Dibujos de Beatriz Martin

El Museo de Arte Contemporáneo -M.A.C.- de la Dirección de Cultura de la Universidad del Litoral, sito en bulevar Gálvez 1578 de nuestra ciudad ha dado apertura a su temporada de exposiciones para el corriente año con una exhibición de Dibujos de Pequeño Formato y a manera de homenaje a la artista plástica santafesina Beatriz Martin (1936-1998), quien legó a través del diligenciamiento hecho por sus familiares el caudal de sus obras, pinturas y dibujos a los museos Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez, Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas y Museo de Arte Contemporáneo. Cerró de este modo el periplo de una vida de permanente entrega a sus ideales vinculados con el arte y la cultura. Esta pequeña muestra es un justo homenaje que el organismo provincial, que la contó durante muchos años como personal técnico del mismo en su biblioteca y en la organización de muestras permanentes le ha venido retaceando, tanto así como a otros que hicieron de esa casa un centro de permanente irradiación cultural al medio durante años.

La colección a la vista, todos ellos trabajos realizados con fibras sobre papel muestran una notable coherencia entre sí y en el recorrido visual admiten el reconocimiento de una cadencia en el gesto gráfico, arquitecturando delicadamente líneas, planos y texturas con una economía propia de la excelencia.

Son trabajos de plena abstracción lírica, arabescos de líneas que definen curvas y contracurvas que se van abriendo en un sinfín, que no obstante ello, permiten avizorar cierres plásticos congruentes con la proposición visual. Estas abstracciones no arrancan de la pura especulación de la geometría sino que se apoyan en reminiscencias de hojas, tallos, flores, sin recurrir a anecdotario alguno.

Son refinados trabajos de una delicada creadora que acompañó y sostuvo con su diligencia constante la trayectoria de su compañero, Fernando Espino, sin acoplarse a la estilística expresiva y formal del maestro, sino que, con sereno equilibrio fue construyendo un "corpus" propio que se sostiene por sí mismo.

Los fondos texturados, de valor contrastado, la línea como meandro hacen que la mirada penetre y viaje en un ir y venir de ensoñaciones. Sus dibujos se singularizan como "estados del alma" a la que convoca con sutileza, sin exclamaciones agresivas ni recurrencias a anecdotario alguno. Pequeñas ventanas para sumergirnos en la melancólica introspección personal.

Volando por sobre las trivialidades del dibujo como prolija descripción del entorno con sus obviedades de machacón esfuerzo, Beatriz Martin da a la línea la fluidez del pensamiento; la fluidez de la conciencia que explora, que asocia y amalgama los resultados en un todo como producto de la intelección poética.

La muestra se abre, en sentido cronológico, con una pintura a la témpera de tamaño mayor a las otras piezas. Se titula "El árbol mágico" y está fechada en 1966.

El cotejo de esta pintura hecha treinta y un años antes con éstas últimas admite una comparación cuyos resultados ratifican el concepto de coherencia en esta autora, que prefirió en su recorrido expresivo ir acotando los márgenes con el propósito -quizás inconsciente- de ir profundizando su idea del arte visual en sucesivos despojos matéricos, en busca del "alfa" inicial.

Homenaje a la artista plástica Beatriz Martin que da lugar a la reflexión de lo que significa e importa dibujar y pintar como camino de introspección personal en un medio social, el nuestro, reticente a todas las expresiones de poética personal que indaguen en caminos no convencionales o mercantilizados; siempre con el impulso genuino de la mayor exigencia de comprensión y calidad plástica.

Bien hecho pues por este recordatorio , como se ha dicho ya, no se pretende una visión exhaustiva y de relectura total de la obra de esta artista. Esta es asignatura pendiente para los organismos de cultura y de los otros que se pretenden tales, que demasiadas veces están enfrascados en las burbujas de la moda. También lo es para las jóvenes generaciones a los que la educación sistemática o los parasistemas retacean el encuentro fructífero con las expresiones genuinas del pensamiento sensible e inteligente de los creadores del lugar; territorio en el cual demasiadas veces nuestros artistas ofrecen sus discursos visuales a una sociedad casi ciega, cuando no miope.

Domingo Sahda