Los 30 años del Coro de la Universidad Nacional del Litoral

Una celebración cantada

El coro anfitrión en la noche inaugural en el Paraninfo. Foto: Mercedes Pardo.. 

Cuando un coro cumple años es común que lo festeje haciendo un encuentro o festival de coros. Uno se pregunta porqué un encuentro o festival y, entonces, acostumbrada a la búsqueda de etimologías ocultas recurre al diccionario. Y sí: las palabras son fidedignas para expresar justamente lo que se quiere: reunirse personas para algo, una fiesta, fiesta de cumpleaños. En este caso los 30 años del Coro de la Universidad Nacional del Litoral.

En su primera jornada del viernes se escuchó al coro huésped del encuentro, el Coro de la Universidad Nacional del Litoral dirigido por Jorge Céspedes; su "semillero", el Coro de Niños y Adolescentes de la universidad, bajo la dirección de María Soledad Gauna; el Coral Nuevas Voces, de Mendoza, dirigido por Ricardo Javier Mansilla y, por último, el Coral Agruparte de Córdoba, bajo la dirección de Silvia Herrero Aróstegui.

�Qué es un coro?

El coro es un instrumento musical formado por personas que interpretan juntas algo que tenga que ver con su aparato fonador. Es decir que, aunque habitualmente cantan, también podrían incluir otras sonoridades como voz cantada con sonoridad de otros resonadores, voz hablada, suspiros, toses, onomatopeyas, etcétera.

Paralela a la división de las voces y a sus posibles combinaciones, hay coros de dos tipos: de voces iguales -coro de niños, coro femenino y coro masculino- o de voces mixtas -coro mixto, generalmente de voces femeninas y masculinas.

Los coros pueden interpretar solos -en cuyo caso se dice a capella- o pueden hacerlo acompañados con otros instrumentos.

Otra división frecuente de los coros depende de la cantidad de voces que lo conforman: así el coro de cámara o el coro polifónico hacen mención a pocas o muchas voces, respectivamente.

Como todo grupo, para ponerse de acuerdo entre todos, necesita -casi siempre- alguien -o algo- que las coordine: es decir un director, el que, generalmente, se constituye en el verdadero intérprete en todos sus sentidos posibles, puesto que es el que elige, y marca para los coreutas -lo que significa que pone su interpretación en gestos- cómo efectuar la música en cuanto a sus distintas características: velocidad, intensidad, timbre, etc. Sin embargo a veces, sobre todo cuando el coro va con acompañamiento de otro u otros instrumentos -lo que asegura cierta estabilidad rítmica- la figura del director en cuanto a su gestualidad frente al coro, puede desaparecer.

En la primera jornada del encuentro presenciamos una vasta muestra de todas estas posibilidades: coros mixtos, coro de niños, coros grandes, menos el Coral nuevas voces -un coro de cámara, con una excelente y sugerente sonoridad en las intensidades suaves-; todos tuvieron su parte a capella y también con acompañamiento; la mayoría utilizó sólo la voz cantada "normal", mientras que el Coro Agruparte incluyó, además, otras posibilidades: voz cantada nasal o de resonancia "de cabeza", suspiros y otras. Un coro que, apoyándose en un repertorio dedicado a la música latinoamericana de raigambre indígena o negra, que implica la participación de instrumentos de percusión, en una "puesta en escena" de la música desde su manera de acceder y estar en el escenario, en voces solísticas realmente excelentes, dio muestras de una gran fuerza y creatividad, lo que, por lo menos en mí, reabrió viejos y nuevos interrogantes respecto de la música popular y sus arreglos para coro -sobre todo de la música argentina-, el coro donde todos cantan lo mismo -la misma melodía-, en fin, harina para otros costales. Una primera jornada que auguró una venturosa continuidad.

Adriana Cornú