Los restos del presbítero Mario Greca, fallecido el 19 de noviembre del año pasado, fueron trasladados a su última morada en la capilla del cementerio municipal.
El acto, guiado por los sacerdotes Tomás Spánghero y Silvio Fabbro fue acompañado por representantes de distintas instituciones ligadas con la vida parroquial y comunitaria.
El intendente municipal, Raúl Seco Ensina -único orador de la ceremonia- evocó al sacerdote como una de las figuras más revolucionarias de los últimos años por su compromiso social y su permanente protagonismo en la vida institucional de la ciudad.
Ahora sus restos descansan en una fosa, construida por la Municipalidad, en el altar de la capilla para que todo el pueblo pueda recordarlo y rendirle su homenaje.