La colección Acquarone
Por Marcelo Olmos (*)

El Litoral es una tierra pródiga para muchos que hicieron no sólo fortunas como industriales y comerciantes, sino también se destacaron en el campo de la cultura por su actuación como mecenas y coleccionistas. En años recientes, dos de ellos se destacaron por la calidad de sus colecciones: Domingo Minetti en Rosario e Ignacio Acquarone en Concordia fueron estos personajes que hicieron de su amor por el arte una pasión notable. Supieron reunir conjuntos magníficos, agigantados en la memoria de quienes los frecuentaron y que pudieron contemplar las colecciones reunidas. De la colección Acquarone haré referencia hoy, recuperando la memoria de este personaje.

Entre Ríos tuvo contados personajes selectos que se propusieron el coleccionismo como uno de los placeres del espíritu. El coronel Simón de Santa Cruz, yerno del General Urquiza; su esposa era Juana de Urquiza y Sambrana; fue el primer coleccionista que hubo en la provincia. Entre las obras que atesoraba en su casa de Concepción del Uruguay, se podía contar una de Guido Reni y otra del Domenicchino. El segundo coleccionista que existió en Entre Ríos fue monseñor Abel Bazán y Bustos, cuarto obispo de Paraná. Su colección de pinturas italianas de los siglos XVII y XVIII tenía como propósito el refrescar su corazón en momentos de pesadumbre según explicaba el prelado. Era una colección reunida con esfuerzo y verdadero amor por el arte. En ella existen obras de Franco Furini, Luca Giordano y Francesco Curradi. Su contemporáneo, el Dr. Pedro Ernesto Martínez; que fue rector de la Universidad Nacional del Litoral; fue otro coleccionista que reunió obras de artistas argentinos de los primeros años del siglo XX, que él admiraba. Obras de su colección pasaron por voluntad de sus herederos al Museo de Bellas Artes de la vecina provincia.

El último coleccionista que encontramos en Entre Ríos, es Ignacio Acquarone, natural de Italia, donde nació en 1911. Radicado en la Argentina, se convirtió en un sólido empresario domiciliado en Concordia, donde falleció en junio de 1984.

Con asombro, uno recorre el catálogo que Cayetano Córdova Iturburu escribiera para Acquarone, su colega de la Academia Nacional de Bellas Artes. Allí se reseñan 188 pinturas, temples, dibujos y monocopias de autores imperdibles del arte en la Argentina del siglo XX. Entre los nombres, Emilio Petorutti, Lino Eneas Spilimbergo, Eugenio Daneri, Aquiles Badi, Pompeyo Audivert, Antonio Berni, Juan Castagnino, Carybé, Juan del Prete, Miguel Diomede, Fernando Fader, Pedro Fígari, Lucio Fontana, Raquel Forner, Ramón Gómez Cornet, Alfredo Guttero, Fortunato Lacámera, Jorge Larco, Luis Lobo de la Vega, Martín Malharro, y tantos otros brillantes protagonistas del arte nacional.

Y entre las pinturas, piezas exquisitas, como "Terraza con figuras", la antológica obra de Spilimbergo, "Naturaleza muerta", de Guttero, "Paisaje" de Malharro, "El morocho maula", de Petorutti y "Paisaje", de Ramón Silva, un pintor de breve existencia pero de obra maravillosa y contada. Acquarone gustaba de incentivar a los talentos. Para ello llevó a cabo la organización del Premio Acquarone en la galería El Portal de Buenos Aires a donde concurrieron muchos nombres del arte argentino que hoy son hitos. Sus preferencias las revela el número de obras que de cada autor poseía, y ellos son Spilimbergo, Victorica, Supisiche, Petorutti, Grandi, Forner, Farina, Estrada Bello, Diomede y Castagnino. La selección fue evidentemente cuidadosa, las obras escogidas. Este conjunto no se dirige sólo a proporcionar placer al gustador sensible de la pintura. Sin desmedro de obedecer también a este sentido apunta, esencialmente, a dar satisfacción al esteta, a los estudiosos de los problemas vinculados con el arte. Es una colección que une a su valor artístico en sí, intrínseco, el valor de lo ilustrativo. Quien desee informarse acerca de lo que ha ocurrido en el campo de la pintura en nuestro país en lo que va del siglo y, muy particularmente, en estos últimos años, hallará en la colección Acquarone una rica orientación documental. Así describía Córdova Iturburu; en 1952; la colección, que en los años siguientes creció hasta triplicar el detalle que el crítico realizara. Más de doscientas piezas componían su colección de arte italiano, donde se encontraban nombres como Modigliani, de Chirico, Carrá, Severini, Morandi, Sironi, Manzú, Marini, Guardi, Guidi, Tomea, y otros cuya sola mención da idea de la calidad del conjunto. La sola mención de Modigliani y el hecho de que contara con dos obras del período metafísico de De Chirico confirma la importancia del conjunto, de la que Córdova Iturburu resalta los bellos paisajes de Carrá; están allí los paisajes tal vez más hermosos que he visto de este notable pintor; explicaba el historiador y crítico. La estupenda colección italiana fue expuesta en el Museo Nacional de Bellas Artes en 1968. Pero no sólo el fundamentado elogio de Córdova Iturburu me llevaron a escribir estas líneas. El arquitecto Sinópoli, director por muchos años del Museo Castagnino de Rosario, estimaba en mucho la colección, que visitaba periódicamente para solazarse en su contemplación. Toda una garantía habida cuenta de los sólidos conocimientos de Sinópoli, un experto en pintura italiana.

El recuerdo de la colección Acquarone está todavía en la memoria de muchos. Así, el arquitecto concordiense Ricardo Marcó Muñoa cuenta su admiración cuando veía en el vestíbulo de la casa Acquarone dos espléndidas obras de Fontana y la mítica "terraza" de Spilimbergo adornándolo. Pedro Sinópoli, el actual director del Museo Estévez de Rosario e hijo del arquitecto, recuerda el cuidado con que Ignacio Acquarone presentaba sobre un paño neutro sus cuadros a los visitantes, obras que hacía venir de una reserva cuidadosamente construida.

Las colecciones que existieron en la Argentina fueron en su inmensa mayoría reunidas en Buenos Aires, lo que hace excepcional a la colección Acquarone; prescindiendo de su calidad; es su localización geográfica en el interior del país, lo que confirma la vitalidad y riqueza de la Argentina profunda, de sus hombres e instituciones.

(*) Director del Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez y académico delegado en Entre Ríos de la Academia Nacional de Bellas Artes.