TEMA CENTRAL
Año nuevo, costumbres viejas
Una antigua celebración. Hace más de 4 mil años se festeja la llegada de un nuevo año al calendario. A medianoche, cabalistas y no tanto cumplen con rituales y costumbres que sobreviven a las distintas generaciones de cada cultura. Símbolos y creencias para tener un próspero 2006. textos de Virginia Gutiérrez. fotos de El Litoral
"Un pueblo no es verdaderamente libre, mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas". Mariano José de Larra

El tiempo era libre, hasta que los calendarios y relojes nos persuadieron de su transcurrir. Y así, la historia se escribe en círculos y cada cultura celebra su Año Nuevo, sus cumpleaños y aniversarios de acuerdo con la fecha establecida por algún padre de la iglesia, investigaciones astrales o disposiciones cuyo origen nadie conoce.

Hace más de 4 mil años, los babilonios fueron los primeros en convertir el Año Nuevo en un ciclo festivo que duraba 11 días y que se celebraba al comienzo de la primavera. Los egipcios celebraban el fin del año con el comienzo de la crecida del río Nilo y la preparación de las tierras para la siembra, mientras que los romanos también hacían coincidir la celebración con la llegada de la primavera y lo festejaban el 25 de marzo.

Fue el emperador Julio César quien cambió la fecha al primero de enero, primer día del mes dedicado al dios Jano. Esto fue confirmado en las adaptaciones que hizo el Papa Gregorio XIII y es el calendario que rige en nuestros días.

En muchos lugares de la Tierra, el calendario gregoriano señala cada 1° de enero el comienzo de un nuevo año. Fieles a esta fecha, Argentina y muchos países no sólo celebran, sino que también acostumbran a realizar ritos y tradiciones que, con mayor o menor vigencia, se mantienen en las distintas generaciones.

Muchos conocemos algún pariente o amigo que dedica su pasión a las cábalas: para rendir un examen, para que gane su equipo de fútbol, para recibir dinero. Y casi siempre, esa persona que pone una moneda bajo el plato de ñoquis cada 29 es la misma que come desaforadamente 12 uvas hoy a la noche. No es el único. Costumbres y adeptos a estos ritos sobran.

Ideas para cabalistas

Esta medianoche, más de uno se va a poner a saltar con el pie derecho, comer uvas, o va a entrar y salir de la casa...

Las tradiciones de Año Nuevo son tan antiguas como la humanidad, pero cambian de fechas y modo de celebrarlas de acuerdo con los diferentes tiempos y culturas. Sin embargo, la esperanza es la misma: el próximo año será mejor. Aunque los cabalistas ayuden al destino con algunas costumbres.

En Latinoamérica, la mayoría de los ritos que se llevan a cabo en la noche del 31 de diciembre fue introducida por los colonizadores españoles y se arraigó con más fuerza en la ciudad que en los sectores rurales.

  • Una de las más conocidas es la tradición de las 12 uvas. En el sitio que ocupa cada comensal, se coloca previamente un pequeño frutero con una docena de uvas y, de acuerdo con el ritual, se debe comer una por cada una de las 12 campanadas del reloj. Preferentemente, seis verdes y seis moradas.
  • Sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas trae matrimonio el año próximo.
  • Recibir el Año Nuevo con dinero dentro de los zapatos. Esta costumbre, según dicen, trae prosperidad económica.
  • Usar la ropa interior al revés para tener mucha ropa nueva.
  • Para que no falte dinero, se suele poner un anillo de oro en la copa de champaña con la que se hará el brindis. Otra opción para no tener inconvenientes económicos en el 2006 es cocinar una corvina sin quitarle las escamas. Y hay más: lavarse las manos con champaña y azúcar asegura la prosperidad. A las 12 de la noche, se introducen las manos en una fuente con azúcar. Luego, se lavan con champaña. Para quienes no gustan de las manos pegajosas, algo más sencillo: repartir espigas de trigo (símbolo de la abundancia).
  • Si quiere viajar el año que viene, la tradición aconseja sacar las valijas y bolsos a la puerta de la casa. Mejor todavía: dar una vuelta a la manzana arrastrando esos bolsos.
  • Si se sale a la calle, tratar de que la primera persona que se vea sea joven, ya que mientras menor sea, mayor será la felicidad.
  • Los colores de las velas que se enciendan también tienen su secreto: las azules traen la paz; las amarillas, abundancia; las rojas, pasión; las verdes, salud; las blancas, claridad, y las naranjas, inteligencia.
  • No somos los únicos

    No hay excepciones: cada país y cada cultura tienen sus tradiciones. En Argentina, una comida especial, brindis con sidra o champán y algo de pirotecnia son infaltables.

    Un sitio de Internet chileno, familia.cl, explica algunas tradiciones de otros países. En Venezuela, por ejemplo, es costumbre preparar "hallaca" para la cena, una especie de humita -bastante grande- rellena de condimentos y otras especies, que se regala a los amigos durante la noche de Año Nuevo. Se supone que con esto se reafirma la amistad y se desea buena suerte para el año que viene.

    En Colombia, la costumbre no es gastronómica. Se arma un muñeco con la ropa vieja de la que amigos y familia quieran desprenderse. Y en los bolsillos de ese muñeco se colocan las cosas malas de este año. Finalmente, se le prende fuego.

    En las regiones brasileñas donde se practica la religión Umbanda, la ceremonia se centra en la fiesta de Jemanjá. Las playas se llenan de gente y cantos religiosos, y se realizan ofrendas al mar para recibir sus frutos todo el año. La gente viste trajes de colores distintos cada año, acordes con el santo que gobernará durante la nueva etapa. Bailan, cantan y rezan.

    Tradiciones europeas

    Del otro lado "del charco" también hay interesantes costumbres. En Alemania, celebran con Bleiglessen, una ceremonia o ritual que consiste en develar los misterios del futuro con una barra de plomo. Se pasa el plomo por una soldadura, se funde hasta que se haga "agua" y las gotas se vierten en un vaso. El plomo líquido se solidifica nuevamente y adopta formas extrañas que predicen lo que depara el futuro.

    Cuenta la tradición que, además, es costumbre dejar en el plato, hasta después de la medianoche, algunos restos de lo que se haya cenado, como una forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año siguiente.

    Los escoceses, por su parte, festejan con el Hogmanay. Se prende fuego a un barril de madera y se lo pone a rodar por las calles para permitir el paso del nuevo año.

    Y en Rumania, las protagonistas son las mujeres solteras. Caminan hacia un pozo, encienden una vela y miran hacia abajo. El reflejo de la llama dibuja en las profundidades del agua el rostro de su futuro esposo. Las que se quedan en sus casas toman una rama de albahaca y la colocan bajo la almohada: el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre que las espera.

    Cada persona, con sus deseos y esperanzas. Estas originales y hasta graciosas tradiciones son el intento de contribuir a un futuro mejor. Y si atragantarse con uvas garantiza un 2006 de salud, prosperidad y amor, íbienvenidas las tradiciones!.