Néstor Kirchner logró una buena base de representación parlamentaria, pero no tendrá quórum propio. Su esposa derrotó categóricamente a la de su adversario en la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, pero aun así éste conserva casi un 20 % del electorado, lo que es decir muchos votos. El Partido Justicialista santafesino, aunque retuvo las cuatro bancas que ponía en juego, tendrá que digerir la inocultable derrota. Hermes Binner se proyectó como referente nacional de la oposición, pero en el mismo arco ideológico que el presidente. El proyecto kirchnerista y su discurso de centroizquierda fue mayoritariamente avalado en el país, aunque, paradójicamente, en algunos casos lo fue a través de candidatos peronistas no precisamente progresistas y, en otros, a través de no peronistas que coinciden con él. Y, al mismo tiempo, los dos distritos más importantes del país invirtieron el signo político de su voto: mientras Capital Federal se pasó a la centroderecha, esta orientación perdió en la provincia de Buenos Aires.
.
Las elecciones legislativas de ayer arrojaron resultados indudables en lo numérico y, según esa lógica, ganadores y perdedores. Pero una mirada más detenida muestra un entramado de matices, claroscuros y paradojas que, sin modificar la perspectiva general, le otorgan características particulares.
La consolidación del poder legislativo del presidente Néstor Kirchner y su proyección como líder del justicialismo, e incluso de una hipotética fuerza de centroizquierda, son las principales conclusiones que dejaron los resultados preliminares de las elecciones legislativas. Quienes defendieron su estrategia de acumulación de poder -incluso avalando ciertas "concesiones"- aseguran que este resultado le permitirá "profundizar el proyecto hacia una justicia social y una redistribución de la riqueza que la crisis en la que asumió y la falta de legitimidad impedían".
Alrededor del 40 por ciento de los votos es una cifra contundente pero no tanto como las que obtuvieron Raúl Alfonsín y Carlos Menem en las primeras elecciones legislativas de sus mandatos. Aun así, en este caso corresponde sumar las victorias de gobernadores radicales aliados (el mendocino Julio Cobos y el santiagueño Gerardo Zamora) y los de posibles aliados legislativos desde diciembre, incluyendo, al menos en algunos temas, al propio Hermes Binner.
El gobierno ampliará considerablemente su representación en la Cámara de Diputados, con más de cien diputados, pero menos de los 129 necesarios para tener quórum propio; aunque sí lo lograría con representantes de posibles aliados. Mientras, en el Senado estaría algo abajo de la mitad de sus 72 miembros.
.
El mayor aporte al triunfo fue el de Cristina Fernández, con más de 25 de ventaja sobre Hilda González, en el distrito que concentra al 38 por ciento del electorado del país. La diferencia convirtió a Kirchner en el ganador de la pulseada mayor con su antecesor Eduardo Duhalde, aunque no puede obviarse que los votos conseguidos por el devaluado caudillo son más que los de muchos gobernadores. El desafío, en todo caso, será retenerlos, frente al poderoso aparato nacional y el fuerte poder de atracción que sobre los dirigentes peronistas suele ejercer el carro de los vencedores.
Pese a su compromiso personal en la campaña -que en su momento sirvió para erigir a Aníbal Ibarra como jefe de Gobierno-, Kirchner no logró parar el ascenso de Mauricio Macri en la Capital Federal, lo que consolida al presidente de Boca Juniors como principal referente de la centroderecha, con Jorge Sobisch como aliado. El gobernador neuquino lanzó anoche mismo su candidatura presidencial para 2007. Por cierto, esta oposición de centroderecha le resultará más cómoda al presidente -a nivel de discurso y de políticas- que la encarnada por Elisa Carrió, una de las grandes perdedoras de la noche.
Por otra parte, la inesperada performance de Marta Maffei como candidata a senadora por Buenos Aires reavivó los ánimos del ARI, y la potenció como referente en un partido cuya líder se manifestó hoy dispuesta a revisar algunas cosas.
Cabe decir lo mismo en el caso de Córdoba. El gobierno sumaba allí por el lado de la delasotista Unión por Córdoba y del Partido Nuevo de Luis Juez. Pero la elección que hizo el "transversal" intendente capitalino mereció una celebración especial de la Casa Rosada. Festejo también del gobierno por los resultados en Catamarca y La Rioja. El Frente por la Victoria no sólo ganó sino que además dejó en tercer lugar al justicialismo ortodoxo encabezado por el sindicalista Luis Barrionuevo, en tanto saboreaba la derrota a Carlos Menem a manos del hoy gobernador kirchnerista Angel Maza. Como matiz de alcance regional, Adolfo Rodríguez Saá sí logró imponerse en San Luis.
Sin banca
Después de 20 años como diputado nacional y sucesivas reelecciones, Alberto Natale culminará en diciembre próximo su mandato. Como Carlos Favario no logró obtener los votos necesarios, no habrá nadie para reemplazarlo y el Partido Demócrata Progresista quedará sin representación en el Congreso.
Hermes Binner infligió una derrota histórica al justicialismo en la provincia pero también se posicionó como referente de un posible polo de centroizquierda no peronista nacional. El triunfo, a su vez le otorgó una buena base de votos para hacer valer en la interna del Partido Socialista y en la sociedad con la UCR.
El ascenso del socialista no es un resultado adverso para Kirchner, a pesar de los esfuerzos que hizo para consagrar al candidato oficialista Agustín Rossi. La caída del PJ en Santa Fe es casi inédita en la historia reciente de la provincia, sólo se dio en las legislativas de 1999, con el batacazo de la Alianza. Y tiene particular relevancia en la ciudad de Santa Fe, un tradicional bastión del oficialismo, que ya se vio sacudido en las primarias de agosto.
Jorge Obeid no podrá evitar que le hagan pagar el costo político de la derrota -complicando los dos años que le quedan de gestión- y Carlos Reutemann, seguramente, hará todo lo posible para ello, deslizando a través de sus allegados el recordatorio de que su nombre no iba en la boleta, a pesar del compromiso que asumió en la campaña. De hecho, el futuro dirá si tendrá intenciones de testear con una candidatura propia el nivel de respaldo que su figura conserva entre los santafesinos y si, en tal caso, lo hará aún como aliado del kirchnerismo; siempre más por cuestiones estratégicas que ideológicas.
Emerio Agretti