Lavagna sigue y pondrá los precios en la mira
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, afirmó anoche que su permanencia en el gabinete "depende del presidente" Néstor Kirchner, en tanto advirtió que existe riesgo de alentar expectativas de una inflación mayor que impactaría en el presupuesto.
Al hablar en el cierre del 41° Coloquio de Idea ante unos 500 empresarios, Lavagna dijo que su situación "depende de dos personas, una de ellas el presidente que tiene derecho a elegir a sus colaboradores. La otra persona es que cada ministro tiene que entender si comparte los criterios del gobierno y de si tiene espacio para ejercer su función", subrayó.
De esta manera, el ministro, por primera vez se refirió a su permanencia en el cargo, al cabo de una serie de jornadas que lo tuvieron en el centro de la escena y que provocaron preocupación y rumores entre empresarios e inversores, al punto tal que el dólar se llegó a negociar en 3 pesos en la city porteña.
Sin embargo, Lavagna consideró que "las personas son accesorias en las sociedades modernas y democráticas", y que por lo tanto "se está errando" si se hace de su permanencia en el cargo una cuestión central.
Lavagna aprovechó además el marco para responder al presidente del Banco Central, Martín Redrado, que ante el mismo público había criticado el impuesto a las transacciones bancarias -conocido como impuesto al cheque-, al que consideró distorsivo.
"Coincido en que el impuesto al cheque es distorsivo y que no favorece a la bancarización", dijo Lavagna, pero aseguró que no será eliminado.
"El hombre de Estado debe decidir cuáles son las distorsiones que se deben enfrentar primero. La distorsión en materia de indigencia, en particular de niños y jóvenes, es más importante que el impuesto al cheque", ironizó.
El titular del Palacio de Hacienda dijo que en las "próximas semanas" el gobierno mandará al Fondo Monetario Internacional (FMI) un informe sobre la economía y el estado de la sociedd argentina, pero ratificó que no pedirá dinero al organismo de crédito.
"Cualquier negociación con el FMI no implicará pedir fondos frescos", insistió.
Lavagna se refirió también a la inflación, la mayor preocupación del gobierno, y recomendó prudencia al hacer pronósticos, como en este coloquio en el que un empresario anticipó una alta inflación de 12% para 2006, mientras el gobierno la estima en 8,7%, provocando el enojo de Kirchner.
El ministro dijo que "habrá que admitir una serie de ajustes de precios relativos que se tendrán que producir", como reacomodamientos lógicos tras la devaluación de 65% en enero de 2002.
La inflación de octubre trepó a 0,8% y lleva acumulado un índice de 9,8% en el transcurso del año, lo que hace peligrar la meta establecida de 10,5% para todo 2005.
"Lo primero que hay que hacer en materia de inflación es poner las cosas en su debido contexto para no perder una sintonía fina de lo que está ocurriendo", opinó.
Las diferencias entre Lavagna y Julio De Vido son inocultables. El ministro de Economía le objeta a su par de Planificacion el desborde en 18% del gasto que tenía autorizado por el presupuesto para Vialidad Nacional. Además, no tiene injerencia en el manejo de los llamados fondos fiduciarios, por lo que intenta aclarar su rol en el gasto público.
De la redacción de El Litoral