El aval parlamentario obtenido por el Presupuesto Nacional 2006, el pago al FMI y otras leyes económicas, concitó mayoritariamente adhesiones entre los economistas. Sin embargo, no faltaron advertencias porque no se negoció una quita de la deuda o porque las pautas de crecimiento e inflación están subvaluadas en el cálculo oficial.
"La cancelación anticipada de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es políticamente inobjetable pero económicamente discutible", opinó hoy el ex presidente del Banco Central Aldo Pignanelli.
Admitió que "concuerda con la estrategia macroeconómica del Gobierno, de manejarse con absoluta independencia del FMI, con un dólar (estadounidense) relativamente alto y tasas de interés reales bajas".
"Si tomamos a un gobierno que va en esa dirección, es consecuente y por eso, inobjetable políticamente. Y la política está antes que la economía", definió Pignanelli.
Sin embargo, el experto encontró alguna objeción a que se apele a las reservas porque el pago demandará cerca de 40 por ciento de los 27.000 millones acumulados. "El (Banco) Central pierde algo líquido, que es el dinero, y lo cambia por un bono a 10 años del tesoro nacional, que no es lo mismo", afirmó.
El economista Orlando Ferreres, ex viceministro de Economía, afirmó que "el proyecto (de Presupuesto) está bien: los recursos cubren bien los gastos y el superávit fiscal puede servir para ir cancelando los dólares que le presta el (Banco) Central".
No obstante, consideró que la pauta de inflación (10 por ciento) es un poco baja y el crecimiento (previsto de 4 por ciento) también puede ser mayor.
En cuanto a la modificación de una ley para permitir el pago al FMI, comentó que "es un cambio instrumental para permitir la compra con bonos de las reservas del Banco Central".
El economista peronista Eduardo Curia dijo estar de acuerdo con el presupuesto, la prórroga de la Ley de Emergencia Económica y la autorización para utilizar las reservas. "Me parece que en las condiciones en que estamos tiene lógica. No me parece discutible, estoy de acuerdo", manifestó.
Carlos Degrossi, decano saliente de la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires, sin plantear una clara diferencia, dijo que hubiera preferido una "mayor dureza del Gobierno con los organismos multilaterales, dado que, especialmente el FMI, han tenido una responsabilidad importante en la situación económica argentina".
"La Argentina debiera haber pedido una quita y una espera al FMI. (Cancelar al contado la deuda) Es una estrategia muy discutible porque las reservas del país no son tan extraordinariamente altas".
Luis Di Marco, director del Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, consideró que el pago del FMI fue "tal vez un error del Gobierno, porque prima facie no parece técnicamente lo mejor".
"En términos financieros, estamos comprometiendo encajes y tendremos que salir a buscar plata más cara. En términos políticos, significa postergar el gasto social, la deuda interna, algo que en un país con tanta pobreza, no es bueno", comentó.
En cuanto al Presupuesto 2006, el economista dijo que más allá del proyecto en sí, al que no cuestionó,"no corresponde tratarlo prácticamente a libro cerrado, en un Congreso apurado".
El economista duhaldista Jorge Sarghini advirtió que las reservas de libre disponibilidad que se utilizarán para pagarle al FMI son insuficientes para cancelar los 9.810 millones adeudados. A su juicio, "si lo paga el Tesoro, el Gobierno deberá emitir más deuda a valor de mercado y eso, hay que decir la verdad, es más ajuste. Si lo paga el Banco Central, el riesgo es más inflación y, por lo tanto, menor poder adquisitivo", explicó.
El gobierno argentino desecha toda posibilidad de abrir un diálogo con los acreedores que se mantuvieron afuera del canje de la deuda, sostuvo este viernes el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
"Nadie lo está estudiando en el Gobierno. Definitivamente no, en absoluto", dijo ante una consulta a raíz de versiones en los mercados, después de haber anunciado el Gobierno que cancelará a principios de 2006 toda la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El canje de la deuda de 81.800 millones de dólares, en mora desde finales de 2001, terminó a comienzos de año con una adhesión de 76,15 %. Pero los organismos multilaterales como el FMI y los países más ricos presionan para que se presente una propuesta para los tenedores del 23,85 % de bonos que no entraron a la operación.
Fernández defendió la decisión del Gobierno ante las críticas de la oposición, que insiste en cancelar la deuda ante cada vencimiento, en lugar de hacerlo con un solo pago y con reservas, tal como lo decidió el gobierno.
También dice la oposición que la suma podría ser utilizada para paliar la dura situación por la que atraviesan unos 15 millones de pobres.
"El Fondo era un condicionante en el discurso de todos, un problema para toda la Argentina y un mecanismo de intervención de la economía argentina", sostuvo el jefe de Gabinete.
Además, consideró que "va a ayudar muchísimo internamente" porque "va a permitir funcionar sin las urgencias de las obligaciones que la Argentina tenía con el Fondo, que en 2006 eran tolerables, pero que a partir de 2007 eran sumamente gravosas".
De la redacción de El Litoral/Télam