El pasado jueves 18 del corriente falleció a los 82 años, el ex atleta olímpico santafesino Antonio Sebastián Pocoví. Su muerte se produjo en Buenos Aires, donde estaba radicado desde hacía muchos años, pero fue trasladado aquí y sus restos descansan ahora en el cementerio municipal.
Había nacido el 20 de enero de 1922 en la vecina localidad de Laguna Paiva. Sus inicios deportivos se remontan a 1939, en los tradicionales Torneos Intercolegiales de Velocidad y Resistencia, entidad a la que luego representó.
Finalizados sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Simón de Iriondo, se radicó en Córdoba para cursar la carrera universitaria, tiempos en los que se coronó varias veces como campeón y recordista en certámenes interfacultades, afrontando carreras que iban desde los 100 a los 3.000 metros. Sin embargo, como federado, continuó representando a Velocidad y Resistencia, logrando numerosos títulos de campeón provincial primero y nacional después, entre los años 1940 y 1947, especialmente en carreras de 400 y 800 metros llanos.
Representó al país en los Sudamericanos de Montevideo (1945), en medio fondo y posta; Santiago de Chile (1946) donde se clasificó subcampeón de 800 m con récord argentino; Río de Janeiro (1947) subcampeón esta vez de 400 y campeón de la posta larga con récord sudamericano de 3' 16" 0 y Lima (1949) donde fue tercero en 400 m y segundo en la posta 4 x400 .
Su mayor halago deportivo lo alcanzaría en 1948 cuando participó en los Juegos Olímpicos de Londres, actuaciones que se prolongaron en una extensa gira realizada por Italia.
"Recuerdo las penurias de sus entrenamientos, ya entrada la noche, en la Costanera santafesina, mientras a pocos metros Clodomiro Cortoni, con iguales sacrificios acunaba la misma ilusión olímpica de clasificar para Londres sobre las dos ruedas de su bicicleta. Y otro tanto pasaba con Raúl Calvo, Tomás Vío, Bruno Varani y Manuel Guerrero en básquetbol; Juan Villalba en boxeo; Angel Malvicino en remo; Adriana Camelli en natación y los waterpolistas de Regatas Aníbal Filiberti, Rubén Maidana, Hugo Prono, Mario Sebastián y los hermanos Carlos y Marcelo Visentín, quienes configuraron un aporte de nuestra ciudad al olimpismo nunca superado", rememoró el Dr. Juan Carlos rivera.
Retirado de la actividad en 1950, comenzó a entrenar a los atletas locales en la Universidad Nacional del Litoral, en Velocidad y Resistencia y luego en el Liceo Militar General Belgrano.
En 1952 es nombrado como uno de los entrenadores del equipo argentino que se adjudicó el Sudamericano de Buenos Aires.
Años más tarde viajó a Medellín contratado para cumplir esas funciones. En 1956 es entrenador del equipo de Colombia para el Campeonato Sudamericano de Santiago y en 1959 cumple igual función en los Juegos Centroamericanos de Venezuela, dejando un recuerdo imborrable entre los colombianos, que lo reconocen como la figura que impuso al atletismo en ese país.
Una segunda designación olímpica lo esperaba en 1968, ahora como entrenador del equipo argentino que participó en los Juegos de México.
En cuanto a su vida profesional, en 1943 egresó de la Universidad Nacional de Córdoba como geólogo y en 1946 como doctor en Ciencias Naturales, obteniendo la reválida del título en Colombia (1953) para desempeñar la cátedra universitaria. Varias veces becado para perfeccionarse profesionalmente, es autor de alrededor de 50 trabajos sobre su especialidad, algunos publicados y otros inéditos. Y muchos más relacionados con el deporte.
Su atención se centró especialmente en los temas vinculados con la soberanía nacional en los territorios del sur; sus recursos naturales: talasopolítica; explotación petrolífera, etc. que han merecido la publicación en importantes revistas técnicas.
En octubre de 1982 fue honrado por la Confederación Sudamericana de Atletismo, con la Condecoración correspondiente a la Orden del Atletismo Sudamericano, en el grado de "Caballero del Deporte".
Juan Carlos Rivera