La rehabilitación física en un servicio municipal
El Ilar es un instituto de rehabilitación de segundo nivel de complejidad, que depende de la Municipalidad de Rosario, y también ofrece capacitación universitaria para los profesionales.

Corría el año 1957 y la epidemia de polio venía azotando nuestro país. Los hospitales estaban desbordados de niños que padecían esta enfermedad infectocontagiosa.

La antigua Casa Cuna que funcionaba en la ciudad de Rosario, hogar para hijos de madres solteras o huérfanos, debió ceder su espacio para colaborar en la lucha contra esa enfermedad devastadora de la población infantil.

Con la incorporación de especialistas, pasó a ser un instituto de rehabilitación, que en la actualidad es el Instituto de Lucha Antipoliomielítica de Rehabilitación del Lisiado (Ilar).

Se trata de un instituto autárquico (con estatutos propios), que depende de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Rosario. Sus orígenes y su labor actual son muy similares a los del hospital Vera Candioti de nuestra ciudad: atender pacientes con discapacidades motoras, reumáticas y neurológicas.

Por este motivo, el Dr. Fabián Mateo, jefe de sala de internación del Ilar, participó del Primer Encuentro Provincial de Profesionales de la Rehabilitación, organizado por el establecimiento local en el marco del Día de la Rehabilitación, que se recordó el pasado 23 de marzo. También estuvieron presentes profesionales de un centro privado de rehabilitación de San Jerónimo Sur.

Salud municipal

Minutos antes de su disertación, Mateo dio detalles del trabajo que se realiza en esa institución, que está solventada por la contribución de socios, el subsidio de la municipalidad y los fondos que se recuperan de la facturación a los pacientes con obra social.

El Ilar atiende mensualmente a unos 280 niños y 560 adultos, entre internados y ambulatorios. Pero -advirtió- la cantidad está disminuyendo como consecuencia de haber descentralizado la atención específica en seis centros de salud periféricos, desde hace 3 años.

En ellos también se brinda atención fisiokinésica: un fisiatra evalúa si el paciente debe ser atendido en el centro por parte de un kinesiólogo, o si debe ser derivado al instituto, por requerir otro tipo de intervención ante un caso de mayor complejidad. Los centros de salud municipales también cuentan con médicos generalistas, pediatras, enfermeros, psicólogos y van a empezar a trabajar fonoaudiólogos.

El instituto posee consultorios externos de Fisiatría, Urología y Reumatología. Cuando ingresa, el paciente o el familiar tiene una primera entrevista con la gente de Servicio Social, que determina si se va a poder atender en el instituto, con o sin obra social. La prioridad la tiene el paciente que no tiene obra social. Posteriormente, se le da un turno y es evaluado por un médico fisiatra, reumatólogo o traumatólogo, y después ingresa al tratamiento.

Por último, Mateo agregó que el instituto de rehabilitación también cuenta con 31 camas habilitadas para la internación de los pacientes. En este sentido, el Dr. Mateo adelantó que existe un proyecto para llevarlas a 50, que se acompaña con la descentralización de los consultorios externos en los centros de salud periféricos municipales. También anticipó que en el Ilar va a volver a funcionar un taller de producción de órtesis y prótesis, que estuvo cerrado durante un tiempo.

Mariana Rivera