Los italianos votan sobre el acceso a la fecundación asistida
AFP
Unos 50 millones de italianos están convocados a las urnas entre hoy y mañana para facilitar el acceso a la fecundación asistida, en un referéndum en el que la principal incógnita es la participación debido a la consigna de abstención lanzada por la Iglesia Católica.
El resultado de esta consulta sólo será válido si vota el 50 % de los electores más uno.
Al mediodía, la participación era de sólo 4,6 % a nivel nacional, según las cifras proporcionadas por el Ministerio del Interior.
Los promotores del referéndum esperaban que a esa hora rondara un 10 % y los expertos consideraban que una tasa de 34 % el domingo por la noche sería una señal alentadora para los partidarios del `sí'.
La Iglesia italiana pidió en varias ocasiones la abstención a lo largo de la campaña por mediación del presidente de la conferencia episcopal, Camillo Ruini, o repartiendo prospectos en iglesias y centros católicos.
Esta consigna no era muy apreciada por muchas de las personas que votaban en Roma, indignadas por lo que consideran una "injerencia" de la Iglesia y con la esperanza de que la jerarquía católica fracase como en los referendos sobre el divorcio y el aborto en los años 1970 y 1980.
"Me molesta mucho que haya leyes que estén dictadas por el Vaticano", declaró Elsa Giuliana, una mujer de unos 50 años que acudió a esta "importante" cita con las urnas del brazo de su madre, de 83.
"Cuando me dicen lo que no tengo que hacer me da todavía más ganas de hacerlo", ironizó por su parte, Raffaele Iannicelli, un médico jubilado.
"Nuestro voto es nuestra libertad", agregó.
Por otra parte, la hermana Arcangela De Sio dijo que no iría a votar "porque tengo derecho a esta libertad".
Las mujeres se movilizaron mucho durante la campaña y su decisión de acudir o no a las urnas será decisiva para el resultado de esta consulta.
El referéndum de iniciativa popular propone a los italianos abrogar parcialmente una ley adoptada por el parlamento en febrero de 2004 y que hace de Italia uno de los países más severos de Europa en materia de bioética y de fecundación asistida.
La ley limita el acceso a esta técnica de reproducción a las parejas estériles y prohíbe la congelación de embriones, así como la investigación médica sobre éstos últimos.
Tampoco permite el diagnóstico preimplantatorio que permite buscar eventuales enfermedades genéticas en los embriones antes de implantarlos en el útero materno y prohíbe igualmente el recurso a un donante externo a las parejas que tratan de tener un niño.
"Espero realmente que las respuestas sean positivas, porque esta ley es un mal para Italia", declaró a la AFP Carlo Flamigni, profesor de ginecología de la Universidad de Bolonia (centro), considerada como una de las pioneras de la fecundación asistida en Italia.
Los defensores de la abstención estiman por su parte que la ley puso fin a un vacío legal y jurídico, que en los últimos años permitió al polémico ginecólogo Severino Antinori hacer dar a luz a varias mujeres de más de 60 años.