Artes Visuales
Tres puntos de vista

Desde fecha reciente se exponen en el Museo Municipal de Artes Visuales "Sor Josefa Díaz y Clucellas" tres colecciones pertenecientes, cada una de ellas, a otros tantos autores con diferentes biografías y trayectorias en el quehacer de las artes plásticas, de una proyección local a nacional e internacional, según cada quien.

El recorrido de las muestras en el precitado Museo se viabiliza sin sobresaltos desagradables. Antes bien, un ponderado equilibrio "inter-salas", al margen de la intencionalidad y del rigor de cada expositor, se pone de manifiesto, admitiéndose una lectura distanciada y comparativa. La diversidad expuesta enriquece la mirada, en tanto admite el paulatino descubrimiento personalizado del decir el entorno desde posiciones conceptuales y prácticas en principio divergentes que, sin embargo, coagulan en interesantes realizaciones que se aúnan ponderativamente. El dibujo y la pintura aparecen con legitimidad, sin deslizarse hacia superficiales fuegos de artificio o acaramelados enunciados visuales. Son reflexiones en torno del espacio, el tiempo, las personas y las cosas con las herramientas legítimas y austeras del lenguaje plástico.

Las exposiciones: "De un lenguaje al otro" -dibujos de Carlos Alonso en Homenaje a Cervantes"; - "Tres Series en Proceso", de Richard Pautasso y "Acuarelas" de Adolfo Mario Arana son las tres propuestas que nos permiten distintas aproximaciones al arte plástico, poniendo énfasis cada uno de ellos en "ser uno mismo" en cada tramo del plano. El papel, soporte en los trabajos expuestos de cada uno de los expositores, muestra una vez más ser el "alfa" del lenguaje visual con su calidad de despojamiento esencial. Es vehículo limpio de cada enunciado, sin interferencia alguna.

Carlos Alonso, maestro indiscutido del Arte Argentino Contemporáneo, ofrece una colección de dibujos que es en cada tramo de la misma, en cada obra expuesta, una lección de sensibilidad perceptual y calidad de ejecución a disfrutar -en grado mayor por quienes alcanzan a valorar la hilatura de trazos que entretejen planos y definen perfiles-; por la armonía de sombras y luces, por la libertad entendida como frontera que permita calar hacia adentro y el fondo antes que desperdigarse en accidentes visuales fortuitos. La línea del dibujo es en Alonso un escalpelo que permite el fino "corte-trazo" definitorio de la psicología del personaje dibujado, Miguel de Cervantes Saavedra, sus sombras y sus luces, su ojo fijo y su ojo velado, la mano que descansa y la mano ausente del "Manco de Lepanto".En estos dibujos Cervantes es traído de la mano por Carlos Alonso, quien devela esa faceta del escritor, escrutándolo de frente y de perfil, desnudando la imagen del buceador del alma humana en un tiempo sin tiempo mensurable. Un juego de sutil ironía propio del talento del dibujante nos muestra una "mancha" desde la cual y con el epígrafe: "En un lugar de La Mancha... etc." se asoma el perfil sesgado del escritor cuya mirada atrapa la mirada del dibujante, basculando "de un lenguaje a otro". Una huella digital nos lo ratifica; la melancolía infinita de quien nos mira al ser mirado embarga cada uno de estos dibujos de excelencia, todos de pequeño formato.En el catálogo de mano se nos anoticia que "la Comunidad Castellana de Santa Fe, integrante y partícipe de la sociedad santafesina... se suma a la conmemoración del IV Centenario de Quijote y rinde homenaje a su creador, Don Miguel de Cervantes Saavedra". Enhorabuena por los organizadores. Es de esperar que otros valiosos aportes como el que nos ocupa no deban esperar tantos años para contribuir al panorama artístico santafesino. Richard Pautasso, con la calidad plástica y el desparpajo que lo caracterizan, exhibe una colección de trabajos con los cuales da comienzo a lo que él llama "series en proceso en el supuesto de una continuidad en el tiempo que hipotéticamente podremos apreciar".Los hitos iniciales de cada serie se titulan: "El Paisaje y los sueños", "Trampas para entrar y no poder salir", y "Al cajón el Siglo XX". Richard Pautasso dedica esta exposición a la memoria de su madre. Así nos lo indica un sorprendente, original, desplegable a color que permite diferentes lecturas en el anverso y el reverso del impreso. Una estrecha relación creativa entre artista, obra e impreso prolongan la exposición de marras.Pautasso dibuja, recorta y pega todo aquello que le viene "in mente", desechando cualquier fórmula de ortodoxa academia, sin trivializar sus trabajos, absolutamente seguro de su oficio. La línea, en cualquier de sus manifestaciones, es la protagonista esencial. A través de ella y con ella Pautasso va del "Santuario de la realidad", suntuoso dibujo del paisaje atiborrado de accidentes visuales que, sin embargo, no entorpecen la mirada, antes bien, enriquecen visualmente cada trabajo, al "estudio para retrato de un deportista", hilarante y mordaz comentario visual a "todo color", y de ahí a la "Serie erótica-Masculino-Femenino"; maniquíes estereotipados del género humano con todos sus "tics". Sus "Cajones" fetichistas 1 y 2 son un acúmulo ordenado y encasillado de pequeños objetos, rememoraciones del tiempo que el autor atesora y proyecta en cada minúsculo elemento ordenado, haciendo de cada "cajón" una clase de compendio de la memoria personal que se proyecta a terceros cómplices.Desbordante en sus proposiciones, ocasionalmente repitiendo el gesto ante la urgencia por expresarse a pura plástica, Pautasso ratifica su calidad creativa de plena vigencia. Adolfo Mario Arana exhibe una colección de limpias acuarelas, su oficio de pintor, con una selección de trabajos de segura y sensible formulación. Arana pinta el entorno de su paisaje, la pampa, y en esos plenos horizontes aplica tintes cuya resonancia expresiva descubren a quien, a través de la materia, pretende explorar la esencia de lo existente en derredor. Se perfila con actitud expresiva propia, no adocenada. Su exposición es, a su manera, una suerte de "Ensayo" con imágenes, en correlato con ese género de la literatura. Entiéndase como reflexiones en torno del paisaje despojado, en procura del meollo que anida en la inmensidad de horizontes infinitos cuya ausencia de accidentes "pintorescos" le otorga una singular poética. Vacila cuando incorpora algún elemento de carácter descriptivo, cualquiera sea la exigencia de su incorporación.Sus sinfonías cromáticas se acrecen cuando es el color hecho agua el que define los ámbitos, los cielos y los campos. Los enmarcados un tanto excesivos por el contraste visual son, quizás, una concesión ocasional.Cada trabajo expuesto ratifica el oficio trascendente que Arana procura con sus acuarelas en suma, una mirada elegíaca de lo inconmensurable.

Domingo Sahda