No fue un día más. Menos aún, un partido más de los tantos que se jugaron en Santa Fe. El 11 de mayo de 1997, Colón pintó uno de los cuadros más bellos de la historia futbolera que atesora el club de barrio Centenario.
El partido en sí tuvo su momento de ebullición. Colón lo dejó sentado a River en sólo ocho minutos. Cristian Castillo a los 10 y Marcelo Saralegui a los 16 y 18 del primer epílogo, hicieron que "hierva" un Brigadier López rebasado a más no poder.
Y no cesó. Colón seguía con su "sangre de campeón" (como tituló El Litoral en su edición del lunes 12 de mayo de 1997). Lo buscaba, no dejaba que River se reponga. La idiosincrasia de Francisco "Pancho" Ferraro se incrustaba en el juego de sus dirigidos y el equipo quería más goles... Y la hinchada quería más gritos... Y todos los presentes festejaban el triunfo por anticipado.
Sin embargo, el eterno Enzo Francescoli le puso freno a la locura. "El Príncipe" descontó a los 31 minutos para que el suspenso se infiltre, por un instante, en los 35 mil cuerpos presentes que agitaban desde los viejos tablones.
Por si fuera poco, el equipo de "Pancho" Ferraro salió a disputar la segunda etapa del partido con la mente en la meta del arquero Roberto Bonano. Y así fue que Castillo, a los siete minutos, terminó de vejar a un River mareado, como recién llegado del festín.
De la Redacción de El Litoral