En San Agustín empezaron a cosechar los boysemberries
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La empresa Berries del Tala, ubicada a la vera de la ruta nacional 19, en San Agustín, está en plena cosecha de los boysemberries, más conocidos en el mercado local como frambuesa morada, la que se extenderá hasta fines de diciembre y los primeros días de enero.
Esta variedad, que integra la gran familia de los berries junto a la frambuesa roja, la frutilla, los arándanos, la grosella y la mora, es pariente de la rosa por la característica del tallo espinoso y de sus flores.
Emprendedores, los ingenieros agrónomos Raúl Don y Alberto Bianchi apostaron tiempo atrás a los berries y los producen cerca de la capital provincial, en el kilómetro 15 de la ruta que une a Santa Fe con Córdoba, a pesar de que la fruta fina, históricamente, ha sido característica del sur del país.
Esta fruta es un atractivo para la alta gastronomía, a tal punto que se la caracteriza prácticamente como delikatessen.
Más ácida que la frambuesa roja, las boysemberries o frambuesas moradas son más sabrosas y perfumadas, más ácidas que las frambuesas, y se puede aprovechar toda la fruta ya que es pura pulpa y jugo, sin carozo.
Es utilizada mucho en repostería y pastelería. En concreto, un hotel de Paraná la emplea en la decoración de postres y comidas, incluso para hacer coulis (la técnica por la cual se obtiene jugo por cocción lenta) que generan un choque agridulce que es muy apreciado en la alta gastronomía.
La frambuesa morada tiene los mismos requerimientos en la producción que la roja, pero cuenta con una sola frutificación anual, que se da en noviembre y diciembre, cuando la roja posee 2 (al último bimestre del año se le suma el de marzo y abril).
Esta fruta, como todo berrie, es antioxidante, propiedad que es muy valorada para la salud. Aporta calcio, ayuda a evitar el cáncer de colon, acelera y normaliza el trasto intestinal por la fibra y nutre de minerales y vitamina C. Además, como posee bajo contenido de sodio y alto de potasio, favorece a quienes sufren de hipertensión o problemas del corazón.
En diciembre se calcula que finalizará la cosecha de este año, que se está vendiendo al por menor y por mayor en la región, incluso en Santa Fe a través de fruterías.
La fruta va en bandejas al mercado interno. En tanto, la fruta de descarte (porque se pasó y ya está blanda) se utiliza para dulces y licores.
Los empresarios de los berries están sufriendo los mismos inconvenientes que muchos otros dedicados a estos cultivos, que requieren una mano de obra intensiva, de rotación y temporaria.
"Es el principal problema que hoy tenemos", dicen Don y Bianchi, quienes están convencidos que se está pagando bien el kilogramo cosechado.
El negocio de los berries empieza a expandirse de a poco si se tiene en cuenta que Berries del Tala acaba de vender mil plantines de frambuesa roja a productores de Pujato.
Si bien los suelos livianos y no tan pesados son los mejores (estos necesitarían ser un poco más arenosos), la fruta es de alta calidad.
El otro extremo es Concordia, donde hay mucha plantación de berries. El suelo es muy arenoso, pero necesita bastante fertilización ya que el suelo sólo sirve de sostén.
Lo ideal para el berrie es que haya agua, pero que no se estanque, algo que se complica actualmente en San Agustín, debido a que las napas están muy altas, generándose suelos bastante arcillosos.
Las lluvias de marzo y abril, por ejemplo, terminaron perjudicando a estas producciones, ya que un tercio de la plantación de frambuesa se perdió junto con la cosecha.
El ingeniero
agrónomo Raúl Don destacó que la mora, otra variedad de berries que se produce, no es justamente la fruta de un árbol, como el que está en San Martín y Cándido Pujato, en la ciudad de Santa Fe, por citar un ejemplo, sino de una planta de la familia de las rosáceas, como las frambuesas roja y morada. La mora del árbol no es propiamente un berry sino una polidrupa, de la familia de las moráceas.