Edición del Lunes 12 de setiembre de 2005

Edición completa del día

Edición impresa del 12/09/2005 | Información General Información General

Aquella donde se guardaron las Tablas de la Ley

El Arca de la Alianza, la caja de madera y oro

Madera de acacia y revestida en oro. Tales son las indicaciones que recibió Moisés para realizar el arca. Foto: archivo el litoral. 

Construida por Moisés siguiendo directas indicaciones divinas, por siglos la vida del pueblo judío giró en torno de ella. Conservada en el templo de Salomón en Jerusalén hasta el año 900 a.C., su desaparición constituye todavía un misterio y es objeto de tan profundas como inútiles investigaciones.

"Harás un Arca de madera de acacia, dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y codo y medio de alto".

Así le hablaba Yavé a Moisés en el libro del Éxodo 25. Y él construyó el Arca siguiendo rigurosamente sus indicaciones. Creó un cofre de madera de acacia negra, revestido por dentro y por fuera con láminas de oro. Medía 1,31 cm. de largo por 0,78 cm. de alto y ancho. Una guirnalda de oro rodeaba su parte superior. A ambos lados llevaba fijos cuatro anillos de oro a través de los cuales se insertaban dos pértigas de acacia recubiertas del mismo metal precioso para su transporte. Sobre la tapa dos querubines de oro protegían su contenido: los mandamientos para los que Yavé ordenó construir el Arca.

Según la tradición, los dos querubines extendían sus alas con tendencia a que sus puntas se rozaran, formando de esta forma un triángulo entre ellas considerado sagrado. Era este espacio triangular el oráculo mediante el cual se comunicaba Yavé.

El Arca estaba situada en el Sancta Sanctorum o Santo de los Santos, lugar más sagrado del Tabernáculo o del Templo. Su utilidad fue variada, pues no sólo estaba destinada a contener elementos sagrados como el decálogo, el gomor de maná y la vara de Aarón, sino que además fue un arma de doble filo capaz de proteger al pueblo elegido, como ser brazo ejecutor de los castigos del Señor. Los significados del Arca van más allá de los simbólicos: tener el Arca era tener a Dios.

El viejo cofre era una manifestación física de la presencia de Dios y fue un medio eficaz para mantener a los judíos lejos de la idolatría. Se recurría a su auxilio en tiempos de guerra, concretamente en la conquista de Canaan: Josué consiguió abrir paso en las aguas del Jordán al contacto de éstas con el Arca y durante 7 días fue paseada en torno de Jericó, que cayó luego en poder de dicho caudillo.

Poderes

Su transporte y cuidado sólo estaba reservado a los levitas de la familia de Caath. Ella abría la marcha durante los años de expedición por el desierto y estaba siempre a la cabeza del pueblo (salvo excepciones).

Al plantar el tabernáculo un velo la separaba del santuario y al comenzar la marcha, los levitas la envolvían en aquel velo (posiblemente el "tentorium"): todo iba envuelto en una piel teñida de azul y en otra de color jacinto.

En más de 200 referencias el Antiguo Testamento describe en detalle los sorprendentes poderes del Arca. Durante cientos de años los hebreos la llevaron consigo de un lado al otro. Cuando el rey David comenzó su reinado a finales del siglo XI antes de nuestra era, hizo traer el Arca a una aldea en un monte, en cuya cima había una gran piedra plana y sobre ésta David planeaba construir un templo para el Arca; pero David murió antes de que pudiera poner en práctica sus planes y la tarea recayó sobre su hijo Salomón, quien reinó desde el 970 al 931 antes de Cristo.

Durante el reinado de Salomón, Jerusalén pasó a ser el centro de la vida política y religiosa en la tierra santa. En pleno corazón de Jerusalén se erigía el templo construido por Salomón para albergar el Arca de la Alianza, que permaneció en el templo hasta algo después del año 900 a.C. cuando, misteriosamente, desapareció. Desde entonces no se hizo gran mención de ella en la Biblia. ¿Cómo pudo el objeto más importante del mundo occidental desaparecer sin dejar rastros o al menos alguna indicación de su desaparición?

Qué pasó

Inexplicablemente el Arca desapareció y durante más de 2.000 años de búsqueda y exploración se han tejido decenas de leyendas y teorías en torno del Arca perdida. Muchos creen que el Arca desapareció en un momento de crisis: bien fue capturada como trofeo por un ejército conquistador o escondida en algún paraje secreto por sacerdotes del templo.

Si el Arca fue capturada, la teoría con mayor fundamento es que fue despedazada y saqueado su oro cuando los babilonios conquistaron Jerusalén en el año 586 a.C. De acuerdo con el Antiguo Testamento, el líder babilónico Nabucodonosor y su ejército destruyeron el templo sagrado de Salomón y enviaron a los israelitas al exilio. Sin embargo, hay un hecho del que no cabe la menor duda: existen registros detallados de todos los tesoros que fueron capturados en los templos y llevados a Babilonia, pero el Arca no se encontraba entre estos. Cuando los hebreos regresaron a Jerusalén en el 583 a.C. iniciaron la construcción de un segundo templo, pero no hay mención de que el Arca haya sido retornada a este nuevo santuario. A partir de este momento, no se vuelve a hacer referencia al Arca en las escrituras del Antiguo Testamento.

La creencia de que el Arca fue rescatada y escondida en una bóveda secreta para tesoros, ha sido el pilar fundamental de una búsqueda que se ha prolongado por siglos.

Esta es la posibilidad que actualmente se está considerando: que esté enterrada bajo el monte Moría. Lamentablemente las excavaciones en el lugar son prácticamente imposibles, debido a que allí se levanta un lugar sagrado para los musulmanes, la cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa, construida a principios del siglo VII a.C.

Otro lugar donde se dice que es posible que esté el Arca es en Etiopía. En la antigüedad funcionaba el gran reino de Meroe. La línea real sólo era por vía materna y data del siglo VII a.C., pero según la leyenda, el fundador de esa dinastía fue el mítico hijo de Salomón y la reina de Saba. De ahí que la fe de muchos atestigüe que Etiopía es el actual depositario del cofre sagrado, aunque sus antiguos habitantes no adoraban a Yavé, sino a Amon, Osiris e Isis.

Pero más allá de estas especulaciones, una cosa es cierta: el Arca sigue perdida y las causas todavía son un misterio.

* jbartes@litoral.com.ar





Imprimir:
Imprimir
Necrológicas Anteriores