Oil Fox, la pequeña empresa argentina que exporta un millón de litros de biodiesel por mes a Alemania, negocia otro contrato millonario, ahora con Ucrania, mientras recibe una lluvia de ofertas de inversión. "Ahora nos llueven las propuestas para invertir en nuestra empresa", reveló Jorge Kaloustian, presidente de la compañía.
El repentino interés en un proyecto que en 2002 estuvo a punto de clausurarse y fue sostenido a pérdida, se debe al contrato que Oil Fox firmó hace dos semanas para exportar a Alemania, la primera venta al exterior de biodiesel argentino. La firma tiene una planta en San Luis, otra combinada con una aceitera en Chabás (Santa Fe) y ha presentado un proyecto para levantar una tercera en San Lorenzo.
"Son un millón de litros mensuales, pero en realidad ellos (los alemanes) querían diez millones, y me piden que aumente los despachos lo antes posible", reveló Kaloustian.
Los europeos están ávidos de biocombustibles porque la legislación de la Unión Europea exige su uso creciente mezclados con nafta o gasoil y, en el caso del biodiesel, la producción europea de las oleaginosas que son su materia prima -en este caso colza- no puede aumentar al mismo ritmo.
"Los compradores llegaron a la Argentina, dada la gran cantidad que se produce aquí de soja, otra oleaginosa, después de haber estado en China, Malasia, Indonesia, Brasil y Estados Unidos, pero no conseguían buen precio ni las cantidades y calidad requeridas", relató el empresario.
Kaloustian aseguró que sus visitantes se sorprendieron de que aquí se reunieran todas las condiciones, "incluidas 25 de las 26 exigencias técnicas alemanas, muy rigurosas".
"Cuando después de unos meses logramos cumplir la número 26 -relacionada con la cantidad de iodo- no podían creer que lo hubiéramos hecho sin las inversiones que ellos creían necesarias para hacerlo. Y enseguida cerramos trato", comentó.
La firma se está volcando al mercado a Europa del Este. "El viernes próximo llegará una delegación de ucranianos para redondear la posible operación", informó. Aclaró que la exigencia de calidad es igualmente alta en Ucrania, pero algo más flexible en el contenido de iodo, lo que es crítico para el biodiesel argentino, porque es un componente que en la soja está más presente que en la colza.