Según los especialistas, es perfectamente posible mantenerse alejado de los excesos y desgastes innecesarios durante las tradicionales fiestas de fin de año para, de esta manera, comenzar el 2006 con la mejor disposición. Es una época de mucho movimiento y obligaciones que cumplir, pero no hay por qué dejar que éstas nos controlen.
Para James Craggs, consultor en salud mental de la Clínica Mayo de Jacksonville (Florida, Estados Unidos), es necesario establecer prioridades y balancear las actividades para así garantizar la salud emocional.
La manera con la cual decidimos encarar las presiones de fin de año es lo que determina nuestro nivel de estrés. Según Craggs, es posible decidir de antemano cómo balancear las actividades para mantenernos emocionalmente saludables. "Debemos tener precaución de no ser demasiado indulgentes. Es fácil caer en malos hábitos y sentirse culpable después de Navidad, porque hemos comido, bebido o gastado demasiado. Es importante conocer nuestros límites y planificar con moderación", asegura el profesional.
Algunos pequeños detalles pueden hacer una gran diferencia en el nivel de estrés. Lea atentamente las siguientes sugerencias:
Diversos estudios indican que el 60 % de las personas que para fin de año toman la decisión de perder peso y hacer ejercicios abandona su objetivo en tres meses, debido a que sus metas no son realistas. Comenzar un programa muy rígido de ejercicios o con horarios muy difíciles es un ejemplo claro de una iniciativa condenada al fracaso.
Los nutricionistas de la Clínica Mayo de Jacksonville sugieren algunas de estas prácticas para mantener un nivel ideal de calorías, tanto durante las fiestas de fin de año como para cualquier otra ocasión.
Las recomendaciones son las siguientes: