Murió Florencia y la pesquisa no avanza
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En medio del dolor de familiares y amigos la vida de María Florencia Morello, se apagó definitivamente esta madrugada.
Víctima del brutal ataque de uno o más desconocidos, la joven había ingresado al nosocomio a las 6.15 del sábado, en estado desesperante.
Apenas Blanca Cuatrin -madre de María Florencia-, se repuso de la infausta noticia salió a pedir, una vez más, la colaboración de los vecinos, ella teme que el crimen de su hija quede impune.
Mañana, los restos de María Florencia recibirían sepultura en el cementerio de Calchaquí, previo paso por la morgue judicial de nuestra ciudad donde los médicos forenses practicarán la autopsia ordenada por la Justicia.
En tanto, la investigación de este caso de homicidio registrado en plena zona céntrica de nuestra ciudad sigue en foja cero.
Fuentes policiales dieron a entender que la pesquisa es lenta y difícil porque no aparecen testigos de la agresión consumada en un sitio apartado y oscuro.
A la desorientación policial, según las mismas fuentes, contribuye el cuadro atípico que presentaba el centro de la ciudad el sábado a la madrugada. La afluencia de público era notable, cuando muchas personas habían llegado de distintos puntos del país atraídas por el festival de Los Piojos.
También por comentarios oficiosos pudimos saber que para la policía -Las actuaciones sumarias se instruyen en la Seccional 1ra.-, Florencia fue atacada cuando repartía volantes de la sociedad Dianética.
Esto es así porque junto al cuerpo de la chica -que adhería a esa sociedad-, fueron encontrados algunos volantes publicitarios y otros más aparecieron en distintos domicilios ante los cuales la chica pasó caminando en dirección a su lugar de trabajo.
A todo esto se debe agregar que en la escena donde Florencia cayó herida de muerte no apareció el arma utilizada por el matador, ni un solo rastro de ella encontraron porque, al parecer, el agresor no usó otra arma más que sus propias manos.
Por las características de la herida y los resultados coincidentes que habrían arrojado la inspección ocular que se hizo en el lugar del hecho y las pericias practicadas por los expertos criminalísticos, todo parece indicar que el asesino hizo que la cabeza de la chica golpeara violentamente contra el filo de un escalón.
El sábado alrededor de las seis de la mañana Florencia dejó su casa de bulevar Zavalla al 2800 para dirigirse a su lugar de trabajo, el bar Plataforma 24 de la terminal de colectivos Manuel Belgrano.
Luego, un joven que acertó a pasar frente al palier de un edificio de departamentos ubicado en calle Irigoyen Freyre al 3000 encontraría a Florencia caída en el piso y en medio de un charco de sangre.
Florencia se había ganado la simpatía y el reconocimiento de numerosas familias desde que desinteresadamente brindaba apoyo a personas que sufrían enfermedades terminales.
Pero además, Florencia dedicaba buena parte de sus horas libres para trabajar en el rescate de jóvenes adictos a las drogas pesadas y en ese mundo es posible imaginar que con su trabajo incomodara a muchos, en especial a quienes trafican con las adicciones en nuestro medio.
Como se presentan las cosas tanto se puede conjeturar que la pobre chica pudo ser la víctima casual de un asesino cualquiera, como blanco de la venganza de un amante despechado o de algún dealer que se creyó descubierto o puesto en evidencia.
José Luis Pagés