El economista Adolfo Sturzenegger resaltó el "buen momento" de la economía argentina, estimó que la tasa de crecimiento para este año estará por encima del 7 por ciento, y aseguró que en materia fiscal, el país está viviendo "años inéditos".
"Pero hay algo más: muchos decían que éste era un `veranito' para los argentinos. No fue así: se han recuperado niveles anteriores de crecimiento y sin dudas la economía está en un proceso de recuperación muy firme", sentenció.
Sturzenegger dialogó con El Litoralcon motivo de su presencia en el lanzamiento del suplemento CampoLitoral, cuyo primer número apareció con la edición de ayer, y no dejó dudas sobre su pronóstico. "La proyección que realiza el Banco Central todas las semanas apunta hacia un crecimiento de la economía argentina de un 7 por ciento. Yo la he estimado en un 7,4 %. Si esto es así, tendríamos un tercer año de crecimiento", resaltó.
Ante una consulta sobre el ordenamiento fiscal, el economista, otrora acérrimo defensor de la convertibilidad, consideró que "estamos viviendo años inéditos" en el país, producto de "una gran solvencia del Estado y, consecuentemente, con una reducción de los niveles de la deuda. Más aún: hay una reducción de la relación entre deuda pública y PBI. Es decir, hay una dinámica de la deuda completamente diferente de lo que existía en la década de los 90", subrayó.
Más adelante, Sturzenegger no pudo ofrecer una respuesta categórica sobre si después de la crisis de 2001/2002 los argentinos habíamos aprendido la lección de lo que fue y dejó la convertibilidad. "No es tan fácil dar una respuesta. Para aprender, definitivamente todos tenemos que haber cambiado de actitud. Significaría que en el largo plazo vamos a sostener lo que estamos haciendo hoy", apuntó.
Sin embargo, el ex asesor de Domingo Cavallo alertó sobre la historia fiscal argentina y sus consecuencias si algunas actitudes del gobierno nacional no se modifican en el mediano plazo.
"Cuando existieron recursos, se ha creído que de nuevo hay que empezar a gastarlos. Ese va a ser un interrogante clave de los próximos tres o cuatro años. Veremos entonces si Argentina aprendió la lección de que hay que ser responsables en el manejo de las finanzas públicas", sentenció.
Por ello, "el hecho de que haya aspectos positivos no significa que no vea problemas importantes en la política económica. Por ejemplo: hay que tener en cuenta que una parte importante del superávit está originada en impuestos distorsivos, como las retenciones al agro, a los débitos y créditos bancarios. Estos últimos están limitando el desarrollo de la bancarización en la Argentina", destacó.
Sturzenegger apuntó hacia las retenciones agropecuarias. "Hoy son un problema, si bien en el momento en que fueron introducidas había una gran crisis y había que dar señales fiscales muy rápidas, y a su vez, una situación social complicada. Todo eso, probablemente, haya tenido una justificación: fortalecer el resultado fiscal para evitar un aumento adicional en los precios de alimentos que impactara sobre la canasta familiar", resaltó.
No obstante, para el economista es "como que el gobierno se hubiera acostumbrado a esos altísimos niveles de retenciones, justificables en épocas de crisis. Pero ahora, que el país está restableciendo su solvencia fiscal, resolvió el problema de la deuda y está experimentando su tercer año de crecimiento, el gobierno debería al menos hacer trascender que tiene en estudio este tema (reducción o eliminación de las retenciones) para ver en qué medida se pueden ir resolviendo los reclamos que realizan esos sectores", indicó.
Otro tema abordado en el diálogo con este diario fue el de la inflación. Confió en que el REM (Relevamiento de las Expectativas del Mercado) ubica a la inflación de 2005 en un 10 % y un poco más baja para el 2006. "El 10 (por ciento) estaría fuera del objetivo inicial que se fijó el programa monetario (entre un 5 y 8 por ciento). Pero también hay que aclarar que el 10 % no es para decir que estamos en un proceso fuera de control. Además, ciertos niveles de inflación a veces pueden resultar mejores que aquellos años donde tuvimos absoluta estabilidad de precios o deflación".
Según su criterio, "una inflación controlada de un dígito genera lo que se llama un derecho de señoriaje en el Estado, y permite que siempre una parte de la creación de dinero sea absorbida sin ningún tipo de presión inflacionaria adicional por los agentes económicos", puntualizó.
Sturzenegger admitió que "no me imaginaba" que después de la crisis post-convertibilidad, que tanto defendió, el país iba a alcanzar la recuperación que se observa en los dos últimos años. "Fui un gran defensor de la convertibilidad. Como economista independiente, la defendí hasta que la crisis estaba bastante avanzada. Por agosto 2001, en alguna medida, me convencí de que era la crónica de una muerte anunciada. Nos equivocamos y reconozco que la recuperación fue muy rápida", insistió.
Ampliando su visión sobre lo ocurrido en la economía argentina en 2001, reconoció que "entró en caída libre en el tercer bimestre de ese año. Se mantuvo en el primero de 2002, pero ya en el segundo de 2002 comenzó a recuperarse".
El economista añadió: "Un análisis queda para los historiadores de la economía: se discute mucho si las medidas muy discrecionales que tomó la dupla (Eduardo) Duhalde-(Jorge) Remes Lenicov, como la pesificación asimétrica, la flotación inicial casi pura, con el corralito y el corralón, se podría haber hecho mejor, como por ejemplo: no lesionar tanto los contratos ni los derechos de propiedades, y dejar que los bancos se arreglen con las empresas y sus ahorristas. No estoy tan seguro de si con ese mecanismo la recuperación se hubiera dado tan rápidamente como se dio con el mecanismo empleado. Pero ése es un episodio que algún historiador tendrá que analizar".
José E. Bordón