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Juliano Salierno
Cinco sujetos vestidos con uniforme se presentaron ante el sereno de la firma hormigonera Construmix Argentina, con la excusa de una supuesta denuncia por ruidos molestos, en el fondo del predio. El encargado les franqueó el ingreso a la planta y de camino a las oficinas recibió un culatazo de revólver en la cabeza.
El infortunado fue Carlos Schmitd, quien esta mañana ampliaba su denuncia en la comisaría de distrito N° 20, con asiento en la localidad de Monte Vera. Estaba acompañado por el ingeniero Marcelo Calamari, encargado de la planta que pertenece a la empresa entrerriana Waigel.
El atraco ocurrió esta madrugada, entre las 00.20 y 00.50, en el predio ubicado en Aristóbulo del Valle al 10.800, lindante a un geriátrico. Los ladrones vestían uniformes policiales, o ropas muy parecidas, que lograron engañar al cuidador.
Antes de ingresar a la parte de oficinas de la hormigonera, los atacantes maniataron y amordazaron a Schmitd, y lo dejaron tirado en la cocina de su casa. A su mujer, Delia Sánchez, también la sujetaron con precintos y la dejaron en uno de los dormitorios, junto con su bebé. Afortunadamente no estaban sus dos hijas de 15 y 17 años.
Una vez seguros de que la pareja no iba a poder intervenir ni pedir auxilio, los cuatro disfrazados se dirigieron al sector de oficinas de la planta. Allí rompieron la cerradura de uno de los accesos, y una vez adentro comenzaron a revolver todos los papeles.
No se llevaron ni las computadoras ni documentación de la firma. Aparentemente sólo buscaban dinero, y como no pudieron alzar más de $ 100 y algunas monedas, que los camioneros utilizan para pagar los peajes, optaron por desempotrar la caja fuerte.
Carlos Das Biaggio, uno de los encargados de la empresa, dijo que "en la caja de seguridad había alrededor de $ 3.000, nada más", y se mostró sorprendido de que no hayan tocado nada de las oficinas, salvo revolver y tirar papeles al piso.
Mientras mostraba los destrozos y el desorden ocasionado por los agresores, Das Biaggio dijo que "no es la primera vez que nos pasa". Antes de Navidad, un día de tormenta, desconocidos lograron ingresar por una ventana del costado.
Esa vez se dirigieron directamente "al cajón del escritorio en el que guardábamos la plata", explicó el encargado, que afortunadamente "ese día la había puesto en la otra oficina". A los pocos días pusieron la caja fuerte que anoche se llevaron.
En la denuncia radicada esta madrugada por el sereno figuran el robo de su billetera, una medallita de oro, la tarjeta de crédito, los documentos, y una cuchilla. De las cosas sustraídas en las oficinas dieron parte esta mañana, puesto que el cuidador desconocía los elementos de valor que allí se guardaban. Los encargados de la hormigonera tomaron conocimiento de lo ocurrido esta mañana, cuando llegaron al lugar de trabajo.
Delia Sánchez también vivió en carne propia la experiencia de su marido, el cuidador. "A mí me manotearon del cuello y me tiraron al piso", pero como se descompuso, "porque sufro del corazón, me sentaron en un colchón".
Los ladrones "querían plata", pero "me dijeron que iban a matar a mi marido si llegaba a entrar alguien. Yo rogaba que no viniera ningún camión", dijo Delia, porque es común que a esas horas llegaran a pasar la noche, para descargar al otro día.
La mujer estaba con su bebé, y en ese momento "lo único que quería era que no lastimen a mi familia". Las otras dos hijas de 15 y 17 años no estaban y eso la tranquilizaba un poco.
De los maleantes dijo que "había uno solo que estaba de zapatillas, el que se quedó en el auto", los demás calzaban botas y tenían boinas. Relató que "se conectaban con silbidos", no se llamaban por los nombres, ni apodos.
Ahora tiene pensado hablar con su marido y el ingeniero, para "decirles que nos queremos ir. Porque todos creían que el lugar era seguro, pero es la segunda vez, y la tercera no sé lo que puede llegar a pasar. No voy a poner en riesgo a mi familia por esto".