De carne somos

Las cifras que muestran el sostenido crecimiento de las exportaciones de carne argentina, evidencian un aumento superior al 33 % con respecto a los números del año pasado.

Nuestro país exportó hasta noviembre carne vacuna por 1.270 millones de dólares, una cifra récord que superó en 33 % los embarques de los primeros once meses de 2004. Este dato no refleja el impacto de la suba de las retenciones al sector. Hasta el mes pasado, los frigoríficos habían enviado al exterior casi 550.000 toneladas de carne, un 27 % más que en igual lapso del año anterior. La carne argentina llegó a casi 90 mercados, aunque son 16 países los que representaron el 90 % de las divisas: Rusia (326 millones de dólares), Alemania (204 millones), Chile (119 millones), Italia (69 millones), EE.UU. (67 millones), Gran Bretaña (64 millones), Holanda (55 millones), Israel (47 millones), Hong Kong (35 millones), Brasil (31 millones), Argelia (28 millones), España (23 millones), Egipto (14 millones), Venezuela (14 millones), Ucrania (11 millones) y Marruecos (11 millones).

Pese a este crecimiento, tenemos que lamentar que este año ha sido el del aumento a las retenciones. Porque pese a la elocuencia de estos números -o mejor dicho gracias a ellos- las políticas implementadas por parte del gobierno nacional han sido sistemáticamente las mismas. Un permanente pie sobre el freno para desalentar todo tipo de crecimiento exportador en pro de un control de precios para el mercado interno que ha demostrado su fracaso a lo largo de la historia.

Además, se dio a conocer una información que consigna que la Comisión de Defensa de la Competencia citó a 20 consignatarios de hacienda para consultarlos acerca del funcionamiento del Mercado de Liniers. Quieren evitar maniobras de concertación de precios. Sospechan de la metodología conocida como "venta al oído", a través de la cual se comercializa el 60% de la hacienda. Como si esto fuera poco, el Secretario de Agricultura de la Nación, en otra movida brillante, propuso como gran solución las "cocinas fábricas", un negocio que -dice- podría dejar 100 millones de dólares, en el que distintos establecimientos preparen y deshidraten comida.

Tenemos que seguir insistiendo en la falta de una política a futuro para el sector. La demora de la implementación de un plan ganadero integral ya es irritante, pero creemos que es importante mantener presente el objetivo de insistir para que se cambie el timón tarde o temprano.

Se va un año con claroscuros para el campo. Esfuerzos "premiados" con los impuestos más distorsivos del mundo. Recaudaciones récord gracias a este trabajo con el que se pagan deudas seculares y sin un solo reconocimiento al productor por semejante hazaña.

Auguramos lo mejor para el año que viene, pero insistimos en las metas que se deben cumplir, y en las políticas que se deben reestructurar. Y creemos que sólo se lograrán en base al trabajo mancomunado y conjunto de los hombres y mujeres que han demostrado que una Argentina mejor es posible. Feliz Navidad para todos.