando El Porvenir sumó gente al ataque en el segundo.
DESVAUX (4).- Las subidas de Taborda y algunos desbordes de los delanteros se transformaron en un problema. Estuvo firme en el juego aéreo, pero no en el mano a mano.
SARTOR (5).- Hasta los 30 minutos lo había controlado a Couceiro, pero después empezó a perderse en la cancha. Jugó condicionado por la amarilla que recibió a los 2 minutos de juego. Silguero lo volcó por izquierda en el segundo tiempo. Ganó y perdió.
BATTIÓN (4).- Debe haber jugado el partido más flojo del torneo. Le costó hacer pie, no encontró la ubicación justa cuando lo mandaron al fondo en la parte final del primer tiempo, y luego no pudo controlar a Couceiro cuando marcó por derecha en el segundo.
BOLZÁN (6).- De los jugadores de campo (a excepción de Tauber), fue el mejor del equipo. Se animó a pegarle de media distancia, marcó un golazo (tres hombres en el camino y caño incluido) y fue el que mejor trató la pelota.
GARCÍA (5).- Le metió una pelota increíble a Pereyra, dejándolo mano a mano con Dubra. Buscó juntarse con Bolzán para darle fútbol al equipo. Tuvo que salir porque Silguero necesitaba rearmar la línea de cuatro.
PEREYRA (4).- Jugó el peor partido del torneo. No desequilibró como lo hace habitualmente, lo marcaron bien y terminaron anulándolo. No fue su noche.
BAZÁN VERA (4).- Perdió en esa lucha cuerpo a cuerpo con Morquio. Cometió muchos foules en ataque y hasta dio la sensación de no estar en las mejores condiciones físicas.
VERA (4).- Le tocó jugar el peor pasaje del partido, que fue el segundo tiempo. Sacó una sobre la línea, pero tuvo muchos contratiempos cuando El Porvenir dominó y apretó sobre Tauber.
PEIROTTI (4).- Fue muy poco lo que pudo aportar. Sus intentos terminaron cayendo en la impotencia.