Un estudio realizado por el Ministerio de Educación de la Nación arroja un dato llamativo: siete de cada diez estudiantes que logran superar el primer año de la universidad son mujeres. La investigación revela además que la tasa de abandono no es igual para unos y otras.
El estudio se realizó sobre 461.127 estudiantes de siete carreras (Medicina, Comunicación, Psicología, Derecho, Administración, Informática y Contabilidad) en todas las universidades nacionales, con excepción de la UBA. Y revela que "en el paso del primer a segundo año, donde hay que adaptarse a nuevas reglas de juego, nuevos espacios físicos y normativas diferentes, las mujeres sobreviven más que los varones", explicó Marta Kisilevsky, coordinadora de Investigaciones y Estadísticas del Ministerio y responsable de esta investigación.
Sobre una mayoría inicial de mujeres (son el 52 % de los nuevos inscriptos en dichas carreras), ellas también son mayoría (un 69 %) entre quienes, terminado el primer año, se inscriben para seguir cursando.
Otro dato interesante es que, si bien la brecha entre varones y mujeres se hace enorme en carreras como Psicología y Medicina, ellas también "sobreviven" en porcentaje creciente en carreras tradicionalmente masculinas, como Informática. Allí, el porcentaje de alumnas crece en seis puntos luego del primer año.
Como si esto fuera poco, los varones también se han vuelto minoría a la hora de los diplomas: en las siete facultades estudiadas, el 57 % de los recibidos resultaron ser mujeres. Una tendencia que se acentúa y confirma en casi todos los países occidentales.
"El fenómeno es creciente. Desde la generación nacida en 1955, las mujeres ingresan más que los varones en los estudios terciarios, se gradúan más, y con mejores calificaciones", explica Marcela Cerruti, especialista en deserción, del Centro de Estudios de Población (Cenep).
"Tradicionalmente, las mujeres han tenido mejor rendimiento en los estudios. En la escuela primaria y secundaria, repiten menos que los varones. De hecho, la mayoría de los abanderados son mujeres -explica Mónica García Flinchaboy, profesora en el Diplomado de Estudios de Género de la UCES. Algo que parece favorecer a unas y perjudicar a otros al llegar a la universidad".
A estos condicionamientos sociales se suman los que tienen que ver con el trabajo y la supervivencia, que podrían contribuir a explicar por qué son tantos los varones que abandonan sus estudios. "Es que, a pesar de que las mujeres avanzaron muchísimo en el mundo laboral y profesional, la mayoría de los trabajos pagos siguen siendo todavía territorio masculino. Aunque no existen estadísticas específicas en Argentina, me atrevería a afirmar que la mayoría de los varones que dejan de estudiar lo hacen por un trabajo", agregó Cerruti.