El uruguayo Alberto Methol Ferré pasó por Santa Fe donde participó de la segunda reunión institucional de la Región Centro y no ocultó la satisfacción por la foto de Cuzco, Perú, donde se puso en marcha la Unión Sudamericana de Naciones.
El profesor de historia contemporánea, en sus participaciones en las reuniones y en diálogo con El Litoral insistió en resaltar que "la comunidad de naciones sudamericanas está en marcha. El camino unificador interrumpido durante más de un siglo y medio se empezó a hacer realidad" aunque rescata que antes se hizo el Mercosur tras la alianza argentino brasileña.
Plantea que la exigencia "es generar en forma confederada un Estado continental capaz de alternar con los Estados continentales reales del mundo: Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea, la India y China. El que no sea Estado continental quedará en los márgenes de la historia". Enseguida acotó que "ya estamos aburridos de estar en los márgenes de la historia y tenemos una oportunidad histórica que nos exigirá inteligencia y sacrificio".
Dice todavía estar asombrado de poder ser contemporáneo al lanzamiento de la Unión Sudamericana de Naciones donde resalta el papel jugado por Eduardo Duhalde para su concreción. "Esto podrá ser más lento, más rápido, pero el nivel que ha alcanzado, el planteo de retomar la Comunidad Sudamericana de Naciones implica que se reemprende el camino trunco de Artigas, San Martín y Bolívar. Es la noticia política más importante no sólo del año, sino de mi vida. He llegado a ser contemporáneo de algo que yo creía que no iba a ver. Estaba convencido que iba a llegar, pero ahora veo la foto. Desde la independencia no hay ningún hecho mayor que este" sostiene, entusiasmado.
Es más, asegura que las ausencias como las de Néstor Kirchner o de su coterráneo Jorge Batlle demuestran que "si no hubiera trabas no sería importante el hecho".
El historiador prefiere no hacer eje en la preponderancia que puede tener Brasil y exhorta a la Argentina a jugar el papel central en el contrapeso de su vecino y amigo.
Mira hacia atrás y recuerda que los virreinatos de Perú y de México significaron el acto de unificación del imperio mundial español que se resquebrajó cuando Inglaterra controló el océano y cuando surgen de cada ciudad puerto importante y su hinterland Estados diferentes acorde al lema británico "divide y reinarás".
Rescata el papel de Artigas, de San Martín y de Bolívar, aunque dice que las miradas de la oligarquía de cada país a Europa hizo que "la vecindad se convirtió en lo más ajeno posible". Así "este mundo europeizado se consolida en el último tercio del siglo XIX y comienzos del XX. Nosotros nacemos como mundo periférico".
Sigue remontando la historia con la irrupción de Estados Unidos como poder y rescata a los literatos americanos de fines del siglo XIX que retoman el pensamiento artiguista, sanmartiniano y bolivariano, que lo profundizan los jóvenes estudiantes que producen la reforma en Córdoba y que se empezó a gestar con movimientos nacionales y populistas que surgen a partir de la crisis de 1929.
"El modelo más inteligente y original es el APRA peruano de Raúl Haya de la Torre que contiene los tres elementos que forman el alma del nacional populismo y que es lo más original del pensamiento político americano del siglo XX: democratización, industrialización e integración. Los tres elementos se exigen mutuamente".
Pone como referentes a Lázaro Cárdenas en México, Getulio Vargas en Brasil, Juan Perón en Argentina y Paz Estenssoro en Bolivia.
Sostiene que Perón "es el primero en discernir el camino principal para lograr el Estado continental y al señalar el principal, señala los secundarios. El camino posible es la alianza argentino brasileño como centro de aglutinación". La alianza con Chile era tener salida a ambos océanos.
Considera al Mercosur un paso fundamental. Sostiene que no se logró en 1951 por la campaña de difamación que llevó al suicidio a Getulio Vargas.
"Hubo intentos y se logró a partir del acercamiento Sarney - Alfonsín y luego el entendimiento Menem - Collor. Estas son las piedras fundamentales, más allá de las vicisitudes posteriores".
Otro hito es la convocatoria de Brasil en el 2000 a todos los presidentes de América del Sur y el compromiso de éstos de armar una infraestructura de comunicaciones entre los países para salvar las barreras físicas que los separan.
Entonces toma una frase del caudillo blanco uruguayo Luis Alberto Herrera que recomendaba estar "un poco más cerca del Palacio San Martín que de Itamaraty" a los efectos de lograr un equilibrio de poder real en el continente "único camino posible para lograr la hermandad" soñada por San Martín y Bolívar. En ese marco reclama que "la Argentina tiene que saber entender el juego y el rol que le exigen sus hermanos para balancear e integrar el continente".