El vicepresidente de EE.UU. conocía el programa de investigación

El FBI espió mezquitas y musulmanes tras el 11-S

Después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 el FBI creó un programa de vigilancia de edificios y viviendas particulares de grupos musulmanes en Estados Unidos. Foto: ARCHIVO EL LITORAL. 

Hasta 120 lugares al día se encontraban bajo vigilancia del FBI, e incluso se llegó a inspeccionar viviendas de particulares sin permiso de registro.

Télam-SNI

El FBI realizó en secreto y sin permiso correspondiente mediciones de niveles radiactivos en mezquitas y lugares de residencia de musulmanes después de los atentados del 11-S, como parte de un programa "altamente secreto" de detección de bombas, según reveló la revista US News and World Report.

La información de la citada publicación señala que el programa de investigación fue ordenado después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 y llevado a cabo por el FBI y el Departamento de Emergencias de Energía Nuclear.

"El vicepresidente (Dick Cheney) era uno de los altos funcionarios informados sobre el programa", según US News and World Report.

Entre las personas informadas acerca del plan se encuentran, además, el entonces director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias, Michael Brown, relevado por la crisis del Katrina, y el ex alto funcionario del Consejo de Seguridad Nacional Richard Clarke.

En su edición digital, la publicación asegura que la iniciativa arrancó a principios de 2002 e incluía mezquitas y viviendas particulares en el área de Washington DC, donde hasta tres vehículos llegaron a controlar 120 lugares al día.

El plan se extendía también al menos a otras cinco ciudades: Chicago, Detroit, Las Vegas, Nueva York y Seattle.

"En numerosos casos, los investigadores llegaron hasta las propiedades bajo vigilancia, pese a que no contaban con permisos de registro ni órdenes judiciales, según quienes conocen el programa", añade.

Escuchas telefónicas

La revelación de esta nueva investigación llega una semana después de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, confirmara que autorizó espiar las comunicaciones de ciudadanos sospechosos de estar vinculados con el terrorismo.

Fuentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) declinaron confirmar las noticias, argumentando no poder "hablar de programas secretos", informó el diario español El Mundo en su edición digital.

La "prioridad absoluta" de la Oficina consiste, según añadieron, en "prevenir, abortar y combatir operaciones terroristas en Estados Unidos".

Algunas fuentes citadas por la revista aseguraron que el programa era legal y que no se necesitaban órdenes judiciales para tomar muestras de radiación, mientras que otras rechazaron que la iniciativa estuviera específicamente dirigida hacia los musulmanes.

El Consejo de Relaciones Americanas-Islámicas (Cair) señaló a través de un comunicado que esta noticia, unida a la información sobre las escuchas sin autorización, "podría llevar a la percepción" de que Estados Unidos "ya no es una nación gobernada por la ley" sino una en la que el "miedo representa una amenaza para los derechos constitucionales".

"Todos los estadounidenses deberían estar preocupados por la aparente tendencia hacia un sistema de justicia de dos niveles: uno para la mayoría de los ciudadanos, con todos los derechos, y otro para los musulmanes, con una disminución de sus derechos", añadió el Consejo.

Grupo pacifista demandará al gobierno

Un grupo pacifista de Florida cuyas reuniones fueron vigiladas y calificadas como una "amenaza" por el Pentágono considera demandar al gobierno estadounidense por violación de sus derechos civiles.

Si se concretara una demanda, los abogados consideran incluir en ella todos los aspectos revelados del espionaje llevado a cabo por distintas agencias, dijo Robert Ross, abogado del Proyecto Verdad (Truth Project, TP) y organizador de un grupo de trabajo legal en el sur de Florida para estudiar la vía judicial.

El caso del grupo pacifista TP fue revelado hace más de una semana por la cadena televisiva NBC, que aseguró que el Pentágono había vigilado una de sus reuniones calificándolas como una "amenaza". Aún no se sabe si alguien infiltró la reunión.

El grupo, con sede en la ciudad floridana de Lake Worth (sureste), se dedica a la distribución de información contra el reclutamiento militar, principalmente en las escuelas secundarias de su región, dijo Marie Zwicker, una de las directoras de la organización.

Una reunión del TP realizada en noviembre de 2004 fue incluida en una base de datos de 400 páginas del Pentágono publicada por NBC, e incluida entre más de 1.500 "incidentes sospechosos" en todo el país, reuniones o protestas pacifistas, durante un período de 10 meses, según el informe.

Según Zwicker, esa reunión, llevada a cabo en un salón de reuniones de Lake Worth (este), tenía el propósito de organizar al grupo para iniciar visitas a las escuelas y repartir información contra el reclutamiento militar.

El Pentágono admitió la existencia de la base de datos, denominada Talon (Aviso de amenazas y observación local), e indicó que la ley le permite recoger información de civiles si percibe alguna amenaza a la seguridad nacional, pero que debe ser descartada en 90 días si no es creíble o no se toma acción legal.

"Estamos furiosos pero no sorprendidos", agregó Zwicker. Algunos integrantes del grupo fueron activistas pacifistas durante Vietnam "y nos acordamos de todo eso de Cointelpro en los 60 y 70", explicó.

Cointelpro fue un programa del FBI llevado a cabo entre 1956 y 1971, mediante el cual agentes infiltraron organizaciones políticas estadounidenses para desacreditarlas o neutralizarlas provocando conflictos internos, entre otras tácticas.

El reverendo Martin Luther King Jr. y su Conferencia Sureña de Líderes Cristianos, así como grupos como el Ku Klux Klan, las Panteras Negras, los independentistas puertorriqueños y los movimientos indígenas fueron infiltrados por el programa.