Para comerte mejor
Federico Aguer[email protected]
Por el desgaste de la dentadura, producto de una alimentación a base de pastos duros, las vacas deben eliminarse de los rodeos de cría mucho antes de que finalicen sus funciones potenciales de reproducción.
La aplicación de prótesis evita el descarte de las buenas madres que tienen que venderse por desgaste dentario, para ser reemplazadas por vaquillonas.
Viendo que este era un problema recurrente en los campos del centro y norte de la provincia de Santa Fe, dos jóvenes esperancinos se lanzaron a buscar una solución. Aldana Sturm y Fabián Viviani son mecánicos dentales que aprovecharon la posibilidad que la Municipalidad de Esperanza lanzó en el marco del programa Idear. La Incubadora de Empresas de Ambito Regional funciona en el predio del viejo Molino Angelita -hoy remozado-, y tiene por función apuntalar con espacio y crédito a los emprendimientos novedosos de la región.
Ellos ya contaban con gran parte del equipamiento necesario, por lo que se pusieron a trabajar de inmediato.
La iniciativa lleva poco más de un año, pero en ese breve lapso han demostrado la capacidad y el empuje necesario para marcar el camino.
"Vimos que el campo estaba pasando por un buen momento, y el tema de las prótesis bovinas ya hace unos años atrás que se viene implementando. Estas son muy rentables para el productor, porque pueden retener animales que todavía sirven para el tambo y para la cría. Depende de la edad en que sea implementada la prótesis, pero está comprobado que el animal aumenta de peso, dispone de buena calidad alimentaria, y continúa la fertilidad de los mismos", sostiene Fabián.
"Se dio que en la Municipalidad de Esperanza estaban buscando proyectos innovadores para la Incubadora de empresas que se estaba armando. En noviembre del año pasado arrancamos, y el 15 de marzo recibimos la habilitación oficial para empezar a trabajar", cuenta Aldana.
"Luego de algunas pruebas en la Facultad de Veterinaria, recibimos la posibilidad de hacer un estudio para tener el respaldo de la Universidad del Litoral.
"Luego surgió la posibilidad de empezar a trabajar en serio. Un productor conocido (Javier Bonvín) puso a nuestra disposición 20 animales que estaban en malas condiciones, y pusimos manos a la obra", enfatiza Aldana.
Se trataba de vacas con muy buena genética que, inmediatamente después de ser colocadas en el campo, comenzaron a perder rápidamente sus dientes.
"El asumió el riesgo, y en septiembre pasado fuimos a hacer la toma de impresión a 20 animales de este rodeo, en medio de un campo con pastos naturales. Vacas de tres o cuatro años con piezas dentarias muy desgastadas por la dureza de las pasturas del norte santafesino. También nos encontramos con animales que tenían faltante de piezas dentarias, y allí surgió la posibilidad de hacer implantes bovinos. Primero el implante y luego la prótesis", concluye la especialista.
"En un comienzo, a las que le faltaba más de un diente las descartábamos, porque no retenían bien la prótesis, no nos podíamos arriesgar a hacer la prueba y fallar, pero luego también surgió la posibilidad de hacerlo.
"Al principio tuvimos un mes de mala racha y demoramos mucho para hacer las prótesis, pero gracias al empuje y nuestras ganas, las pudimos colocar y hoy tenemos muy buenas noticias acerca del resultado que han tenido", afirma Aldana Sturm.
La metodología es muy simple. Primero se toma la impresión a cada animal. Se traslada el número de caravana a las cubetas en donde colocan la pasta, y ese número de caravana se incluye en la prótesis por una eventual pérdida de la misma.
Para ellos, se viene una época movida, porque en enero y febrero tenemos el destete, y además han recibido un ofrecimiento laboral con toros en Goya (Corrientes).
Una vaca con cuatro años con una sola cría y sin dientes, tiene que ser vendida. Con una buena prótesis le alargan la vida útil unos 5 años más. Pero antes que nada es fundamental que el productor tome conciencia de la importancia de tomar medidas preventivas en aquellos animales con desgaste dentario.
El bovino tiene 8 dientes anteriores y cuatro molares que no influyen, porque envuelve el pasto con la lengua y corta hacia adelante. Después lo traga semientero, lo mastica y lo va pasando, pero primero corta con los dientes, que tienen que estar en buenas condiciones.
Adentro de la prótesis va un cemento que se aferra de la encía, la prótesis se cierra y queda retenida. Les lleva unos 10 minutos para tomar las muestras y 20 para colocar cada prótesis, pero están mejorando el tiempo porque piensan incorporar un veterinario con un electrobistrurí, que a la vez corta y cauteriza, evitando hemorragias y mejorando los tiempos.
Las impresiones de los moldes son individuales, adaptándose a la boca de cada animal boqueado y apartado con un cuarto de diente. Hacen la fabricación total de los incisivos, y aplican la prótesis, calzándola a manera de capuchón cubriendo la totalidad de los dientes.
Toman la impresión haciendo el vaciado de yeso, similar a los humanos. A todos los ángulos los llenan con cemento que traba la prótesis, impidiendo que se caiga. La prótesis se clava en la encía unos milímetros y queda fijada sin bordes para que no se trabe con el pasto. Un poco de cemento y a la boca.
Es destacable que este es un trabajo individualizado con cada animal. Utilizando para ello un material muy noble que no se desgasta nunca (a diferencia de lo que sucede con el plástico o el acrílico), el cromoníquel, que resiste al paso del tiempo como ningún otro.
De esta manera, las prótesis contribuyen a prolongar la vida útil de cada vaca lechera y la rentabilidad de las de cría. Y los resultados hablan por sí solos: Las vacas con prótesis han producido 3 o 4 terneros más en su vida útil, con las ventajas de un mayor porcentaje de preñez, un mayor rendimiento en terneros en los mejores vientres, un mayor porcentaje de parición y destete, más terneros para la venta, una mayor velocidad en el mejoramiento de los rodeos, un menor desembolso al disminuir la compra de vientres, una mayor producción de kilos de carne por hectárea, y una mayor rentabilidad con el mismo capital. La verdad que no es poca cosa, �no le parece?
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de la Facultad de Ingeniería Agrónoma de la Universidad Nacional del Litoral, Ing. Hugo Erbetta, expresó su optimismo respecto de este proyecto. "La Universidad presta el Know-How, la colaboración y la capacitación a estos proyectos en el marco del proyecto Idear. Esta incubadora apuntala emprendimientos novedosos hasta que tengan la suficiente estructura como para tomar vuelo e independizarse. Calculamos que en un par de años, ellos tendrán la capacidad de dejar este lugar a otros emprendimientos de este tipo. Creemos, además, que se trata de una iniciativa plausible con mucho futuro, pero circunscripta a un mercado específico de animales de alta genética que justifiquen la inversión", aseguró.