Buenos Aires volvió a llorar a las víctimas de Cromagnon
| |
Buenos Aires volvió hoy a llorar a las 194 personas que perdieron la vida en Cromagnon, en múltiples actos que protagonizaron familiares y amigos de víctimas y sobrevivientes, al cumplirse el primer aniversario de la tragedia.
Más de cinco mil personas participaron de una marcha silenciosa que comenzó en la Plaza de Mayo y concluyó en el "santuario" levantado en Bartolomé Mitre y Ecuador, a pocos metros del local en el que se produjo el horror.
La movilización se realizó después de una conmovedora misa realizada en la catedral metropolitana, donde el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, reclamó a la ciudad "llorar para purificarse" y abogó por "hacerse cargo de la tragedia" vivida hace apenas un año.
La ceremonia religiosa fue, junto con los actos realizados en Once, uno de los dos momentos de mayor tensión, tras una semana ininterrumpida de actividades en memoria de las personas que encontraron la muerte en el lugar menos esperado.
La jornada de duelo terminó con la lectura de los nombres de cada uno de los chicos, el descubrimiento de un mural en la Plaza de la Memoria que se inauguró frente al local del horror y un minuto de silencio a las 22.50, en el horario en el que se produjo el incendio.
La ciudad no fue la misma durante todo el día, debido a los actos y la declaración de un duelo nacional que se respetó con las banderas a media asta y una quietud favorecida por la llegada del fin de año.
El cardenal Jorge Bergoglio pareció interpretar como pocos el día de dolor y desconsuelo, y en la misa advirtió que la ciudad "no lloró lo suficiente" la muerte de 194 "vidas jóvenes" y pidió "hacerse cargo de la tragedia" de Cromagnon, a la que definió como una "bofetada".
Numerosos familiares y amigos de las víctimas colmaron el templo, donde concurrieron a las 18, identificados con pancartas y remeras con la inscripción "que no se repita".
Tras la misa, la Plaza de Mayo convocó al grueso de allegados que rodearon el escenario montado en el centro de espacio público, donde se repitieron consignas en reclamo de justicia y se recordó a los 194 muertos.
Como parte del acto central, la murga "Los que nunca callaremos", formada por sobrevivientes de la tragedia, bailó frente al escenario bajo la consigna "somos nosotros quienes lucharemos y resistiremos por la memoria".
A su vez, el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, pidió "trabajar para la vida y no para la muerte" y padres de los jóvenes fallecidos leyeron consignas.
Pasadas las 19, los familiares iniciaron la marcha desde Plaza de Mayo hacia el barrio porteño de Once, acompañando la bandera en la que están pegadas las fotografías de los rostros de los 194 muertos.
Los familiares peregrinaron durante toda la jornada hasta el santuario que se levantó a metros del local de Once, en Bartolomé Mitre y Ecuador, donde se vivieron escenas de dolor y emoción al recordar a los fallecidos.
Tal como ocurre desde hace un año, un grupo de allegados a los fallecidos pasó la noche en las tiendas que se instalaron pocas horas después del incendio, entre fotos de las víctimas, pancartas y decenas de pares de zapatillas que identifican a seguidores de Callejeros.
Los familiares aprovecharon la presencia de los medios de prensa en el lugar para criticar al presidente Néstor Kirchner por no estar junto a los allegados a las víctimas.
"Las veces que tuvo que aparecer se fue al sur. Cuando tiene que poner el pecho, se va al sur. Decretó el duelo nacional y no dice nada", resumió Pablo Díaz, hermano de Florencia, que tenía 16 años y murió en el incendio.
A su vez, un grupo de damnificados realizó una protesta a las 17 frente al Palacio de Tribunales para reclamar justicia.
Los actos no fueron los únicos, ya que en el interior de la provincia de Buenos Aires también hubo actividades que no tuvieron la repercusión de los actos centrales, pero que no estuvieron alejadas del signo del día.
Las fotos de los 194 jóvenes muertos y una bandera que acusaba a Aníbal Ibarra y Omar Chabán encabezaron la marcha que cerró las movilizaciones del primer aniversario del incendio de Cromagnon, entre las plazas de Mayo y Once.
En el acto previo, en Plaza de Mayo, Adolfo Pérez Esquivel aseguró que "todos los chicos siguen presentes".
Luego, un joven leyó un documento de tres carillas, elaborado en consenso por todas las partes organizadoras del acto, en el que se criticó con dureza no sólo a Ibarra, sino también a su sucesor, Jorge Telerman.
"Brindamos por la memoria de nuestros seres queridos, muchos de los cuales dieron sus vidas para salvar la de otros. Brindamos por el acompañamiento de quienes siguen sumándose: vecinos, organizaciones sociales y políticas, los que están presentes poniendo el cuerpo", dijo el orador.
El documento aseguraba que "luchar por (llevar a la) cárcel a Ibarra, Chabán y todos los responsables es luchar por obtener memoria, verdad y justicia".
A continuación, aclaraba que "nadie nos ha llevado de las narices en esto, mantuvimos nuestra independencia de criterio: cómo no hacerlo si está de por medio la muerte de 194 personas y la vida de miles de sobrevivientes".
Además de los vinculados directamente con el desastre de Cromagnon, como familiares y amigos de los muertos y sobrevivientes del incendio, estuvieron presentes numerosas agrupaciones políticas, estudiantiles, gremiales y sociales, que conformaron un arco heterogéneo.
Télam/DyN