Los mejillones, un camino original para la educación
Agencia Télam
Una escuela pública de la localidad de Camarones, Chubut, desarrolló un proyecto innovador para la producción local de mejillones y en cuatro años aumentó su matrícula escolar cuatro veces, en tanto capacita a sus alumnos para que generen sus propios emprendimientos una vez que egresen.
Se trata de la escuela 721 cuyos alumnos desarrollaron novedosas técnicas de engorde y cría de mariscos y se preparan para inaugurar el primer laboratorio acuícola de la provincia, con apoyo de la gobernación.
El proyecto nació a fines de 1999, al calor de la crisis económica que explotó en diciembre de 2001 pero que en Camarones, como en buena parte del país, ya se avecinaba.
El pueblo tiene apenas 1.300 habitantes y está situado a 250 kilómetros de la ciudad de Trelew y de Comodoro Rivadavia, sobre la costa.
En la zona no hay polos productivos. A 90 kilómetros hay una empresa pesquera pequeña, pero la mayoría de los habitantes de Camarones trabaja en puestos administrativos del Estado provincial o en comercios locales.
Hay dos colegios públicos. La escuela 721, impulsora del proyecto, y el Normal número 16, que se acopló hace poco para formar un complejo educativo que reúne cerca de 500 alumnos, entre todos los niveles.
"Antes de incorporar la cría de mariscos a la currícula, nuestros jóvenes dejaban el polimodal a la mitad o egresaban para ir derecho a un plan Trabajar o a la nada", graficó uno de los profesores de la escuela 721, Darío Funes.
Afirmó que en los últimos cuatro años, la matrícula de los secundarios pasó de tener 53 inscriptos a 210 y que el 80 por ciento de los egresados sigue una carrera universitaria, esté vinculada o no con la acuicultura, porque "los chicos le encontraron un sentido al estudio".
Funes es profesor de educación física y el colega que lo ayudó en el diseño del proyecto es geólogo, pero juntos viajaron a España, con un estudiante, y los tres se capacitaron en técnicas gallegas de acuicultura (cría de peces y mariscos) para aprovechar los recursos naturales y darle un impulso comercial a la zona.
"Necesitábamos generar un modelo de estudio que vinculara producción y educación -explicó Funes, en diálogo con Télam-, una escuela social que prepare a los chicos para insertarse a un sistema al que no estábamos acostumbrados".
El recurso natural que abunda en Camarones es el mar, por eso la escuela 721 forma a sus alumnos en la cría y engorde de mejillones, almejas, vieiras, ostras y demás mariscos de la zona, y en administración, para que aprendan a manejar los fondos y generar nuevos mercados para los mariscos.
Para los estudiantes, el criadero es una extensión del aula donde seleccionan los mejores mejillones como reproductores y en un clima cálido, los dejan desovar.
Luego, alimentan sus larvas hasta que desarrollan unos filamentos, visos, que los mantienen agarrados a una cuerda que flota mar adentro, mientras engordan hasta el momento de comercializar.
La técnica se conoce como "long line" (línea larga) y consiste en una soga boyada y atada a unos fondeos desde donde cuelgan las cuerdas donde están los mejillones pequeños.
El método es novedoso porque en general los recolectores de mariscos extraen los mejillones de las rocas, donde crecen naturalmente, pero Funes asegura que en las sogas engordan más rápido y a veces tardan hasta un año menos en adquirir el peso ideal de venta.
Los jóvenes invierten 39 horas semanales en la producción acuícola y venden la recolección, que el año pasado cerró en 1.500 kilos de mejillones, entre los vecinos de Camarones, acostumbrados a incluir mariscos en la dieta.
La idea es que se capaciten y una vez que egresen del colegio, instalen su propio criadero, se sumen a una compañía pesquera o continúen sus estudios, en acuicultura o en el área que les interese, con la experiencia previa de haber trabajado en un proyecto social.
En Camarones mencionan el caso de un ex alumno que armó una pequeña empresa familiar y este año estima una producción de 12 mil kilos de mejillones.
Funes dice con orgullo que la escuela 721 es la primera escuela pública del país en desarrollar un criadero de moluscos: el otro laboratorio del que tiene conocimiento está en Río Negro y depende del Instituto de Biología Marina de la universidad local.