El partido sigue intervenido
Kirchner no define sobre el PJ
Los gobernadores impulsan elecciones internas, pero el presidente sigue soslayando la discusión. El desinterés del mandatario se ampara en que ya logró su objetivo de imponerse a Duhalde y puede gobernar sin encabezar el partido.

CMI

Con el liderazgo "natural" de Néstor Kirchner y sin normalización, el Partido Justicialista cerró un nuevo año en las mismas condiciones que el desinterés y la distancia del presidente por las cuestiones partidarias prometen mantener hasta marzo o abril del 2006, según pronostican en los despachos de la Casa Rosada.

La situación del peronismo a nivel nacional -intervenido desde setiembre pasado- sobrevoló los temas de agenda del poder central en la última semana del año, cuando el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, instaló el tema durante un encuentro con Kirchner.

El mandatario provincial -compañero de fórmula del ex presidente Carlos Menem en los comicios nacionales de 2003- se pronunció a favor de elegir a las nuevas autoridades partidarias a través de elecciones internas y destacó que en la liga de gobernadores justicialistas existe acuerdo para encarar ese proceso de normalización.

El presidente, según confiaron altas fuentes gubernamentales, evitó la discusión. "La idea del gobierno es empezar a analizar este tema en marzo o abril de 2006. Kirchner no necesita ser el presidente del PJ para gobernar o afianzar su liderazgo", ampliaron.

Con desprecio

En la Casa Rosada también insistieron en recordar que, desde su llegada al poder, Kirchner manifestó cierto desprecio por la disputa por la jefatura del Consejo Nacional del PJ. Esa evaluación se profundizó tras las comicios legislativos del 23 de octubre pasado.

Sucede que, en esas elecciones, el presidente logró su principal objetivo en el plano político-partidario: doblegar al ex presidente Eduardo Duhalde en la provincia de Buenos Aires, el primer distrito electoral del país, con la candidatura de su esposa, la primera dama, Cristina Fernández.

Además, Kirchner logró su cometido sin competir con el sello del Partido Justicialista. En esas elecciones, y pese a sufrir derrotas en distritos clave como la Capital Federal y la provincia de Santa Fe, el presidente logró consolidar su propio espacio, con la integración de las listas del kirchnerista Frente para la Victoria.

Desde ese momento, explicó un mandatario provincial de estrecho vínculo con la Casa Rosada, el presidente se dedicó a consolidar su poder en el Parlamento y a ahondar la estrategia de alianza con dirigentes identificados con aquel plan político, cercanos a la denominada "transversalidad".

Ese armado se consolidó también con la llegada al gobierno de dirigentes frepasistas como la actual ministra de Defensa, Nilda Garré, y el flamante presidente de la Comisión de Representantes del Mercosur, Carlos "Chacho" Alvarez.

En el Congreso

La estrategia también se tradujo en el Congreso. Con una abrumadora mayoría propia en el Senado de la Nación y primera minoría en Diputados, el kirchnerismo logró, en el período de extraordinarias, ampliar su base de representación con alianzas estratégicas.

Esos acuerdos puntuales incluyeron a diputados radicales -en línea con las alianzas que Kirchner tejió con la mayoría de los gobernadores-, provinciales, macristas, duhaldistas, o los que responden a dirigentes locales como el intendente de Córdoba, Luis Juez.

Los entendimientos parlamentarios "por tema o proyecto" quedaron al descubierto durante la maratónica sesión paralela de Diputados y el Senado, que la semana pasada terminó por ratificar la cancelación de la deuda con el FMI y aprobar la prórroga de la emergencia económica y de un paquete de impuestos.

La primera amenaza a esa estrategia fue el reciente pronunciamiento de diferentes sectores de la oposición al proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura que impulsa el gobierno. No obstante, el oficialismo confía en alcanzar los números necesarios en la Cámara baja para votar la controvertida iniciativa.

Aunque el presidente haya privilegiado el posicionamiento del kirchnerismo en el Parlamento y resuelto postergar el proceso de reordenamiento partidario del PJ, en la Casa Rosada aseguran que el mandatario dará "la última palabra" en el nombramiento de las autoridades del Consejo Nacional del justicialismo.

Mirando a Fellner

Aunque el presidente coqueteó con la posibilidad de ser ungido como el jefe del PJ, fuentes gubernamentales aseguraron que, finalmente, Kirchner optará por ubicar a un hombre de su extrema confianza en la conducción del partido.

Todo indica que, cuando se adopte la decisión, el elegido será el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, el hombre que Kirchner había impulsado en el fallido Congreso partidario de Parque Norte que, en marzo de 2004, terminó con una feroz pelea entre su esposa y la hoy senadora bonaerense Hilda "Chiche" González de Duhalde.

La intervención del Partido Justicialista a nivel nacional fue dispuesta a principios de setiembre pasado por la jueza federal con competencia electoral, María Servini de Cubría. La medida ahondó las diferencias entre Kirchner y el duhaldismo, ya que se adoptó en medio de la última campaña electoral.

El duhaldismo nunca dejó de ver con sospecha la designación como interventor de Ramón Ruiz, un abogado de indisimulable cercanía con el Ejecutivo Nacional a quien Servini de Cubría también había encomendado, meses antes, la normalización del justicialismo de Capital Federal.

Premio al duhaldismo

El distanciamiento que el bloque duhaldista en Diputados tomó de la crítica conjunta que hizo la oposición a la propuesta de reforma del Consejo de la Magistratura puede tener su premio las próximas semanas.

Fuentes de la Casa Rosada admitieron que ese comportamiento fortaleció las chances para que el interbloque Peronismo Federal, integrado mayoritariamente por duhaldistas, ocupe la vicepresidencia tercera de la Cámara de Diputados, aún vacante desde su nueva composición, el 10 de diciembre pasado.

"Probablemente suceda así, si se confirma su posición progubernamental", dijo una de las fuentes consultadas. Los últimos días se mencionó para ocupar aquel cargo al ex presidente de Diputados, Eduardo Camaño.

Al probable acercamiento con el gobierno le puso palabras ayer el titular de Peronismo Federal, José María Díaz Bancalari, quien, pese a haber ido como segundo candidato a senador bonaerense con Hilda González de Duhalde, nunca cortó sus vínculos con el presidente Néstor Kirchner a través del jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

La aislada senadora y esposa del ex presidente Eduardo Duhalde le había reprochado a Díaz Bancalari no haber participado del pronunciamiento conjunto que hizo el martes el conjunto de la oposición en Diputados contra la polémica reforma del Consejo de la Magistratura que impulsa el gobierno.

Pero Díaz Bancalari le replicó ayer con una respuesta que parece consagrar el distanciamiento definitivo de "Chiche" y con ella, de su esposo, el ex caudillo del justicialismo bonaerense. "No nos van encontrar con la oposición no peronista", dijo el jefe del Peronismo Federal. Y en un acercamiento aún mayor, dijo que al conglomerado opositor a la reforma del Consejo lo llamó así ("oposición no peronista"), "por llamarla delicadamente"; una manera de decir que la habría denominado "gorila", o "nueva Unión Democrática", según la caracterización que hizo el ex subsecretario general de la Presidencia, el diputado Carlos Kunkel, en un paralelismo con la coalición electoral que confrontó con Juan Perón en 1946.