Reportaje a Aldo Ferrer

"Ocuparse de la inflación sí, pero no enfriar la economía"


Ferrer desacreditó la idea de que el consumo dispara las alzas de precios y postuló que, en promedio, la estructura productiva sigue en condiciones de elevar las remuneraciones sin generar remarcaciones.

Hernán Lascano

Aldo Ferrer fue uno de los panelistas a los que la vorágine de cambios en el Palacio de Hacienda sorprendió durante la Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina en Rosario. Como tantos de sus colegas, el ex ministro de Economía planteó que con el relevo de Roberto Lavagna y el ingreso de Felisa Miceli no deben esperarse cambios de fondo en la dirección de la política económica.

En un alto de las sesiones del seminario, Ferrer planteó algunas cuestiones de análisis general. Dijo que la inflación estará el año próximo en niveles comparables a los actuales, lo que es a su juicio un promedio manejable; rechazó que el consumo desencadene alzas de precios y afirmó que en promedio sigue habiendo en la estructura productiva argentina condiciones favorables para aumentos salariales por encima de la inflación.

"Estamos en un escenario de fuerte crecimiento, hay una mejora moderada del empleo que es una plataforma para atender lo que queda por hacer, que es erradicar la pobreza y darle trabajo decente a los argentinos. Creo que esto es un hecho político que el presidente ha decidido. La persona que lo sucede a Lavagna está sin dudas identificada con la política económica, por lo tanto no cabe esperar un cambio de rumbo", indicó.

-�Qué medidas le parecen aconsejables para frenar este aumento de precios?.- Lo primero es no entrar en pánico con el tema de la inflación. A diferencia de problemas del pasado, dado que tuvimos hiperinflación, problemas gravísimos sobre todo para los sectores de menores recursos. Esto ha cambiado, porque ahora la economía está bajo control. Hay solvencia fiscal y en la balanza de pagos, superávit fiscal, solidez en el tipo de cambio. No hay problemas en estos carriles. Sí hay pujas distributivas y de acomodamiento en algunos mercados, sobre todo de productos que son de consumo popular, que hay que atender. Lo que hay que hacer es ocuparse de esos temas sin caer en la tentación de enfriar la economía, porque esto impedirá resolver el problema fundamental, que es el del crecimiento del empleo. - �Cuál es el desafío?- El desafío es cómo sostener un crecimiento tan fuerte como el que venimos manteniendo en condiciones razonables de estabilidad de precios. Tal vez llegó el momento de abrir una gran mesa de negociación entre el sector privado y los sindicatos, con la intervención del gobierno, para discutir estos temas. Y que todos los actores sepan en qué escenario nos movemos. Porque en el fondo me parece que se está construyendo en el país una cierta solidaridad de base en la que todos los sectores fundamentales pueden entender que nadie tiene salida aquí si el país en conjunto no sale adelante. Y esto puede inducir a comportamientos razonables en las demandas legítimas de cada sector. Es una extraordinaria ocasión que el país tiene. -�Reconoce esa voluntad en el empresariado aquí reunido?- Por las conferencias que escucho, sí. Hay un cambio importante en el sector privado, que reconoce cosas que antes no: la importancia del mercado interno, de la equidad, de que la sociedad genere espacios de bienestar para estabilizarla y para crecer. Creo que hay un cambio importante en muchos actores de la sociedad argentina. -�Lavagna estaba frenando esa política más agresiva de distribución del ingreso?- No creo. Dentro de las circunstancias dadas en ese sentido hizo lo posible. Incluso en sus pronunciamientos públicos, cosa poco frecuente en ministros de economía, hablaba continuamente de reconstruir el tejido social. Creo que este tema está presente en el gobierno. - �Le ve algún perfil diferenciado a Miceli respecto de Lavagna?- En primer lugar es una dama (risas). Es una mujer de mucho carácter. Pueden estar de acuerdo en cosas fundamentales, sin embargo a la hora de ponerlas en práctica surgen matices. Pero no podría especular sobre eso. - �Se insinúa un sesgo más distributivo con este cambio?-Creo que este es un tema que estaba pendiente porque efectivamente hubo una primera fase donde era preciso recuperar la gobernabilidad. Y ahora se abre una necesidad de insistir en el aspecto redistributivo. La primera necesidad era poner la situación en orden. Lo que se ha logrado con un éxito notable. -Algunos economistas o empresarios ven al consumo como el motor de la inflación...- Yo no. Creo que el consumo tiene que crecer y sobre todo en los sectores de menores recursos. El problema es que la estructura productiva argentina fue muy trastocada como consecuencia de la política neoliberal. Entonces ahora hay sectores en los cuales aumentó mucho la producción y la productividad que soportan bien aumentos de salarios significativos, y hay otros que los soportan menos. Hay que trabajar con criterios que permitan incluso compensar en aquellos sectores en los cuales los aumentos de salarios sean menos absorbibles con políticas complementarias en salud, educación, asistencia de diversa naturaleza y programas sociales. Pero en promedio hay condiciones de aumento de salarios por encima de la inflación. Esa es la condición del aumento del salario real. Después hay que diferenciar la situación de los sectores. El Estado por ejemplo tiene remuneraciones realmente atrasadas, pero eso hace a la solvencia fiscal. - �Cree que Miceli puede impulsar la idea de un banco de desarrollo para la industria?- Es probable. Ella era secretaria del Banco Provincia (de Buenos Aires) cuando yo fui presidente y participó de la creación de la gerencia de tecnología; conoce muy bien esta experiencia de la banca de desarrollo. Yo espero que sí, que lo haga.

El mercado mundial

En los textos más recientes que publicó, Aldo Ferrer habla de la extraordinaria coyuntura, que ofrece una posibilidad cierta de expansión. Pero este marco no tiene el límite de estar ceñido a la producción mayoritaria de commodities agropecuarias y a los buenos precios externos.

Para el economista, "éste es un tema especulativo. Yo creo que hay un cambio en el mercado mundial. La incorporación de los grandes países de Asia al mercado y el hecho de que la cuenca del Pacífico está destinada a sustituir al Atlántico Norte como el centro de la economía mundial le abre a la Argentina inmensas posibilidades en la producción de bienes tradicionales. Lo que ocurre es que eso no nos alcanza. Veo un horizonte estable y próspero a futuro en la producción exportable básica. Pero acá el problema es incorporar valor agregado a la producción y diversificar la estructura productiva. El tema que se planteó acá es el patrón productivo. Todos los países exitosos tienen una estructura muy diversificada. El que se quedó concentrado en la exploración y explotación de recursos naturales es subdesarrollado y con altísimos niveles de desigualdad. Acá hay que aprovechar los recursos naturales que tenemos en la llanura pampeana para avanzar en ese terreno. Desarrollar toda la industria, todo el campo y las economías regionales.

Ante la consulta específica de si esta expansión basada en bienes del campo y en un marco de precios externos favorables no tiene pies de barro, Ferrer dijo: "Creo que no, en el sector primario hubo una extraordinaria expansión por razones tecnológicas, la siembra directa, las semillas transgénicas. Aunque no se prospere mucho en la Organización Mundial de Comercio en cuanto a los subsidios agrícolas de los países centrales hay oportunidades favorables. Lo que digo es que aún con eso no alcanza y por eso se necesita una decisión integradora. Es la sociedad en su conjunto la que elige el camino".