ANALISIS
Demasiada sinceridad
Darío Pignata - [email protected]

Un dirigente se puede morir sin saber de fútbol; eso está claro. Pero lo que es imperdonable es que un dirigente no sepa qué es lo que siente el hincha. Porque, siempre, antes que el dirigente está el sentimiento. Por eso considero que las declaraciones de ayer de Jorge Molina, hombre fuerte del fútbol tatengue, son de una sinceridad poco común en este ambiente que está -estamos, en realidad- empachado de hipocresía.

El vicepresidente de Unión, piloto de tormentas ante el problemita de salud de Malvicino, no le tuvo miedo a una palabra que asusta: "fracaso". Sin vueltas, el hombre que armó el equipo a gusto y placer de Craviotto, dijo: "Esta campaña es un fracaso".

Si Molina conoce o sabe de fútbol lo determinará el tiempo en Unión. Por lo pronto, se lo advierte más maduro y con experiencia adquirida que en la gestión anterior (2001-2003) no tenía. Se hizo conocido en AFA, donde va todas las semanas. Está al lado del técnico y los jugadores.

No está mal arrancar con la verdad. Porque encima que la campaña es mala, peor sería mentirle a la gente. Pero lo que Molina hizo, no lo hacen todos. Admitió el fracaso y se hizo responsable. A partir de la honestidad y sinceridad, tiene mejores cimientos para reconstruir el proyecto del único objetivo de Unión en la "B" Nacional: ascender.