EFE
El presidente de EE.UU., George W. Bush, tratará esta semana de centrarse en la "guerra contra el terrorismo", mientras continúa la controversia sobre el espionaje de ciudadanos dentro del país.
El presidente, que pasó el fin de semana en Texas, donde descansó en su rancho de Crawford y visitó a soldados heridos en un hospital, defendió enérgicamente su decisión de autorizar que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) espiara a estadounidenses dentro del país sin permiso judicial.
La controversia por las intervenciones de llamadas telefónicas y correos electrónicos de miles de personas supuestamente vinculadas con el terrorismo se acentuó con la revelación por parte del diario The Washington Post de que los datos recogidos por la NSA fueron facilitados a otras entidades del gobierno.
La Agencia Central de Información (CIA), el Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) tuvieron acceso a informaciones obtenidas por la NSA, según el diario.
Bush recibirá mañana, en la Casa Blanca, a un grupo de fiscales federales para instar al Congreso a que extienda la ley Patriota, algunas de cuyas estipulaciones expiraban el 31 de diciembre y fueron prolongadas sólo por cinco semanas.
La revelación, el 16 de diciembre, por parte del diario The New York Times, sobre el espionaje interno no autorizado, por un tribunal secreto establecido especialmente para esos asuntos por el Congreso, erosionó el respaldo de los legisladores tanto demócratas como republicanos para la extensión de algunas estipulaciones de la ley Patriota.
El senador republicano Arlen Specter anunció que el Comité Judicial del Senado que él preside realizará audiencias sobre las escuchas e intervenciones de comunicaciones que la Casa Blanca ha llevado a cabo eludiendo el requisito de autorización judicial establecido por una ley de 1978.
El miércoles, Bush se reunirá con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y con el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y visitará el Pentágono, desde donde hablará nuevamente sobre la lucha contra el terrorismo.
El presidente será anfitrión el jueves de un grupo bipartidista de secretarios y ex secretarios de Estado y de Defensa, con quienes hablará sobre la guerra contra el terrorismo y explicará su estrategia para la guerra en Irak.
Ayer en Texas, Bush respondió a las críticas de su autorización para que la NSA hiciera labores de espionaje sobre ciudadanos de EE.UU. dentro del país.
"A mí me parece lógico, si sabemos que hay un número de teléfono vinculado con Al Qaeda, o una persona vinculada con Al Qaeda y están haciendo llamadas, que averigüemos de qué se trata", dijo Bush.